La Dirección de Bromatología del Gobierno de Junín llevó adelante una nueva capacitación sobre buenas prácticas en la manipulación de alimentos destinada a internos de la Unidad Penitenciaria (UP) N°13. La iniciativa tuvo como objetivo fomentar la inserción laboral de personas privadas de su libertad y reforzar los conocimientos sobre inocuidad alimentaria.
Desde la institución penitenciaria destacaron la articulación con el Municipio y la buena predisposición del equipo de Bromatología para concretar estas jornadas de formación.
Un trabajo conjunto entre el Municipio y el Servicio Penitenciario
Los cursos estuvieron a cargo de la directora municipal de Bromatología, Constanza Rebichini, y contaron con el acompañamiento del coordinador de Educación de la UP N°13, Cristian Angeloni, la auxiliar de Cultura, Patricia Chort, y el agente Martín Didio.
También participaron el director de la unidad, Laureano Viera, y el subdirector de Asistencia y Tratamiento, Darío Peralta, quienes valoraron la continuidad de este tipo de propuestas educativas dentro del establecimiento.
Tras la instancia teórica, los participantes realizaron los exámenes correspondientes y recibieron los carnets de manipulación de alimentos quienes aprobaron las evaluaciones.
Con estas acciones, la Dirección de Bromatología continúa fortaleciendo su política de educación y capacitación en manipulación segura de alimentos en distintos espacios de la comunidad —barrios, instituciones y centros educativos— con el fin de garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos que consumen los juninenses.
“Es fundamental llegar también a las instituciones de encierro”
La directora de Bromatología, Constanza Rebichini, destacó la importancia de estas jornadas:
“Concretamos nuevas capacitaciones sobre manipulación segura de alimentos en la UP N°13, a quienes agradecemos por la buena articulación que tenemos para trabajar. Para nosotros es muy importante llegar con esta política de capacitación también a las instituciones de encierro, con el propósito de promover la inserción laboral de personas que están privadas de su libertad”.
Además, señaló el valor práctico que estos conocimientos tienen para los participantes:
“Por medio de estas capacitaciones los internos pueden aplicar estos conocimientos en su vida cotidiana para evitar enfermedades de transmisión alimentaria y llevar adelante emprendimientos vinculados a la elaboración y manipulación de alimentos una vez que recuperen la libertad”.