por Agustín Panizza
El último fin de semana dejó un nuevo capítulo en un 2025 marcado por las precipitaciones excepcionales en Junín y la región.
Si bien no se registraron tormentas fuertes, entre la mañana del sábado y la tarde del domingo cayeron unos 80 milímetros, un volumen suficiente para seguir engrosando un registro anual que ya es extraordinario: en lo que va del año se acumularon alrededor de 1500 milímetros, muy por encima de la media, que oscila entre 900 y 1100 milímetros para esta zona del noroeste bonaerense.
Gran parte de ese caudal se concentró entre fines de febrero y mayo, un período en el que la región recibió cerca de 900 milímetros. Se trata de un nivel pocas veces visto y que remite a los valores registrados durante la última gran inundación de 2017.
Estas precipitaciones fueron claves en un fenómeno que los juninenses esperaron durante años: la recuperación de la Laguna de Gómez, que había atravesado cuatro temporadas de sequía extrema, además de las inundaciones y anegamientos en distintos barrios de la Ciudad.
A comienzos de febrero, el lecho del espejo de agua todavía mostraba grietas profundas y los embarcaderos se encontraban intransitables. Sin embargo, las abundantes lluvias de febrero y marzo —más de 350 milímetros, aproximadamente un tercio de la media anual— dieron vuelta esa postal.
Hoy, la Laguna presenta un nivel unos 20 centímetros por encima del vertedero, lo que permitió nuevamente el desborde natural y la apertura de las compuertas. La escena contrasta con la de hace dos años, cuando tanto Gómez como Mar Chiquita podían cruzarse caminando.
La recuperación no solo se observa en Junín. Mar Chiquita, río arriba, en la localidad de Agustina, también muestra una recomposición evidente del caudal, revitalizando un ecosistema que había quedado gravemente afectado por la falta de lluvias desde fines de 2020.
El repunte hídrico es una buena noticia para el sector turístico y gastronómico, que depende en gran medida de la Laguna como atractivo natural. Con el agua nuevamente en la costa, el movimiento en la zona comenzó a crecer y la expectativa para la próxima temporada es alta.
En el plano ambiental, la recuperación del humedal implica un alivio para la fauna y la flora del lugar, que habían sufrido de manera intensa la prolongada sequía.
Aunque el evento del último fin de semana no estuvo acompañado por tormentas severas, los 80 milímetros registrados confirman que 2025 sigue siendo un año atípico en materia de precipitaciones. Con un acumulado que ya supera los 1500 milímetros, el comportamiento climático del año quedará marcado como uno de los más lluviosos de las últimas décadas en Junín y la región.
De momento, el panorama hídrico muestra señales de estabilidad y un resultado visible: la Laguna volvió a nacer.
Después de un período marcado por la sequía y la preocupación, la Laguna de Gómez, ubicada en el partido de Junín, celebra la recuperación de su caudal, lo que permite el esperado regreso de los deportes náuticos.
Este espejo de agua, icónico en la región del noroeste bonaerense, había sufrido una importante baja en su nivel debido a la falta de lluvias y las altas temperaturas desde diciembre de 2020, impactando tanto en la actividad recreativa como en la economía local.
Entre abril de 2024 y lo que va de 2025, las lluvias sostenidas y el mejoramiento de las condiciones hídricas le devolvieron a la Laguna su esplendor.
Esto generó entusiasmo no solo entre los aficionados de disciplinas como el kayak, el windsurf y el kitesurf, que fueron los primeros en entrar al espejo de agua, sino también entre comerciantes y emprendedores que dependen del turismo que este atractivo natural genera.
Hace más de cuatro años, Junín y la Región noroeste bonaerense comenzaron a vivir una de las peores crisis climáticas de su historia, que se empezaba a percibir con la bajante de las lagunas.
La sequía más severa jamás registrada no solo golpeó la actividad agrícola y ganadera, sino que dejó sin agua a la emblemática Laguna de Gómez, un ícono natural y cultural de la Región.
Diciembre de 2020 marcó el inicio de un período de lluvias extremadamente escasas, agravado por temperaturas récord y una evaporación acelerada que, además, dejó sin agua a otros reservorios de la cuenca del Río Salado.
La Laguna de Gómez, epicentro de la vida recreativa y turística de Junín, se secó por completo ya en febrero de 2024, dejando un paisaje desolador de grietas y sedimentos, además de distintos objetos, como barcos hundidos, al descubierto.