Las celebraciones por la llegada del Año Nuevo dejaron una consecuencia que se repite cada año en Junín: decenas de perros se perdieron como consecuencia de los fuegos artificiales sonoros lanzados durante la madrugada del 1 de enero.
Producto de las explosiones, muchas mascotas huyeron asustadas de sus hogares, escapando por calles y barrios, recorriendo largas distancias en estado de pánico.
En numerosos casos, los animales terminaron muy lejos de sus casas, desorientados y sin posibilidad de regresar por sus propios medios.
Desde las primeras horas del día, vecinos y vecinas comenzaron a compartir imágenes y mensajes en redes sociales y grupos de Whats App alertando sobre perros encontrados en distintos puntos de la ciudad.
En muchos casos, quienes los hallaron intentan retenerlos de manera momentánea, brindándoles agua y resguardo, a la espera de poder dar con sus dueños.
Cabe recordar que en Junín rige una ordenanza municipal que prohíbe el uso de fuegos artificiales sonoros que provoquen estruendos, justamente por el impacto negativo que generan en animales, personas mayores, niños y personas con discapacidad.
Sin embargo, durante los festejos de Año Nuevo varios ciudadanos no respetaron la normativa, ya que se escucharon fuertes explosiones en distintos barrios de la ciudad.
Protectores independientes y organizaciones animalistas volvieron a remarcar el impacto negativo que genera la pirotecnia sonora. “Para los perros, los estruendos son impredecibles y extremadamente estresantes. El instinto los lleva a escapar sin rumbo, exponiéndose a accidentes y extravíos”, señalaron.
Ante esta situación, se solicita a quienes hayan perdido a sus mascotas que recorran los barrios cercanos, consulten en veterinarias y revisen las publicaciones en redes sociales locales.
Asimismo, se recomienda a quienes encuentren perros perdidos que eviten soltarlos nuevamente, intenten verificar si tienen chapita identificatoria y difundan la información con fotos y ubicación precisa.
Una vez más, el inicio del año deja al descubierto una problemática evitable, que pone en evidencia la falta de cumplimiento de una normativa vigente y refuerza la necesidad de profundizar la concientización y el respeto por la convivencia y el bienestar animal.