El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, manifestó este domingo el respaldo total de su administración a la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
Durante la apertura de una reunión de gabinete en Jerusalén, según supo la Agencia Noticias Argentinas, el mandatario destacó la “firme decisión y acción de Estados Unidos para restaurar la libertad y la justicia en esta región”, al tiempo que felicitó públicamente a Donald Trump por el despliegue de las fuerzas especiales.
Para el premier israelí, la detención del líder chavista representa un punto de inflexión para el continente. “América Latina está experimentando una transformación”, aseguró Netanyahu, vinculando este cambio con el creciente alineamiento de varios gobiernos regionales hacia el eje conformado por Washington y Jerusalén.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, reforzó esta postura al señalar que la salida de Maduro -a quien acusó de encabezar redes de narcotráfico y terrorismo internacional- abre una oportunidad histórica para normalizar las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde 2009 por decisión de Hugo Chávez.
Tras el operativo realizado en la madrugada del sábado, el panorama político en Caracas dio un giro con la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Mientras Maduro permanece recluido en una prisión federal de Nueva York a la espera de un proceso por narcoterrorismo, Israel busca capitalizar el nuevo escenario para dejar atrás casi dos décadas de hostilidades y vínculos del régimen venezolano con Irán y organizaciones como Hezbolá.
Saar concluyó que este momento permitirá a Sudamérica buscar un futuro “alejado de estructuras ilegales” donde la cooperación internacional gane terreno. En Jerusalén, la expectativa por el restablecimiento de los lazos amistosos crece en sintonía con la caída de uno de los principales aliados de Teherán en el hemisferio occidental, marcando lo que el gobierno israelí define como el fin de una era de "narcodictadura" en la región.