Con una propuesta tan sencilla como inolvidable, la Escuela Abierta de Verano de Fortín Acha tuvo su cierre de temporada con un campamento en el predio del Polideportivo, una experiencia que quedará grabada en la memoria de los chicos y chicas que participaron durante el verano.
El cierre fue un verdadero acampe, organizado y acompañado por docentes y auxiliares, bajo la coordinación de Facundo Luengo, responsable del espacio. Carpas, parrilla, juegos de luces, fogón con cuentos —incluidos los clásicos relatos de terror— y hasta la pileta, aprovechando las altas temperaturas nocturnas, formaron parte de una noche llena de emociones.
La jornada combinó juego, convivencia y disfrute, en un clima de compañerismo que se extendió hasta altas horas, con charlas interminables y risas que hicieron difícil la hora de irse a dormir.
Desde la organización destacaron que se trató de una experiencia maravillosa, que puso el broche de oro a una temporada marcada por el aprendizaje, la amistad, el respeto y el trabajo en equipo, fruto de un esfuerzo colectivo que busca garantizar que todos los chicos puedan acceder a las mismas oportunidades.
Este tipo de propuestas refuerzan el valor de las políticas públicas orientadas a la inclusión y al bienestar de la infancia, generando recuerdos que acompañarán a los participantes para toda la vida.