por Agustín Panizza
El Proyecto de Alimentación Autosustentable Comunal (PAAC) cumple diez años de trabajo sostenido en la ciudad de Junín, consolidándose como una experiencia comunitaria orientada a la producción de alimentos de manera solidaria, responsable y accesible, con la colocación de frutales en espacios públicos, un fuerte anclaje territorial y participación activa de vecinos y vecinas de distintos barrios.
La iniciativa comenzó hace aproximadamente una década a partir de una idea simple pero profundamente transformadora: producir alimentos desde una lógica colectiva, promoviendo la autosustentabilidad, el cuidado del ambiente y el acceso equitativo a recursos alimentarios.
Con el correr de los años, el proyecto fue creciendo y hoy está conformado por un grupo diverso de vecinos y vecinas comprometidos con el cuidado, mantenimiento y desarrollo de cada uno de los espacios y sectores intervenidos.
Gracias al trabajo constante y al acompañamiento de la comunidad, el PAAC logró reunir más de 250 firmas de apoyo, obtener la aprobación formal por parte del Municipio de Junín y avanzar con la colocación de más de 100 plantas en distintos puntos de la ciudad.

Actualmente, el proyecto cuenta con intervenciones en ocho barrios —Villa Talleres, Bicentenario, Ricardo Rojas, Capilla de Loreto, Municipal, Mayor López, Progreso y La Celeste—, todas ellas emplazadas en plazas públicas debidamente autorizadas.
Además, la iniciativa se extendió a instituciones, centros educativos, clubes, sedes barriales, veredas de vecinos y otros espacios comunitarios, lo que da cuenta del alcance y la aceptación que fue logrando el proyecto a lo largo del tiempo. Esta expansión territorial refleja el impacto positivo de una propuesta construida de manera colectiva, que encuentra en la organización comunitaria una herramienta concreta para generar cambios sostenidos.
En el marco de las actividades previstas por el décimo aniversario, el Proyecto de Alimentación Autosustentable Comunal recibió recientemente importantes donaciones que permitirán fortalecer las acciones programadas para los meses de febrero y marzo. La empresa Biogea realizó un aporte de 40 ejemplares de cítricos, que serán utilizados en las próximas intervenciones y actividades comunitarias que se desarrollarán en distintos barrios de la ciudad.
Desde la organización destacaron especialmente la colaboración de Daniel Repetto, quien se encargó de retirar el pedido realizando un viaje desde la localidad de Baigorrita hasta la ciudad de San Pedro, un gesto solidario que volvió a poner de manifiesto el compromiso y la participación activa que sostiene al proyecto.

A esta donación se sumó además el ingreso de 20 limoneros, aportados por un vivero de Junín, lo que amplía la cantidad de ejemplares disponibles y refuerza el crecimiento del PAAC de cara a las próximas etapas. Estos nuevos aportes permitirán continuar fortaleciendo los espacios ya existentes y avanzar en la incorporación de nuevos puntos de intervención.
Desde el proyecto remarcan su carácter solidario y convocan a las comisiones de fomento, instituciones y vecinos a acercarse para dialogar, coordinar acciones y seguir ampliando esta experiencia comunitaria que ya es parte del entramado social de Junín. Con la mirada puesta en 2026, el objetivo es continuar sumando barrios y participantes, fortaleciendo una red de trabajo colectivo que se sostiene gracias al compromiso de la comunidad.
En ese sentido, señalan que toda donación es bienvenida, sin importar el monto, ya que cada aporte contribuye a que este sueño colectivo siga creciendo. El Proyecto de Alimentación Autosustentable Comunal reafirma así su convicción de avanzar hacia un futuro con una alimentación más justa, consciente y autosustentable, construida entre todos y con fuerte protagonismo comunitario.
“Es un proyecto de ciudadanos autoconvocados"
En diálogo con El Diario del Lunes, Martín Arce, uno de los referentes del Proyecto de Alimentación Autosustentable Comunal, recordó los orígenes de la iniciativa y destacó el carácter colectivo que la sostiene desde sus comienzos. “El proyecto no estaba formalizado en un inicio. Hace diez años se presentó como una propuesta de ordenanza, impulsada por un ciudadano, pero más allá de eso se tomó la iniciativa de ir a un lugar y empezar a plantar”, explicó.

Arce señaló que, más allá de las respuestas iniciales, el motor principal fue siempre la motivación de la comunidad. “Cada vez que hicimos actividades, la gente no solo felicitaba, sino que expresaba el deseo de que se replicara en otros lugares. Y así se fueron sumando los barrios que hoy están adheridos, que son ocho”, afirmó.
En ese sentido, adelantó que el proyecto continúa en expansión. “No está oficializado todavía, pero se está trabajando para que se sume otro lugar importante, como Saforcada. Hay diálogo con el delegado y con los vecinos, y nunca aparece una negatividad. Al contrario, siempre hay un ‘ok’ y ganas de participar”, remarcó.
El referente subrayó además que el proyecto está abierto a mejoras y aportes técnicos. “Puede haber cosas para corregir o mejorar, y está perfecto que gente idónea haga sus aportes sobre cuidado y mantenimiento. Lo que no existe es una crítica negativa a la idea de tener alimentos vivos en la vía pública. Eso habla de que se va sembrando conciencia”, sostuvo.
Arce también hizo hincapié en uno de los pilares del PAAC: la transparencia. “No manejamos dinero ni estamos constituidos como una comisión. Todo se hace a partir de donaciones. Creemos que eso lo vuelve más creíble, porque cuando hay plata de por medio siempre aparece la especulación. Acá somos ciudadanos autoconvocados, todos adherentes a un mismo proyecto”, explicó.

En esa misma línea, destacó que no existe un liderazgo centralizado. “Siempre digo lo mismo: acá no hay liderazgo. El que tiene una idea la propone y se lleva adelante. Por eso el proyecto crece. Hoy hay gente que se encarga de la parte informática, otros de los carteles, otros de plantar o regar. Yo prefiero agarrar la pala y plantar”, expresó.
Finalmente, Arce se mostró convencido de que el impacto del proyecto seguirá ampliándose. “Esto va de a pasitos, como tiene que ir, pero siempre sumando. Cada vez hay más gente, más barrios que se quieren adherir. Creo que esto ya tomó un precedente en Junín y no tengo dudas de que puede replicarse en otros lugares. Aprovechar un espacio público para un beneficio colectivo es una idea simple, pero poderosa, siempre que se haga con respeto y cuidado”, concluyó.