15/02/2026 - Edición Nº451

Junín

economía

Preocupa el cierre de comercios en Junín: el centro se vacía entre costos, caída del consumo e importaciones

05:42 | Persianas bajas, locales vacíos y una marcada caída del consumo golpea principalmente a las Pymes.



El centro de la ciudad de Junín, que es el corazón del comercio local, muestra hoy una postal que preocupa a comerciantes y vecinos: persianas bajas, locales vacíos y una marcada caída del consumo que golpea principalmente a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Lo que para muchos era una imagen coyuntural ya aparece como una tendencia persistente en los primeros meses del año.

Desde comienzos de 2026, diversas ciudades de la provincia de Buenos Aires y del interior del país vienen alertando sobre negocios que bajan sus cortinas de forma definitiva por falta de ventas y morosidad creciente en sus cuentas y alquileres.

En algunos distritos, como Río Gallegos, se reporta el cierre de al menos un comercio por día en lo que va del año, mientras que en la provincia de Buenos Aires se estiman más de 5.300 empresas que bajaron sus persianas desde 2023, un promedio de ocho por día, según el relevamiento del Ministerio de Economía provincial. 

Un centro con locales vacíos y ventas que no repuntan

En Junín, aunque no hay cifras oficiales todavía que contabilicen el total de cierres en el casco urbano en lo que va del año, comerciantes confirman que la cantidad de locales vacíos se incrementó visiblemente en las últimas semanas.

Fachadas que antes exhibían juguetes, calzados o indumentaria ahora solo muestran carteles de alquiler. En algunos rubros, el movimiento se ha reducido a una mínima parte de lo que era habitual en temporadas anteriores y ya hay locales que muestran carteles de liquidación por cierre.

Los informes económicos nacionales muestran que el comercio minorista pyme cerró 2025 con una caída interanual del 5,2% en ventas, con rubros tradicionales golpeados fuertemente como bazar, perfumería y textil.

Esa tendencia se trasladó a 2026, donde las perspectivas no son más alentadoras: la demanda permanece retraída y muchos consumidores priorizan compras básicas o directamente postergan adquisiciones.

¿Por qué se profundiza el vaciamiento comercial?

Varios factores confluyen en este cuadro adverso:

1. Caída persistente del consumo y de ingresos:
El poder de compra de las familias sigue presionado por salarios que no acompañan los costos reales de bienes y servicios, y por la significativa pérdida de ingresos en sectores formales e informales de la economía. La baja persistente del consumo masivo y minorista se ha traducido en meses consecutivos con ventas que no logran repuntar en términos reales. 

2. Costos crecientes en dólares:
A pesar del enfriamiento inflacionario que algunos indicadores macroeconómicos han mostrado, los costos operativos de un comercio —alquileres, servicios, logística y reposición de stock— se ajustan en gran medida en moneda extranjera o en relación al dólar, que sigue presionando los balances de las PyMEs.

3. Apertura de importaciones y auge del comercio digital:
La liberalización de importaciones impulsada por el gobierno nacional en los últimos años facilitó la llegada de productos desde plataformas globales que ofrecen precios considerablemente más bajos y la entrega directa al domicilio del comprador. Esto no solo amplió drásticamente la oferta disponible para los consumidores, sino que también intensificó la competencia sobre los comercios tradicionales, que difícilmente pueden igualar los valores que llegan desde el exterior. 

4. Presión fiscal y obligaciones empresariales:
Además de la competencia externa, los comercios locales enfrentan un entramado de cargas impositivas y obligaciones fiscales que según expertos constituyen un obstáculo significativo para la supervivencia de pequeñas unidades productivas. 

Voces de quienes resisten

“Ya no alcanza con estar en el centro y abrir las puertas: la gente decide comprar cuando necesita, y muchas veces lo hace por plataformas que lo traen directo desde el exterior”, cuenta un comerciante histórico de artículos de regalo que prefirió no ser citado. A pocos metros, un local de indumentaria ahora cerrado exhibe un cartel de alquiler, reflejo de una realidad que crece día a día.

Otros comerciantes confían en una reactivación estacional, pero reconocen que sin medidas estructurales que alivien la caída de la demanda, los vacíos seguirán multiplicándose en las cuadras principales.

Un desafío comunitario y político

La crisis comercial no se limita a Junín ni a la provincia de Buenos Aires: es una tendencia que diversas provincias ya marcaban desde finales de 2025, con cierres diarios de negocios y procedimientos preventivos de crisis en empresas medianas y pequeñas.

Para economistas y referentes de comerciantes, la recuperación del centro urbano pasa por una combinación de políticas que incentiven el consumo interno, alivien las cargas impositivas y repongan herramientas de apoyo a los sectores más vulnerables de la economía real.

Mientras tanto, el centro de Junín sigue perdiendo vitrinas, con una postal que los vecinos perciben como síntoma de una economía aún frágil y de un entramado comercial herido que todavía no encuentra el rumbo de la recuperación definitiva.