El Gobierno de Junín llevó adelante un nuevo operativo estratégico para el control del barigüí, combinando tecnología de precisión y presencia territorial sostenida. Las tareas, encabezadas por la funcionaria de Servicios Públicos, Cecilia Laffaye, se desarrollaron a lo largo de la cuenca del río Salado, en un tramo que abarcó desde el Parque Natural Laguna de Gómez hasta la laguna El Carpincho.
El eje central del operativo fue la aplicación de BTI (Bacillus thuringiensis israelensis), un agente biológico de eficacia comprobada a nivel internacional, utilizado para el control selectivo de larvas de dípteros. La intervención, iniciada el lunes y finalizada este martes, incorporó drones como herramienta clave, permitiendo una cobertura más rápida, eficiente y precisa de los focos detectados.
Según se informó desde el área de Servicios Públicos, el uso de drones representa un avance significativo en la metodología de trabajo. Esta tecnología posibilita intervenciones quirúrgicas sobre zonas específicas, optimizando tiempos y mejorando la efectividad de las aplicaciones, especialmente en sectores de difícil acceso o con variaciones ambientales complejas.
En relación con la dinámica operativa, Laffaye detalló que cada intervención comienza con un relevamiento técnico en el terreno. “Estuvimos haciendo aplicaciones en puntos estratégicos del río. Previo a la llegada del dron, realizamos un muestreo exhaustivo para identificar los focos activos, ya que estos no siempre son los mismos. Con ese mapeo preciso, el dron interviene de forma quirúrgica y, pasadas las 24 o 48 horas, volvemos al territorio para evaluar los resultados”, explicó.
La funcionaria remarcó además la versatilidad del sistema aéreo: “Es una tecnología que nos permite una mayor precisión. Podemos calibrar el tipo de gota y la velocidad de vuelo según la necesidad de cada sector. Es un proceso mucho más rápido y ágil que los métodos convencionales, y esperamos poder seguir instrumentándola en las próximas aplicaciones”.
El BTI, utilizado como insumo principal, actúa exclusivamente sobre las larvas del barigüí al ser ingerido, interrumpiendo su ciclo de desarrollo sin generar impactos negativos en el ambiente. Al tratarse de un producto de origen biológico y altamente específico, su aplicación resulta segura para la biodiversidad, los cursos de agua y la salud de las personas y animales que transitan las zonas de ribera.
El control de esta especie, sin embargo, presenta desafíos constantes. Las condiciones del río y del entorno natural influyen directamente en la efectividad de las acciones. En este sentido, Laffaye destacó la importancia del monitoreo permanente: “Analizamos variables que cambian constantemente, como el caudal del río, la presencia de juncos o el nivel del agua. No todo el río se comporta igual y cada detalle cuenta para que el control sea efectivo”.
En cuanto a los objetivos del plan, la directora de Servicios Públicos subrayó que la erradicación total no es viable, pero sí la reducción sostenida de la población. “Sabemos que es una especie que no se erradica totalmente, pero el compromiso del Municipio es bajar la población para mitigar el impacto sanitario y la molestia que genera tanto en vecinos como en animales. Por eso atacamos el ciclo biológico completo, con camionetas para el adulto y con estas aplicaciones biológicas para las larvas”.
Finalmente, desde el área municipal confirmaron que los monitoreos posteriores a la aplicación ya evidencian resultados alentadores. “Ya observamos larvas que están cambiando de color, lo que indica que han ingerido el producto y el proceso de control está haciendo efecto. Hacemos el mayor esfuerzo posible para que la respuesta sea efectiva y sostenida en el tiempo”, concluyó Laffaye.