El lunes 16, la comunidad de Alem vivió un cierre de carnaval a pura tradición, música y alegría con una nueva edición del Carnaval Chayero, una de las celebraciones más representativas dentro del calendario festivo local.
La chaya, ritual profundamente ligado a las raíces culturales del carnaval, volvió a ser el eje de una jornada cargada de simbolismo, encuentro y celebración colectiva. El escenario elegido fue la Plaza 9 de Julio, un espacio que, gracias a su estructura y su entorno natural, ofreció el marco ideal para el desarrollo de los festejos.
Uno de los aspectos destacados de la organización fue el rol del Ballet Distrital, que asumió la responsabilidad de la cantina y del sonido del evento. Sin embargo, lejos de limitarse a las tareas logísticas, sus integrantes también se sumaron activamente a la fiesta, compartiendo la pista y el espíritu chayero con los vecinos.
La música tuvo un lugar central durante toda la celebración. Artistas locales aportaron su talento y calidez al encuentro, entre ellos Noe Rossi, el grupo La Distrital y el trío Kumpay, quienes brindaron presentaciones que acompañaron el clima festivo de la jornada.
Con el correr de la noche, la pista tomó protagonismo bajo la musicalización de DJ Paolo, que mantuvo el ritmo y la energía de un público dispuesto a celebrar sin pausas. Como es tradición en este tipo de eventos, la espuma y la harina no tardaron en adueñarse del lugar, generando escenas de juegos, corridas y risas entre grandes y chicos.
La jornada también incluyó un sorteo que sumó un condimento especial: los participantes debían adivinar el peso de una torta. El premio quedó en manos de Lalo Arce, reconocido por muchos como el payador oficial del pueblo, lo que despertó aplausos y festejos entre los presentes.
Entre música, baile y tradición, el Carnaval Chayero volvió a confirmar su esencia: un espacio donde la celebración trasciende lo festivo para transformarse en un acto colectivo de identidad y alegría. Los asistentes regresaron a sus hogares quizás cubiertos de harina y espuma, pero con una sonrisa compartida, fiel reflejo de lo que significa el carnaval para la comunidad.