27/02/2026 - Edición Nº463

Lincoln

Crisis

Otra empresa que quiebra: por el cierre de ARSA, 400 trabajadores quedan sin empleo en Lincoln y Monte Cristo

03:07 | La empresa que producía yogures y postres para SanCor apagó sus plantas.



La Justicia declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la compañía que producía yogures y postres de SanCor, y que debió despedir a alrededor de 400 trabajadores distribuidos entre sus plantas de Lincoln y Monte Cristo, con 180 y 200 empleados respectivamente.

El cierre se concretó tras el fallido concurso preventivo iniciado a principios de 2024. La empresa arrastraba deudas con proveedores, transportistas y empleados, además de registrar atrasos en el pago de salarios, una situación que terminó por hacer inviable su continuidad operativa.

Desde la firma atribuyeron la quiebra al contexto económico nacional, marcado por altas tasas de inflación, caída en el consumo y el encarecimiento de la leche cruda, factores que impactaron de lleno en los costos de producción y en la comercialización.

La quiebra fue formalizada por resolución judicial en noviembre de 2025, momento en que la empresa apagó de manera definitiva sus líneas de elaboración. ARSA producía yogures, flanes y postres bajo distintas etiquetas de SanCor, entre ellas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores.

En Lincoln, planta histórica dentro del entramado productivo del noroeste bonaerense, la decisión dejó sin empleo a unos 180 trabajadores y marcó el fin de la actividad industrial de la firma en el país. Durante décadas, la fábrica fue un engranaje clave en la economía regional y un sostén del empleo formal.

El impacto también se sintió en Monte Cristo, Córdoba, donde otros 200 operarios quedaron sin trabajo tras el cese total de la producción. En conjunto, cerca de 400 personas resultaron afectadas por el cierre integral de la compañía.

La decisión judicial se produjo luego de que no prosperara el concurso preventivo presentado en abril de 2024. Sin acuerdos que garantizaran la continuidad operativa, el proceso avanzó hacia la liquidación total, el cierre de las instalaciones y la inhibición general de bienes, poniendo punto final a una trayectoria empresarial vinculada a la producción de alimentos refrigerados.

En Lincoln, la fábrica representaba un pilar del empleo formal y un motor de la economía regional. Gran parte del personal contaba con extensa trayectoria en el sector: según fuentes gremiales, varios operarios acumulaban más de dos décadas de antigüedad y algunos superaban los 30 años de servicio.

Nos avisaron que no había posibilidad de seguir”, relató uno de los empleados afectados. La noticia golpeó con fuerza a numerosas familias que dependían exclusivamente de ese ingreso y que hoy enfrentan un escenario de incertidumbre laboral y económica.