02/03/2026 - Edición Nº466

Junín

a gran escala

El Conicet busca empresas para comercializar un filtro contra el arsénico que afecta a Junín y la Región

14:53 | Actualmente, junto a científicos de la Universidad de Buenos Aires, ajustan un material innovador basado en carbón activado modificado con sales metálicas y un polímero comestible.



En un contexto donde el 80% de la provincia de Buenos Aires presenta napas con niveles elevados de arsénico, investigadores del Conicet avanzan en el desarrollo de un sistema innovador para remover este contaminante del agua y ahora buscan empresas interesadas en producir y comercializar la tecnología a gran escala.

La problemática no es menor: ciudades del corredor de la Ruta 5, y buena parte de la región noroeste bonaerense, se encuentran dentro de las zonas afectadas.

De acuerdo con un relevamiento difundido en noviembre por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), más de 350 muestras tomadas en distintas regiones del país confirmaron la presencia de arsénico —un químico de origen natural— en reservorios de agua subterránea y superficial.

Por ejemplo, localidades como Junín, Pergamino, Chacabuco, y 9 de Julio, donde se tomaron muestras, predomina el alerta rojo.

Para la Organización Mundial de la Salud, el arsénico figura entre las diez sustancias más preocupantes para la salud pública a nivel global.

Un problema extendido y silencioso

Se estima que más de cuatro millones de argentinos podrían estar potencialmente expuestos a concentraciones de arsénico por encima de los niveles recomendados en aguas subterráneas. La sustancia puede ingresar al organismo por vía digestiva, inhalatoria o cutánea.

Si bien el arsénico orgánico es menos tóxico que el inorgánico, la exposición prolongada —ya sea al beber, cocinar o incluso bañarse con agua contaminada— implica riesgos sanitarios relevantes. Una vez en el torrente sanguíneo, el compuesto se distribuye por distintos órganos hasta su eliminación por orina, heces o sudor.

La ingesta sostenida en el tiempo puede derivar en hidroarsenicismo y aumentar el riesgo de enfermedades graves como cáncer de pulmón o laringe, tos crónica y fibrosis pulmonar. Los primeros signos de exposición prolongada suelen manifestarse en la piel, con lesiones, durezas o callosidades en manos y pies.

Además de la provincia de Buenos Aires —especialmente a lo largo del corredor de la ruta 5— también registran concentraciones superiores a 50 ppm regiones del sur de Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Mendoza y provincias del norte como Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa.

La apuesta científica: un filtro reutilizable y de bajo costo

Frente a este escenario, desde 2006 investigadores del Conicet en Salta y La Plata trabajan en el desarrollo de sistemas de remoción de arsénico. Actualmente, junto a científicos de la Universidad de Buenos Aires, ajustan un material innovador basado en carbón activado modificado con sales metálicas y un polímero comestible, de bajo costo y con propiedades magnéticas.

En ensayos preliminares, el material demostró capacidad no sólo para remover arsénico, sino también para inactivar o filtrar virus, hongos, antibióticos, herbicidas y pesticidas. Podría reemplazar al carbón activado utilizado en filtros domésticos de mesada y jarras purificadoras, e incluso escalar a aplicaciones industriales.

Entre sus ventajas se destacan su reutilización mediante procedimientos sencillos y la posibilidad de fabricación a costos accesibles, un factor clave para su implementación en zonas vulnerables.

Buscan empresas para llevarlo al mercado

Con el desarrollo técnico en etapa avanzada, el equipo del Conicet abrió la convocatoria a empresas interesadas en hacerse cargo de la producción y comercialización del sistema. Los investigadores proyectan una buena rentabilidad, al tratarse de una solución simple, económica y de alta demanda potencial en amplias regiones del país.

En un territorio donde el arsénico forma parte estructural del problema hídrico, la articulación entre ciencia y sector privado aparece como un paso decisivo para transformar un avance de laboratorio en una herramienta concreta para mejorar la calidad de vida de millones de argentinos.