En los últimos años, la cerveza sin alcohol dejó de ser una rareza para transformarse en una opción cada vez más elegida por los juninenses.
Lo que antes ocupaba un lugar casi invisible en el fondo de las góndolas, hoy ganó espacio en las heladeras de supermercados y autoservicios, donde latas y botellas se exhiben frías, listas para consumir, al mismo nivel que las variedades tradicionales.
El cambio es notorio. Hasta hace algunos años, apenas una marca conocida ofrecía cerveza sin alcohol y muchas veces ni siquiera estaba refrigerada, lo que hacía que pasara desapercibida para la mayoría de los consumidores.
Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse con la llegada de nuevas etiquetas y una mayor apuesta de las cerveceras por este segmento.
Actualmente, varias marcas compiten en el mercado con versiones 0.0, lo que amplió la oferta y ayudó a consolidar el crecimiento de la categoría.
De hecho, las mesas de bares, reuniones y encuentros sociales en Junín empiezan a mostrar cada vez más latas y botellas de cerveza sin alcohol, que buscan mantener el mismo sabor y frescura de la tradicional.
A nivel nacional, el fenómeno también se refleja en los números. Según datos del sector cervecero, el consumo de cerveza sin alcohol se quintuplicó en apenas tres años y mantiene un ritmo de crecimiento cercano al 60% anual.
Aunque todavía representa apenas el 1,3% del volumen total del mercado cervecero, la tendencia es claramente ascendente y especialistas sostienen que el margen de crecimiento es amplio si se compara con países donde este tipo de bebidas tiene una participación mucho mayor.
Entre los factores que explican este crecimiento aparecen los controles de tránsito cada vez más estrictos y las fuertes multas por conducir con alcohol en sangre, algo que influye directamente en las decisiones de consumo.
Muchos comerciantes coinciden en que la posibilidad de participar del ritual social de tomar una cerveza sin correr riesgos al manejar es uno de los principales motivos de la demanda.
Pero el fenómeno también se vincula con un cambio de hábitos más profundo. Cada vez más personas optan por reducir el consumo de alcohol por cuestiones de salud, bienestar o simplemente para moderar su ingesta.
En ese contexto, la cerveza sin alcohol aparece como una alternativa que permite mantener la experiencia de sabor y el momento social del brindis, sin necesidad de consumir alcohol.
Si bien no existen estadísticas locales precisas, supermercados y comercios de Junín coinciden en que la demanda viene creciendo de manera sostenida.
Las marcas más buscadas suelen ser Quilmes 0.0, Stella Artois sin alcohol y Heineken 0.0, aunque la oferta continúa ampliándose y cada vez más cervecerías incorporan sus versiones analcohólicas.
En cuanto al precio, la cerveza sin alcohol suele ser apenas un poco más cara que la tradicional, aunque la diferencia no suele ser significativa para los consumidores.
Así, lo que hace algunos años parecía un producto de nicho hoy se consolida como una tendencia en expansión, con mayor presencia en las góndolas, en las heladeras de los comercios y, cada vez más, en las mesas de los juninenses.