20/03/2026 - Edición Nº484

Junín

recibida en la UNNOBA

La joven ingeniera en alimentos que creó una empresa de helados artesanales en Junín

14:50 | Donatella Panziraghi destaca que para concretar su proyecto fueron cruciales tanto la formación universitaria, como la experiencia profesional en la empresa Bayer.



Se graduó en la UNNOBA como ingeniera en alimentos y creó un establecimiento que elabora helados artesanales en Junín, el cual ofrece una novedosa “línea proteica”. Donatella Panziraghi destaca que para concretar su proyecto fueron cruciales tanto la formación universitaria, como la experiencia profesional en la empresa multinacional donde actualmente se desempeña: “La Universidad fue clave porque me dio muchísimas herramientas y conocimientos técnicos, para desenvolverme con seguridad en lo que hago. En tanto, en Bayer aprendí cómo son los procesos de mejora continua, trasladables a cualquier empresa y sin importar su escala”.

La educación superior resultó fundamental a la hora de desarrollar un producto innovador, que cumpliera con las normas de seguridad alimentaria: “Desde el momento cero en que tuve que pensar la planta elaboradora de helados, lo hice bajo las condiciones bromatológicas, el código alimentario y la normativa que rigen en este tipo de establecimientos. También tuve en cuenta las tablas nutricionales para los distintos tipos de productos”.

En rigor, la idea de Donatella se gesta cuando tenía que elaborar el trabajo final de su carrera: “Mi proyecto proponía crear una planta elaboradora de helados, a la cual le puse el nombre de Marco Polo, que fue quien conoció en China algo parecido al helado y lo llevó a Italia. Ese plan de final de mi carrera quedó latente y guardado, como se dice, ‘en un cajón’”.

Un año antes de recibirse, en 2022, Donatella había comenzado a colaborar en el área Finanzas de la empresa Bayer, en una práctica profesional supervisada, realizada por un convenio entre la multinacional y la Escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales de la UNNOBA. “Ahí aprendí muchísimo sobre cómo una empresa gestiona sus costos y cómo cada eslabón de la cadena está involucrado para calcular el precio final del producto. Conocí todo un mundo nuevo que realmente me fascinó. Además, esta experiencia me ayudó para poder llevar adelante el proyecto, en relación a la viabilidad económica y financiera. Porque, aparte del estudio de mercado, la parte legal y ambiental y productiva, hay un aspecto económico que tenés que evaluar, ahí es donde fue importante mi experiencia en la empresa”.

Las Prácticas Profesionales Supervisadas (PPS) son instancias formativas obligatorias al final de las carreras universitarias que permiten a los estudiantes aplicar sus conocimientos teóricos en el entorno laboral real. El desempeño de Donatella fue muy satisfactorio para la empresa. Tal es así que, luego de graduarse, en 2023, Donatella ingresó al staff de Bayer bajo la figura de “joven profesional”.

En 2025, fue promovida al cargo de “ingeniera de mejora continua”. La experiencia adquirida en Bayer fue enriquecedora al momento de crear su propio emprendimiento: “En Bayer, trabajo diariamente con indicadores clave de desempeño. Eso me abrió muchísimo la visión, lo cual pude trasladar a Marco Polo, más allá de que trabajamos con otro producto y a otra escala”.

Un auténtico helado artesanal

Donatella sostiene que los helados de Marco Polo son artesanales porque emplean como materia prima “alimentos reales”, tales como fruta, cremas, leche y chocolate, en lugar de “insumos industriales que dan sabor y bases genéricas para los distintos gustos”. Además, otra ventaja en comparación con otras heladerías industriales es el bajo porcentaje de overrun, es decir, el aire incorporado a la mezcla.

Pero el sello distintivo de la marca está relacionado con el desarrollo de una línea proteica, que Donatella fue capaz de imaginar por su formación académica como ingeniera de Alimentos.  “Este helado tiene alto contenido de proteínas y fibra, y bajo contenido de azúcares, respondiendo a un nicho específico de mercado”, explica.

Esfuerzo personal y compartido

La jornada de Donatella parece interminable: comienza muy temprano y termina muy tarde: «Todos los días viajo a la planta de Bayer de Rojas, donde trabajo de 8 a 17. A las 18, ya estoy en Junín, meriendo algo y enseguida me voy a trabajar a la heladería hasta a la noche, bien tarde. Así que hay mucho esfuerzo detrás de este emprendimiento, pero también mucho amor. O sea, lo damos todo para poder crecer y que salga todo bien.»

Pero Donatella no está sola: “Si hablo en plural es porque, aunque la idea fue mía, al emprendimiento lo llevo adelante con mi novio, quien, además de trabajar codo a codo en la producción, resulta un apoyo fundamental por su formación como programador universitario”. De hecho, Bautista Guillot fue quien desarrolló la página web de la empresa (https://marcopoloarg.com/ ) y está estudiando en la UNNOBA la carrera Analista en Sistemas. “Gracias a sus conocimientos podemos registrar todas nuestras ventas en un tablero web y analizar los datos que recibimos, como, por ejemplo, los gustos preferidos de nuestros clientes”, comenta Donatella.

 La ingeniera de alimentos y creadora de Marco Polo subraya también que, para concretar el proyecto, fue esencial el apoyo de todo el entorno familiar, tanto el propio como el de su novio. Especialmente, destaca el de su futuro suegro, Luis Guillot, egresado de la Escuela de Educación Técnica N°1 de Junín, quien cedió el lugar físicos, realizó las instalaciones eléctricas y se ocupó de la dirección de la obra del lugar que se convertiría en un establecimiento productor de helados artesanales en Junín.