En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el Honorable Concejo Deliberante de Junín fue escenario de un acto conmemorativo atravesado por un mensaje central: la defensa irrestricta de la democracia y la vigencia del “Nunca Más”.
La actividad reunió a autoridades municipales, concejales, representantes de instituciones y vecinos en una jornada de reflexión colectiva en torno a la memoria, la verdad y la justicia. Como parte del encuentro, se llevó a cabo el descubrimiento de una placa conmemorativa que reafirma el compromiso institucional con el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado.
Durante el acto, la presidenta del cuerpo deliberativo, Agustina De Miguel, destacó la importancia de sostener una memoria activa y señaló que la conmemoración “implica una responsabilidad colectiva que trasciende el recuerdo”. En ese sentido, remarcó la necesidad de reflexionar no solo sobre lo ocurrido, sino también sobre aquello que como sociedad no debe volver a repetirse.
En su discurso, también hizo referencia al impacto profundo que tuvo la última dictadura en el entramado social, al señalar que no se trató únicamente de un hecho político, sino de un proceso que “instauró el miedo como forma de vida cotidiana, restringió libertades y debilitó los vínculos comunitarios”.
Asimismo, recordó que durante ese período el propio Concejo Deliberante permaneció cerrado durante casi una década, lo que implicó la interrupción de la representación democrática en el ámbito local. “Es fundamental recordar a los concejales despojados de sus mandatos y a los vecinos desaparecidos de Junín”, expresó.
Por su parte, el rector de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), Guillermo Tamarit, valoró el espacio institucional como ámbito de reflexión y subrayó que la dictadura iniciada en 1976 se distinguió por la implementación de un plan sistemático de represión en múltiples dimensiones.
En ese marco, destacó la importancia del Estado de Derecho y de la democracia como sistema, y remarcó el papel clave de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la construcción de memoria y justicia a lo largo de las últimas décadas.
A su turno, el concejal Flavio Bojko, impulsor de la iniciativa, puso el foco en la necesidad de sostener en el tiempo la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, y recordó los primeros años de militancia junto a organismos de derechos humanos en la ciudad, en un contexto aún atravesado por el miedo.
“El daño fue tanto económico como humano, de ahí la importancia de mantener viva la memoria y continuar reclamando justicia”, sostuvo, al tiempo que subrayó el rol de las nuevas generaciones en la transmisión de estos valores.
El cierre del acto estuvo a cargo de la vecina Olga Prieto, quien destacó la participación de todos los sectores políticos de la ciudad y remarcó la importancia de este tipo de encuentros para fortalecer la memoria colectiva. También puso en valor los avances logrados en democracia, como los juicios por delitos de lesa humanidad, sin dejar de señalar los desafíos aún vigentes.
De esta manera, a medio siglo del golpe de Estado, Junín volvió a expresar un consenso claro y sostenido en el tiempo: la memoria como herramienta activa del presente y el compromiso colectivo con un “Nunca Más” sin ambigüedades.