27/03/2026 - Edición Nº491

Chivilcoy

Transporte

Alerta en Ruta 5: con la autopista paralizada crece la circulación de camiones a Vaca Muerta

09:04 | Según explicó el perito Jorge Lasala, la expansión del desarrollo energético no convencional impulsó un movimiento constante de transporte de arena proveniente del litoral, insumo clave para la fractura hidráulica.



El crecimiento sostenido de la actividad en Vaca Muerta empieza a sentirse con fuerza en el corazón de la provincia de Buenos Aires. La Ruta Nacional 5, principal corredor directo que conecta el Área Metropolitana con el yacimiento, atraviesa un escenario cada vez más complejo: mayor tránsito pesado, infraestructura al límite y una obra de autopista paralizada que agrava el panorama.

El incremento de camiones es notorio en localidades como Chivilcoy y a lo largo de todo el corredor. Según explicó el perito Jorge Lasala a La Razón de Chivilcoy, la expansión del desarrollo energético no convencional impulsó un movimiento constante de transporte de arena proveniente del litoral —principalmente de Entre Ríos—, insumo clave para la fractura hidráulica.

“Se está expandiendo muchísimo por la actividad que tiene, y está cada vez más alto el nivel de movimiento”, señaló. En ese sentido, detalló que “estaban saliendo 3.000 bateas por día desde la zona del río con arena que se utiliza para el fracking”.

De ese total, aproximadamente el 80% circula por la Ruta 5, lo que equivale a unos 2.400 camiones diarios. Sin embargo, el dato más alarmante es la proyección: actualmente el número ya se ubica entre 3.500 y 3.800 unidades por día, con expectativas de alcanzar los 7.000 hacia fin de año.

Una ruta clave, cada vez más exigida

La Ruta Nacional 5 es el camino más directo entre Buenos Aires y el sur energético del país. Su rol estratégico se potenció con el crecimiento de Vaca Muerta, pero la infraestructura no acompañó ese salto en la demanda.

La paralización de las obras de transformación en autopista profundiza el problema. La traza actual —en gran parte de mano única por sentido, sin separación física— debe absorber no solo el tránsito habitual de vehículos particulares, sino también la producción regional y ahora miles de camiones vinculados a la industria petrolera.

“Es altísima la cantidad de tránsito que está en la misma ruta, que ya no aguanta más”, advirtió Lasala.

Impacto económico y riesgo creciente

El fenómeno también genera un efecto dinamizador en la economía del corredor. Se registra un crecimiento en la venta de camiones y bateas, además del desarrollo de servicios asociados: estaciones de servicio, paradores, parrillas y logística.

“Se generó un boom en la venta de camiones y bateas, no dan abasto. Están comprando unidades nuevas para trabajar en este sistema”, remarcó el especialista.

Sin embargo, ese crecimiento convive con un riesgo cada vez mayor. La combinación de tránsito pesado intensivo, rutas no adaptadas y circulación mixta configura un escenario crítico para la seguridad vial.

La falta de obras, controles sostenidos y una planificación integral del corredor coloca a la Ruta 5 en una situación límite. Cada adelantamiento, cada cruce y cada distracción se vuelven potencialmente peligrosos en una vía saturada.

Un corredor estratégico en estado de alerta

La Ruta 5 se consolida como una arteria clave para el desarrollo energético del país, pero también como un punto crítico donde el crecimiento económico choca con las limitaciones estructurales.

Mientras el flujo hacia Vaca Muerta no deja de aumentar, la infraestructura permanece rezagada. Y en ese desfasaje, miles de conductores —transportistas y particulares— quedan expuestos a un riesgo permanente.

La advertencia está planteada: sin reactivación de las obras y una intervención urgente, la principal vía entre Buenos Aires y el yacimiento neuquino seguirá transitando una delgada línea entre el desarrollo y el peligro.