06/04/2026 - Edición Nº501

Chivilcoy

Transporte

Ruta 5: despidos, autopista paralizada y un tránsito desbordado profundizan una crisis estructural

12:09 | Según fuentes gremiales, 48 trabajadores recibieron sus telegramas de despido, mientras que en las horas siguientes se completarían otras 15 desvinculaciones.



La Ruta Nacional 5 atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, en un escenario donde la paralización de obras, los despidos masivos y el crecimiento exponencial del tránsito pesado configuran una crisis integral que impacta tanto en la seguridad vial como en la economía regional.

La transformación en autopista del tramo Mercedes–Suipacha, considerada una obra clave para mejorar la circulación, quedó completamente paralizada. En ese marco, según fuentes gremiales, 48 trabajadores recibieron sus telegramas de despido, mientras que en las horas siguientes se completarían otras 15 desvinculaciones, marcando un fuerte golpe al empleo vinculado a la obra pública.

Desde la UOCRA señalaron que esta situación se desencadenó tras semanas de incertidumbre, producto de la falta de financiamiento por parte del Gobierno Nacional. La empresa contratista Vial Agro tomó la decisión luego de acumular deudas por certificados impagos, lo que volvió inviable la continuidad de los trabajos.

Aunque en el obrador permanecerán algunos administrativos, serenos y maquinaria pesada, lo que deja abierta una mínima expectativa de reactivación, desde el sector sindical reconocen que no hay señales concretas de que la obra se retome en el corto plazo. A su vez, la ausencia de definiciones por parte de Vialidad Nacional profundiza la incertidumbre.

La postal actual es elocuente: sectores como “La Picada”, donde se avanzaba con tareas de suelo cal y arena, hoy muestran un escenario de abandono, reflejo de una obra inconclusa en un corredor estratégico.

Un corredor saturado por el auge de Vaca Muerta

En paralelo a la paralización de las obras, la Ruta 5 enfrenta una presión creciente por el aumento del tránsito pesado, impulsado en gran medida por la actividad en Vaca Muerta.

Desde la organización Estrellas Amarillas, su presidenta en Bragado, Silvia González, advirtió sobre un escenario cada vez más crítico, donde el crecimiento del flujo vehicular no fue acompañado por mejoras en infraestructura ni controles.

Los datos son contundentes:
👉 El tránsito diario de camiones pasó de unos 500 a cerca de 2000 en pocos años.
👉 Actualmente, el movimiento se ubica entre 3.500 y 3.800 vehículos de gran porte por día.
👉 Las proyecciones indican que esa cifra podría alcanzar los 7.000 camiones diarios hacia fin de año.

Este fenómeno está directamente vinculado al desarrollo del fracking. Según explicó el perito Jorge Lasala, el transporte de arena —principalmente desde Entre Ríos— se volvió constante y masivo, con registros que llegaron a 3.000 bateas diarias, de las cuales alrededor del 80% circula por la Ruta 5.

Menos controles en un contexto más exigente

A este escenario se suma otro factor que agrava la situación: la reducción de los controles viales.

Desde Estrellas Amarillas señalaron que disminuyó la cantidad de balanzas para el control de cargas, hay menor presencia de móviles de asistencia y escasean los operativos sostenidos, lo que incrementa los riesgos en una traza ya exigida al máximo.

La combinación de mayor tránsito pesado y menor fiscalización genera un contexto especialmente delicado, donde las condiciones de circulación se vuelven cada vez más peligrosas.

Una ruta que ya no da abasto

La Ruta 5 se consolidó como el principal corredor entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el polo energético más importante del país, pero su diseño quedó desactualizado frente a la magnitud del tránsito actual.

En gran parte de su extensión, se trata de una calzada de un carril por mano y sin separación física, lo que obliga a convivir en el mismo espacio a vehículos particulares, transporte de carga intensivo y producción regional.

En este contexto, cada maniobra de sobrepaso, cada cruce y cada distracción se transforman en factores de alto riesgo, elevando significativamente la probabilidad de siniestros.

Impacto económico y tensión social

El crecimiento del transporte también tiene su contracara: un mayor movimiento económico en localidades del corredor, con incremento en la demanda de servicios logísticos, estaciones de servicio y paradores.

Sin embargo, ese dinamismo convive con una realidad preocupante: la falta de obras, controles y planificación coloca a la Ruta 5 en una situación límite, donde el desarrollo productivo avanza más rápido que la infraestructura necesaria para sostenerlo.

Es una situación muy alarmante y angustiante”, remarcaron desde Estrellas Amarillas, insistiendo en la necesidad urgente de reactivar las obras paralizadas, reforzar los controles y avanzar en soluciones estructurales como la construcción de una autovía.

En este contexto, la crisis de la Ruta Nacional 5 no solo expone el impacto de la paralización de la obra pública, sino también las consecuencias de un modelo donde el crecimiento del transporte y la producción no encuentra correlato en la inversión en infraestructura y seguridad vial.

Así, mientras el flujo hacia Vaca Muerta continúa en expansión, la Ruta 5 se mantiene en una delgada línea entre el desarrollo económico y el riesgo permanente para miles de usuarios que la transitan a diario.