11/04/2026 - Edición Nº506

Junín

Gastronomía local

Pejerrey de laguna frito: el sabor que volvió a las mesas juninenses

10:25 | Si bien existen múltiples formas de cocinarlo, en la ciudad predomina una receta tan básica como efectiva. El filet se pasa únicamente por harina —sin huevo— y se fríe en aceite bien caliente hasta lograr una textura dorada y crocante.



En Junín y la Región, el pejerrey es un pescado parte de la identidad local. Ligado a las lagunas del Partido y a la tradición de la pesca, su presencia en la mesa tiene un sello propio, con una preparación sencilla que prioriza el sabor natural del producto.

Una receta simple que es marca registrada

Si bien existen múltiples formas de cocinarlo, en la ciudad predomina una receta tan básica como efectiva. El filet de pejerrey se pasa únicamente por harina —sin huevo— y se fríe en aceite bien caliente hasta lograr una textura dorada y crocante.

El toque final llega en el plato: unas gotas de limón que realzan el sabor y equilibran la fritura. Como acompañamiento, los clásicos no fallan: puré de papas o papas fritas, en una combinación que se repite en hogares y encuentros familiares.

El secreto está en la aguna

Para los pescadores de la zona, no hay dudas, el pejerrey de las lagunas del interior bonaerense, especialmente de la cuenca del Salado, tiene un sabor superior al de mar.

La alimentación natural y el ecosistema de estas aguas le aportan una textura y un gusto más delicado, que lo convierten en un producto muy valorado por los paladares locales.

En Junín, espejos de agua como la Laguna de Gómez, Mar Chiquita y El Carpincho han sido históricamente protagonistas de esta cultura. Y en los últimos tiempos, tras años marcados por la sequía, la recuperación del caudal permitió que la pesca del pejerrey vuelva con fuerza, revitalizando tanto la actividad recreativa como su presencia en la gastronomía.

Un recurso sin regulación clara

A pesar de la alta demanda, el pejerrey de laguna aún se mueve en un terreno informal en términos comerciales dentro del distrito. A diferencia de otras localidades como Trenque Lauquen, donde existen esquemas más organizados para su comercialización, en Junín no hay una normativa que regule la producción en escala para pescaderías o locales gastronómicos.

En este contexto, no es raro ver en los barrios vendedores puerta a puerta ofreciendo filetes frescos, producto de su propia pesca. Para muchos, se trata de un ingreso complementario o un pequeño emprendimiento, que crece al ritmo de la abundancia del recurso, pero que todavía funciona por fuera de un marco regulado.

Entre la tradición culinaria y el potencial económico, el desafío pasa por encontrar un equilibrio que permita cuidar el recurso, potenciar el trabajo local y, al mismo tiempo, mantener vivo ese sabor único que define a la región.

Sabores laguna: diversidad en la mesa juninense

Más allá del pejerrey, la riqueza ictícola de Junín y la Región se expresa en una variedad de especies que también forman parte de la cocina local. La carpa, por ejemplo, suele prepararse al horno con abundante adobo y condimentos que realzan su sabor intenso.

En este punto, aparece un cruce cultural interesante: la carpa es altamente valorada en la dieta de distintas culturas asiáticas, y no resulta extraño ver a ciudadanos chinos radicados en Junín prepararla e incluirla en su menú, a miles de kilómetros de su tierra natal.

Tradicionalmente, en la cocina china la carpa se elabora frita con salsa agridulce, al vapor o en sopas densas con jengibre, una técnica clave para suavizar su característico sabor a barro y resaltar sus cualidades.

La tararira —o tarucha— puede encontrar en la parrilla su mejor versión, con una cocción que resalta su textura firme y su carácter bien marcado. En tanto, el bagre se transforma en una opción muy elegida para empanadas, donde el toque de limón resulta clave para potenciar su gusto.

Sin dudas, esta diversidad habla de una tradición gastronómica, y de una forma de vida. Para muchos juninenses, la pesca es más que un pasatiempo o una actividad deportiva, representa una fuente directa de alimento y, en muchos casos, un ingreso complementario que ayuda a sostener la economía familiar.