Mientras la Selección Argentina se prepara para volver a verse las caras con Inglaterra este miércoles, en una de las semifinales del Mundial 2026, un recuerdo histórico vuelve a cobrar vigencia en Junín. Hace exactamente 60 años, un futbolista criado en la ciudad fue protagonista de aquel recordado cruce entre ambos seleccionados: Luis Artime.
Si bien nació en Mendoza el 2 de diciembre de 1938, Artime pasó su infancia y adolescencia en Junín, donde dio sus primeros pasos en el fútbol antes de iniciar una carrera extraordinaria que lo convirtió en uno de los goleadores más importantes de la historia del fútbol argentino.

El 23 de julio de 1966, Argentina e Inglaterra se enfrentaron en los cuartos de final de la Copa del Mundo disputada en suelo inglés. Fue un partido que quedó marcado por la polémica expulsión del capitán Antonio Rattín que estrujo el banderín con la bandera británica y luego se sentó en la alfombra de la reina,Isabel II y por el triunfo 1 a 0 de los locales en Wembley, en un encuentro que pasó a la historia como uno de los más controvertidos de los Mundiales.
Aquel día, Luis Artime fue titular en el equipo dirigido por Juan Carlos "Toto" Lorenzo y compartió ataque con Ermindo Onega. El delantero, que ya era una figura consagrada tras sus pasos por Atlanta, River Plate e Independiente, tuvo la responsabilidad de liderar la ofensiva argentina frente al anfitrión.

Artime disputó los cuatro partidos que jugó la Selección en ese Mundial y fue una de las principales referencias ofensivas de un plantel que estuvo muy cerca de meterse entre los cuatro mejores del torneo.
Con el paso de los años, su nombre quedó asociado a una carrera brillante: fue goleador del fútbol argentino en varias oportunidades, brilló también en Nacional de Montevideo y es reconocido como uno de los máximos artilleros del continente.
Ahora, mientras Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en una instancia decisiva de una Copa del Mundo, el recuerdo de Luis Artime adquiere un valor especial para Junín. El hombre que se crió futbolísticamente en la ciudad ya supo vivir ese clásico mundialista desde adentro y forma parte de un capítulo inolvidable de la historia de la Selección Argentina.