La senadora provincial Valeria Arata expresó su profundo rechazo a la decisión del Gobierno Nacional de avanzar con la subasta del predio y de las 149 viviendas que se habían comenzado a construir en el marco del programa Procrear en Junín.
También, Arata cuestionó el silencio del gobierno municipal frente a una medida que calificó como "un golpe al sueño de la casa propia de cientos de familias". La subasta fue oficializada para un predio de más de 21.000 metros cuadrados donde las obras quedaron paralizadas tras la discontinuidad del programa Procrear.
"Lo que está ocurriendo es gravísimo. No solamente se pierden 149 viviendas que estaban destinadas a familias de Junín, sino que también se pierde un patrimonio de todos los juninenses. Estas tierras fueron aportadas por el Municipio durante la gestión de Mario Meoni con un objetivo muy claro: que allí se construyeran viviendas para quienes soñaban con tener su casa propia. Hoy ese compromiso es destruido por la decisión del Gobierno Nacional y por la absoluta pasividad del gobierno municipal", afirmó Arata.
La dirigente recordó que el desarrollo urbanístico nació gracias a la articulación entre el Estado Nacional y el Municipio durante la gestión de Mario Meoni, que cedió las tierras para hacer posible el sueño de cientos de familias juninenses.
"Es indignante que Junín entregue tierras para que las familias puedan acceder a una vivienda y que, años después, esas mismas tierras terminen siendo rematadas al mejor postor. Los vecinos pierden porque vaya a saber qué va a pasar con esas viviendas, y Junín también pierde porque esos terrenos la municipalidad los donó para viviendas sociales."
Arata también cuestionó la falta de una postura firme por parte de las autoridades municipales: "¿Dónde están Juan Fiorini y Pablo Petrecca? ¿Qué hicieron para defender este proyecto? ¿Qué gestiones realizaron para evitar que estas viviendas fueran rematadas? Gobernar también es defender los intereses de la ciudad, y hoy el Municipio vuelve a demostrar que no está dispuesto a enfrentar una decisión que perjudica directamente a miles de juninenses."
Finalmente, sostuvo que la decisión representa "la renuncia definitiva a una política pública que permitía que trabajadores, jóvenes y familias accedieran a una vivienda digna" y concluyó: "Gracias a la decisión de Javier Milei y a la falta de defensa de Pablo Petrecca y Juan Fiorini, Junín pierde 149 viviendas, pierde tierras que pertenecían a la comunidad y cientos de familias ven cómo se les arrebata la posibilidad de acceder a la casa propia. Defender a Junín también significa defender su patrimonio y el derecho de sus vecinos a construir un futuro en su propia ciudad."