por Agustín Panizza
Lo que alguna vez fue un colectivo abandonado y utilizado como depósito hoy se transformó en un escenario para la música en vivo. En Mar del Tuyú nació BondiBand, un proyecto impulsado por emprendedores y músicos que decidieron convertir un antiguo Mercedes Benz frontal en una particular sala de conciertos.
Uno de los ideadores de la propuesta es Jorge Chamorro, baterista y músico, quien junto a su socio Franco Girotti, guitarrista, comenzó a darle forma a una idea que originalmente tenía otro objetivo.
“El proyecto es algo bastante novedoso. Está montado sobre un colectivo, un Mercedes Benz frontal, abandonado”, contó Chamorro en diálogo con El Diario del Lunes. La particularidad es que el exterior del vehículo prácticamente no fue intervenido: conserva su apariencia original, incluso ese aspecto de abandono que tenía antes de comenzar la transformación.

En el interior, la historia era similar. Durante mucho tiempo, el colectivo funcionó como depósito, donde se acumulaban maderas, fierros, herramientas y todo tipo de elementos. Hasta que la música comenzó a ocupar ese espacio.
Chamorro, que es baterista, comenzó a utilizar una parte del vehículo como una precaria sala de ensayo junto a su banda. “Habíamos tirado una alfombrita en el piso, donde había puesto la batería, pusimos equipos de guitarra, bajo y voces, y empezábamos a ensayar ahí adentro”, recordó.
Con la llegada del verano y el incremento del trabajo para los integrantes de la banda, los ensayos comenzaron a espaciarse. Sin embargo, aquella sala improvisada terminó dando origen a una idea mucho más ambiciosa.
“En una de esas entramos al colectivo y se me ocurre decir: ‘Qué bueno estaría hacerlo como una sala de ensayo, pero como para alquilarla’”, relató Chamorro.
La idea inicial era acondicionar el colectivo para que otras bandas pudieran utilizarlo como sala de ensayo. Pero durante el proceso apareció una posibilidad diferente: aprovechar las propias butacas del colectivo y ubicarlas frente a un escenario.
“Dijimos: ¿y si ponemos las butacas mirando hacia el escenario? Y ahí empezamos a tomar medidas y empezamos a proyectarlo como para hacer un lugar para que toquen bandas en vivo”, explicó.
Así nació BondiBand, una sala de conciertos con una característica que la hace única: todo sucede dentro de un colectivo y frente a un público reducido de apenas 14 personas sentadas.
La transformación se realizó prácticamente a pulmón. Chamorro y su socio fueron destinando parte de sus ingresos al proyecto, comprando materiales y equipamiento, incluso recurriendo a compras en cuotas.
“No somos personas a las que nos sobra el dinero e invertimos en esto como para sacar rédito inmediato. La idea está buena y nos la jugamos”, señaló el músico.
El proceso llevó alrededor de siete u ocho meses, desde aquella primera idea hasta llegar al espacio que actualmente recibe a las bandas.
Aunque todavía quedan algunos detalles por terminar, para quienes visitan el lugar la experiencia ya resulta sorprendente. Según Chamorro, tanto músicos como espectadores destacan especialmente la acústica lograda en el interior del vehículo.
“Esto está hecho de músicos para músicos”, resumió.
La premisa fue trabajar sobre cada detalle para conseguir que la experiencia fuera agradable tanto para quienes suben al escenario como para quienes ocupan las butacas. La cercanía entre artistas y público, las dimensiones reducidas y la acústica convierten cada presentación en una experiencia diferente a la de un recital tradicional.
Actualmente, BondiBand programa presentaciones principalmente durante los fines de semana, con fechas los viernes o sábados. La respuesta inicial permitió que la propuesta rápidamente comenzara a ganar espacio entre músicos y espectadores.
Según contó Chamorro, agosto ya tiene todas sus fechas ocupadas, mientras que todavía quedan algunas posibilidades para septiembre.
Las bandas interesadas pueden comunicarse a través de las redes sociales del proyecto, donde se coordinan las fechas y posteriormente se anuncian las presentaciones.
La dinámica también apunta a potenciar la difusión de cada espectáculo. Una vez confirmada una fecha, el equipo comienza a promocionar a la banda a través de las redes sociales y arma la grilla de presentaciones.
Pero el proyecto no se limita a los conciertos. BondiBand también comenzó a explorar el formato audiovisual y recientemente puso en marcha una propuesta de entrevistas y streaming denominada “Se armó en el Bondi”.
La idea consiste en entrevistar a los músicos que están próximos a presentarse o que ya pasaron por el escenario del colectivo, generando un espacio de conversación y difusión de los artistas.
“Lo que hacemos es entrevistar a los músicos que están por tocar o que ya tocaron dentro del BondiBand”, explicó Chamorro.

De esta manera, el colectivo dejó de ser solamente una sala para escuchar música y comenzó a convertirse también en un pequeño estudio de producción de contenidos vinculados con la escena musical.
Para sus impulsores, el proyecto recién está dando sus primeros pasos. El desafío ahora es continuar desarrollándolo, sumar propuestas y lograr que cada vez más artistas y espectadores conozcan esta particular sala de conciertos.
“Como algo que recién empieza, hay que ir remándola de a poquito, pero la sensación y el impacto hacia las personas que no lo conocen es muy agradable, y eso nos da la confianza de seguir apostando”, afirmó Chamorro.
En Mar del Tuyú, un viejo colectivo que alguna vez fue depósito encontró una nueva función. Conservó su aspecto exterior, pero puertas adentro se convirtió en algo completamente distinto: un pequeño escenario donde 14 personas pueden compartir de cerca la música, los artistas y una experiencia que nació, literalmente, arriba de un Bondi.