15/08/2026 - Edición Nº632

Junín

Gastronomía local

La pizzanesa que nació en Junín y se convirtió en una marca registrada de CityRock

11:10 | Más de tres kilos, hasta nueve huevos y una historia que comenzó hace 15 años: cómo nació uno de los platos más llamativos de la gastronomía juninense.



Entre el boom de las grandes cadenas de hamburgueserías que arribaron a la Ciudad, están las preparaciones de comidas elaboradas que trascienden una carta y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un lugar y de la cultura gastronómica local.

En Junín, uno de ellos es la famosa pizzanesa de CityRock, una preparación que desde hace 15 años sorprende por su tamaño, abundancia y una característica que, según Juan Pablo Mansilla, la diferencia de las versiones que aparecieron después en otros locales: tiene el tamaño de una pizza.

“Fuimos los primeros en Junín”, asegura Mansilla en diálogo con El Diario del Lunes. Y enseguida hace una aclaración: para él, no toda milanesa grande puede llamarse pizzanesa.

“La verdadera pizzanesa es la milanesa del tamaño de la pizza, no la milanesa grande”, explica. Esa diferencia, que puede parecer apenas una cuestión de dimensiones, terminó convirtiéndose en una de las señas particulares de City Rock.

Una idea que llegó desde Rosario

La historia comenzó en 2011, cuando Mansilla regresó a Junín acompañado por Mariano Melillo, conocido como “Gato”, quien se convirtió en el primer cocinero del emprendimiento.

Melillo había trabajado en una reconocida casa de comidas de Rosario y fue quien llevó consigo la idea de preparar una milanesa con las dimensiones de una pizza. Desde el comienzo, la pizzanesa formó parte de la propuesta gastronómica de CityRock.

Con el tiempo, la preparación también fue evolucionando. “Al principio arrancó con tres huevos arriba y después hoy tiene siete, ocho, nueve huevos”, cuenta Mansilla.

El resultado es un plato que difícilmente pase desapercibido: la pizzanesa de City Rock pesa más de tres kilos y puede llegar a los tres kilos y medio, rozando los cuatro kilos dependiendo de la preparación.

Una verdadera “bestia” gastronómica que, lejos de ser una novedad pasajera, lleva una década y media formando parte de la propuesta del local.

Un plato para compartir

Las dimensiones de la pizzanesa hacen que, para la mayoría de los comensales, comerla individualmente sea prácticamente imposible.

“Tenés algunos comensales que se animan a encararla de a dos, pero obviamente no la terminan”, relata Mansilla.

Según su experiencia, lo habitual es que entre tres y cuatro hombres compartan una pizzanesa, mientras que entre cuatro o cinco mujeres pueden disfrutarla entre varias personas.

Más que un simple plato, la preparación terminó instalándose como una experiencia para compartir alrededor de la mesa.

La abundancia como identidad

La pizzanesa no fue un fenómeno aislado dentro de CityRock. Mansilla recuerda que desde los comienzos el concepto del lugar estuvo marcado por una gastronomía abundante.

“En ese momento no era tan así”, recuerda al comparar aquella época con la actualidad, donde las redes sociales están llenas de propuestas gastronómicas extravagantes, platos gigantes y preparaciones pensadas para llamar la atención.

Por entonces, sin embargo, la abundancia de City Rock ya era una característica distintiva. “Era y es la mayor característica del bar: la abundancia”, sostiene.

Las pizzas también son protagonistas. Según recuerda, algunos clientes incluso decían que parecían tartas por la cantidad de ingredientes que tenían encima. Los sándwiches siguen la misma lógica: grandes, contundentes y pensados para saciar.

La misma filosofía se traslada a las milanesas, hamburguesas y papas. La idea de pedir para compartir se convirtió en una costumbre entre los clientes.

“La gente pide para compartir porque sabe que sale abundante”, resume Mansilla.

Antes de que lo hicieran las redes

Quizás uno de los aspectos más llamativos de la historia sea que la pizzanesa apareció en Junín mucho antes de que los platos gigantes se convirtieran en un fenómeno habitual de las redes sociales.

Hace 15 años, un plato de semejantes dimensiones no era una estrategia pensada para conseguir una fotografía viral ni una tendencia gastronómica impulsada por Instagram o TikTok.

Fue, simplemente, parte de una propuesta que buscaba diferenciarse.

“Fue impensado. Obviamente era súper llamativo, siempre fue llamativo y hasta el día de hoy lo sigue siendo”, señala Mansilla.

Hoy, cuando las redes sociales están repletas de hamburguesas gigantes, parrilladas para varias personas, torres de papas y preparaciones de dimensiones descomunales, aquella idea parece casi adelantada a su tiempo.

Pero en City Rock la fórmula ya estaba funcionando desde 2011.