La reapertura del Paso Internacional Cristo Redentor volvió a poner en el centro de la escena a la Ruta Nacional 7, uno de los principales corredores del transporte de cargas entre la Argentina y Chile y una carretera estratégica para Junín y la región.
El movimiento registrado en las últimas jornadas da una dimensión del volumen de tránsito que vuelve a trasladarse por este corredor. Durante el viernes ingresaron al país 1.030 camiones provenientes de Chile, mientras que el jueves habían cruzado otros 1.580 vehículos de carga pesada, en un operativo desarrollado con normalidad y sin inconvenientes en el sistema fronterizo.
El Paso Cristo Redentor permanecerá habilitado durante este sábado 22 y domingo 23 de agosto para todo tipo de vehículos, bajo el horario invernal establecido: de 9 a 21 en el sentido Argentina-Chile y de 8 a 20 en el sentido Chile-Argentina.
Para la Ruta 7, la reapertura representa el regreso de un flujo de camiones que había quedado condicionado por las restricciones climáticas y operativas en alta montaña.
Se trata de una situación que adquiere especial relevancia en el tramo bonaerense del corredor, donde la circulación de transporte pesado se suma a un escenario desfavorable para el estado de la infraestructura vial.
La Ruta Nacional 7 constituye una vía fundamental para la conexión del Área Metropolitana de Buenos Aires con el centro del país y, hacia el oeste, con Mendoza y el paso internacional hacia Chile. En su recorrido atraviesa Junín y localidades de la región, por lo que cualquier incremento significativo en el tránsito pesado tiene impacto directo sobre la circulación cotidiana y sobre el desgaste de las calzadas.
El problema adquiere mayor dimensión debido a que, según el estado actual del corredor, hace alrededor de tres años que no se ejecutan tareas de mantenimiento de magnitud, mientras que distintas obras previstas sobre la traza permanecen paralizadas, como la de la autopista en el tramo Chacabuco - Carmen de Areco.
Así, el regreso de miles de camiones plantea nuevamente interrogantes sobre la capacidad de una infraestructura que viene acumulando deterioro y que requiere intervenciones para garantizar condiciones adecuadas de seguridad y transitabilidad.
El transporte pesado representa una de las principales fuentes de desgaste sobre las rutas y, en este caso, vuelve a concentrarse sobre un corredor que ya presenta sectores con deterioro de las carpetas de rodamiento, banquinas y otros componentes de la infraestructura.
El intenso movimiento registrado en el Cristo Redentor anticipa una mayor presión sobre la Ruta 7 durante los próximos días. La situación también adquiere relevancia ante el pronóstico de nuevas condiciones meteorológicas adversas en la Cordillera.
Según las autoridades, entre la noche del lunes 24 de agosto y el domingo 30 se esperan temporales y condiciones climáticas adversas en alta montaña, por lo que el funcionamiento del paso podría volver a verse condicionado.
Mientras tanto, el corredor bonaerense continuará absorbiendo el tránsito que conecta los puertos y centros productivos con Mendoza y Chile.
El contraste resulta evidente: mientras el flujo de cargas recupera su intensidad, las obras y tareas de mantenimiento de la Ruta 7 continúan sin el ritmo necesario. Para Junín y las localidades ubicadas sobre este corredor, la reapertura del Cristo Redentor no solo significa el restablecimiento de una conexión internacional clave, sino también el regreso de un tránsito pesado que vuelve a poner a prueba una ruta que lleva años esperando respuestas en materia de infraestructura.