24/08/2026 - Edición Nº641

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Sarmiento tiene muy claras las ideas: sabe qué quiere y cómo lo quiere

14:10 | Cuatro triunfos consecutivos no son casualidad. Sarmiento encontró una identidad, se convenció de una manera de jugar y hoy transita el Torneo Clausura como líder de la Zona B.


por Mario Nicolás Uhalt


Cuatro triunfos consecutivos no se consiguen de casualidad. Mucho menos en Primera División y frente a rivales de jerarquía. Sarmiento ganó cuatro partidos seguidos porque encontró una manera de jugar, se convenció de ella y, sobre todo, tiene muy claras las ideas: sabe qué quiere y cómo lo quiere.

El punto de quiebre estuvo después de la derrota frente a Banfield. Facundo Sava pateó el tablero, modificó la formación titular y también cambió la forma de jugar. No se aferró a una idea por orgullo ni eligió “morir con las botas puestas”. Leyó la situación, entendió qué necesitaba el equipo y tomó decisiones.

El tiempo parece darle la razón.

Ante Estudiantes, Sarmiento volvió a mostrar un equipo ordenado, sacrificado, templado y efectivo. Cedió la pelota durante buena parte del partido, pero nunca cedió el control. El rival tuvo la posesión, aunque el Verde supo dónde quería jugar, cerró los espacios y esperó su momento para atacar.

Y cuando encontró esos espacios, lastimó.

El contraataque se convirtió en una de las principales armas de un equipo que no necesita tener la pelota para sentirse protagonista. Sarmiento pudo convertir dos goles y hasta tuvo oportunidades para marcar alguno más, incluso frente a un Estudiantes que en el segundo tiempo puso toda la carne en el asador y buscó por todos los caminos llegar al descuento.

Ahí también apareció una de las claves del presente: Thyago Ayala.

La aparición del arquero le dio tranquilidad al equipo. Respondió cada vez que fue exigido y volvió a terminar con el arco en cero, algo que ya había conseguido ante Huracán. Esa seguridad se transmite hacia adelante y permite que Sarmiento afronte los partidos con otra confianza.

También hay decisiones tácticas que explican este presente. Salle, por ejemplo, comenzó jugando como lateral derecho y le aportó seguridad, recorrido y despliegue. Pero su importancia va más allá de esa posición: cuando ingresa Uilses Giménez, uno de los refuerzos para este torneo, pasa a ocupar un lugar en la mitad de la cancha y se transforma en “8”. Versatilidad al servicio del equipo.

En el fondo, hay dos nombres que sostienen una regularidad notable desde el comienzo del Clausura: Insaurralde y Orihuela. Los centrales se consolidaron como una de las grandes fortalezas del equipo. Firmeza, guapeza, anticipo y concentración para ganar duelos y hacer que Sarmiento sea cada vez más difícil de vulnerar.

A su lado, Lucas Suárez levantó considerablemente su nivel. Hoy es un futbolista que aporta juego, pero también mucho corazón cuando hay que defender. Corre, pelea y se compromete con cada pelota.

En la mitad de la cancha están los termómetros del equipo: Cristian Zabala y Mauricio Martínez. Distribución, marca, ubicación y lectura de juego. Ambos entienden cuándo acelerar y cuándo hacer circular la pelota. Y Martínez, además, comenzó a agregar algo que puede ser determinante: gol desde afuera del área. Ya convirtió ante Independiente Rivadavia y volvió a hacerlo frente a Estudiantes.

Por las bandas, Julián Mavilla y Contrea Contrera realizan un despliegue enorme. Atacan, retroceden, colaboran con los laterales y recorren una cantidad de metros que muchas veces no se ve en las estadísticas. Mavilla, además, fue protagonista directo en el primer gol al asistir para la apertura del marcador.

Cuando las piernas empiezan a sentir el desgaste, Sava tiene respuestas. Gastón González entra y suele marcar diferencias. Su regreso después de una extensa lesión es una noticia importante para el equipo y, cada vez que ingresa, aporta intensidad, desequilibrio y gol. 

Arriba aparecen dos delanteros que también explican el presente.

Junior Marabel, máximo goleador de Sarmiento y uno de los máximos anotadores de la temporada, no solamente convierte. Su despliegue ofensivo es enorme y frente a Estudiantes volvió a ser determinante al asistir en el segundo gol. Corre, presiona, aguanta y genera constantemente situaciones de peligro.

Y Jonathan Herrera también se convirtió en una preocupación permanente para las defensas rivales. Puede asistir, aguantar la pelota de espaldas, generar una jugada individual o encontrar el espacio para rematar. Es un delantero que obliga al rival a estar siempre atento y que estuvo muy cerca de marcr.

Cada pieza parece entender su función. Y eso es probablemente lo más importante. Después del triunfo ante Huracán, Insaurralde dejó una frase que resume buena parte de este Sarmiento: “Nos sentimos cómodos” con esta manera de jugar.

No parece una casualidad. Sarmiento sabe cuándo presionar, cuándo esperar, cuándo atacar rápido y cuándo defenderse. Sabe que puede ceder la pelota sin perder el control y que tiene futbolistas capaces de lastimar cuando recupera. Sabe también que puede sufrir, porque enfrente hay rivales de jerarquía, pero tiene herramientas para resistir esos momentos.

Y detrás de todo aparece Sava.

El entrenador supo leer la situación, cambiar cuando tenía que cambiar y encontrar una fórmula que hoy tiene al Verde en la cima de la Zona B. No se aferró a una idea que no estaba funcionando. No esperó que las cosas cambiaran por sí solas. Tomó decisiones.

Cuatro triunfos consecutivos después, Sarmiento no solamente mira a todos desde arriba. También juega sabiendo perfectamente qué quiere y cómo conseguirlo.