Sarmiento venía atravesando un gran momento, pero ante Unión apareció una versión muy diferente. El equipo que había conseguido cuatro victorias consecutivas, mostrando orden, solidez y eficacia, esta vez estuvo lejos de repetir esas virtudes y terminó sufriendo una goleada que puso fin a su racha positiva.
El funcionamiento colectivo fue uno de los principales aspectos que quedaron bajo la lupa. Sarmiento estuvo impreciso, perdió el orden y no consiguió sostener la firmeza que había mostrado en las jornadas anteriores. Unión aprovechó esas dificultades, encontró espacios y terminó imponiendo una diferencia que el “Verde” nunca pudo descontar.
A esa floja producción colectiva se sumaron actuaciones individuales muy bajas. Prácticamente ninguno de los futbolistas consiguió alcanzar el nivel que venía mostrando durante la seguidilla de triunfos, con una excepción: Julián Mavilla.
El mediocampista fue de los pocos que logró sostenerse dentro de una noche complicada y mantener cierta presencia en un equipo que, en líneas generales, estuvo muy lejos de su mejor versión.
En los primeros minutos, Sarmiento logró mantenerse dentro del partido y tuvo una disposición similar a la que había mostrado durante sus últimas presentaciones. Sin embargo, el gol de Unión marcó un quiebre y, a partir de allí, el equipo comenzó a perder claridad y confianza.
La imprecisión se hizo cada vez más evidente. Sarmiento no consiguió recuperar la pelota en los sectores donde habitualmente presiona, tampoco pudo salir con velocidad cuando la recuperó y quedó expuesto ante un rival que supo aprovechar cada una de sus dificultades.
También es válido preguntarse cuánto pudo haber influido el desgaste. El “Verde” venía de jugar el domingo y atravesaba una seguidilla de cuatro partidos exigentes, afrontados prácticamente como finales. El cansancio físico pudo haber tenido incidencia, aunque no alcanza por sí solo para explicar una actuación tan alejada de lo que el equipo venía ofreciendo.
La derrota ante Unión no borra todo lo construido anteriormente, pero sí funciona como un llamado de atención. Después de cuatro triunfos consecutivos, Sarmiento tuvo una noche en la que prácticamente nada salió como estaba previsto.
El desafío será ahora recuperar las virtudes que lo llevaron a ese gran momento y demostrar que la caída en Santa Fe fue solamente un tropiezo dentro de un camino que, hasta esta fecha, venía siendo positivo.