Juan Manuel Azil volvió a pisar el estadio Eva Perón y, con el paso del tiempo, encontró una nueva manera de mirar aquellos años que marcaron su carrera y también la historia reciente de Sarmiento. El ascenso de 2012, la campaña de 2013, los compañeros, los rivales y algunas anécdotas que quedaron guardadas en la memoria forman parte de un recorrido que el exjugador repasó en diálogo con Verdolaga.
“Volví este año a la cancha. Creo que la última vez había sido en la final ante San Martín de Tucumán. Este año volví, fui a varios partidos y, cuando puedo, también lo miro por televisión”.
Azil, que actualmente continúa ligado al fútbol, reconoció que durante algunos años llegó a imaginar una posible vuelta a Sarmiento, aunque entiende que el paso del tiempo hace que esa posibilidad sea cada vez más difícil.
“Cuando Sarmiento empezó a ascender, una posible vuelta la veía complicada. Uno es realista, a pesar de tener el anhelo. La vida pasa; por ahí uno puede estar al nivel, pero es difícil”.
También destacó la posibilidad que tienen hoy los hinchas de acompañar al club desde otro lugar.
“Yo siempre hablo con mi familia y digo: el que le gusta el fútbol, ¿por qué no se hace socio? Tenés la elite, tenés que aprovechar esas cosas”.

Para Azil, el ascenso conseguido en 2012 fue mucho más que un logro deportivo. Fue el comienzo de un proceso que terminó transformando a Sarmiento.
“Creo que fue un punto de partida el ascenso del 2012, tanto deportivo como institucional”.
El defensor recordó también aquella primera temporada en la B Nacional, en la que el equipo estuvo muy cerca de pelear por otro ascenso.
“Casi ascendemos a Primera. Hasta el partido de Olimpo acá estábamos a tiro, pero Bou hizo un golazo y se complicó. Hicimos un campañón, quedamos con Banfield con los mismos puntos. Era una B Nacional picante, había descendido Central, Banfield y Olimpo”.
Y agregó: “Después se creó un club gigante, que uno siente que fue un punto de partida ese ascenso. Cada plantel, cada chico, cada dirigente y la misma gente, los hinchas, lo siguieron construyendo”.

Con el paso de los años, Sarmiento está buscando consolidarse en Primera División y para Azil ese crecimiento era algo que podía imaginar desde aquellos primeros pasos en la segunda categoría.
“Creo que sí me imaginé que Sarmiento iba a llegar a la elite porque en el primer año de Nacional B se peleó y después Sarmiento se hizo un equipo fuerte del Nacional B. Ya no tuvo más chances de descender a la B Metro”.
El exjugador también puso la mirada en uno de los grandes objetivos que todavía puede tener el club.
“Tiene que seguir consolidándose en Primera División con una chance de ingresar a una copa. Creo que es el anhelo de todos y creo que se va a cumplir”.
Y dejó una frase que sintetiza su manera de entender los objetivos a largo plazo: “A veces cuesta más, a veces cuesta menos, pero hay que seguir insistiendo. Miremos a Lionel”.

Azil también repasó aquel equipo que protagonizó la campaña 2012/13 y que terminó siendo uno de los conjuntos más recordados por los hinchas del Verde.
“Éramos un lindo equipo. Metimos un triunfo en la cancha de Atlético, en canchas difíciles, con rivales de jerarquía en esos momentos, en la cancha de Instituto también”.
Pero más allá de los resultados y las campañas, el exjugador puso en valor algo que, con el paso del tiempo, considera todavía más importante.
“La mayoría era buena gente, eso es un poco lo que importa y lo que termina quedando, más allá de los logros deportivos, que son pocos en la carrera del futbolista. Lo que te queda es ser buena gente, uno se lleva siempre eso”.

Durante su carrera, Azil también tuvo la posibilidad de compartir cancha con futbolistas que posteriormente alcanzarían un enorme reconocimiento.
Uno de ellos fue Marcos Acuña, a quien enfrentó cuando el actual campeón del mundo defendía la camiseta de Ferro.
“Marqué a Marcos Acuña en un Sarmiento-Ferro. Ese día jugó el Popi de ocho, yo de cuatro y él jugó de diez. Ya se rumoreaba que lo quería Estudiantes y Racing y finalmente fue a Racing”.
También recordó haber enfrentado a Javier Mascherano, otra figura de enorme trayectoria.
“También enfrenté a Mascherano en un Laferrere-Estudiantes por Copa Argentina”.

Entre los recuerdos más particulares de su etapa en Sarmiento aparece también una nota del diario Olé que tuvo a Azil como protagonista. Fue figura de un partido después de enviar dos centros que terminaron en goles de Wanchope Ábila y Cuevas, pero el título elegido por el medio terminó teniendo una historia especial: “Cómo no sentirme Azil”.
“Ese día me dice el de la nota: ‘¿Te gustan Los Redondos?’. Le dije que sí, que había ido a verlos en Junín y que se había escuchado mal. Y lo puso abajo. Así que critiqué al gran maestro”, recordó entre risas.
La referencia surgió a partir de un recital de Los Redondos en Junín al que había asistido Azil, y aquella charla terminó convirtiéndose en el eje de la nota.
“Toda la nota estaba relacionada con temas de Los Redondos. ‘La Bestia del área’ por Wanchope Ábila y Cuevas...”.
Aquel partido también tuvo otra particularidad: Azil utilizó la camiseta número 10.
“Ese partido usé la 10, como contra Brown de Adrogué en Junín, que terminé jugando de cuatro con la diez”.
La historia volvió a repetirse años después.
“Ahora la volví a usar en La Loba hace poquito. Ahora estoy con la cinco”.
Y recordó otra de las frases que aparecieron en aquella publicación: “El 10 cumplió con creces”.
“El que me conoce dice: ‘¡Qué hijo de puta!’. Fueron lindos centros, era un 10 aguerrido”, cerró entre risas.
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