La pérdida de capacidad de compra y las dificultades para llegar a fin de mes continúan condicionando la economía de los hogares argentinos. Un relevamiento realizado en agosto por Zentrix Consultora muestra que seis de cada diez personas debieron tomar algún tipo de deuda o crédito durante los últimos seis meses, principalmente para afrontar gastos básicos.
De acuerdo con el Monitor de Opinión Pública (MOP), el 60,2% de los argentinos tomó alguna deuda o crédito en ese período. La proporción aumenta al 70,2% entre las personas de clase baja y al 67,1% entre los jóvenes de entre 18 y 39 años.
El destino de esos préstamos refleja el nivel de presión sobre los ingresos familiares. El 55,6% de quienes se endeudaron lo hizo para cubrir gastos de alimentación y salud, mientras que otro 20,4% recurrió al crédito para pagar tarifas y servicios. En conjunto, ambos motivos representan el 76% de los casos.
La situación resulta todavía más marcada entre los sectores de menores ingresos. Según el relevamiento, más del 85% de las personas de clase baja que tomaron deuda lo hicieron para afrontar alimentos, salud, tarifas o servicios. En los sectores de mayores ingresos, en cambio, el crédito aparece distribuido de manera más equilibrada e incluye también la compra de bienes durables.
El relevamiento también indagó hasta qué momento del mes los argentinos logran sostener su capacidad de gasto. A nivel nacional, el 65% aseguró quedarse sin ingresos antes del día 20.
El 44,4% no llega al día 15, mientras que el 12,2% afirma que sus recursos se agotan antes del día 5. La situación presenta diferencias importantes según el nivel socioeconómico: entre las personas de clase baja, el 87,6% llega al día 20 o menos, mientras que en la clase alta ese porcentaje desciende al 7,3%.
También se observa una diferencia generacional. El 83,3% de los jóvenes de entre 18 y 39 años no supera el día 20 con sus ingresos, frente al 60,3% de los mayores de 60 años.
En cuanto a la situación económica del país, el 59,4% de los encuestados la calificó como mala o muy mala. El dato representa una mejora respecto de julio, cuando esa percepción alcanzaba al 61,8%, aunque la mirada negativa continúa siendo mayoritaria.
La valoración también presenta una marcada diferencia según el nivel socioeconómico: en la clase baja, la percepción negativa se acerca al 75%.
En paralelo, mejoró levemente la evaluación de la situación económica personal. La valoración positiva pasó del 27,2% en julio al 29,8% en agosto.
Otro de los puntos relevados fue la percepción sobre los datos de inflación difundidos por el INDEC. El 65,8% de los encuestados manifestó que el índice oficial no refleja la suba de precios que percibe en su vida cotidiana.
A su vez, el 81,2% considera que su salario no logra superar el ritmo de la inflación. Según el estudio, esta percepción también aparece entre los distintos grupos de identificación política relevados.
El informe también registró un cambio en el orden de las principales preocupaciones de los argentinos. En agosto, ingresos y salarios ocuparon el primer lugar, con el 50,1% de las respuestas, seguidos por la incertidumbre económica, con 49,8%, y el desempleo, con 40,9%.
La corrupción, que había ocupado el primer lugar en mediciones anteriores, quedó en el cuarto puesto. La inflación, por su parte, fue mencionada por el 12,7% y quedó última entre las diez opciones relevadas.
Los resultados muestran así que las preocupaciones vinculadas con la capacidad de los hogares para sostener sus gastos y con la estabilidad laboral adquieren mayor peso en la percepción social.
Al ser consultados sobre cómo imaginan los próximos doce meses, las respuestas estuvieron encabezadas por sentimientos asociados a la incertidumbre y la angustia. Al mismo tiempo, la esperanza apareció también entre las expresiones más mencionadas, reflejando una combinación de preocupación por el futuro y expectativas de mejora.
El conjunto de los datos describe un escenario en el que una parte importante de los hogares enfrenta dificultades para sostener sus gastos durante todo el mes y recurre al crédito para cubrir necesidades esenciales.
La combinación entre ingresos que se agotan antes de fin de mes y endeudamiento para afrontar alimentos, salud, tarifas y servicios expone una presión económica que afecta con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos y a los jóvenes.
Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado entre el 25 y el 31 de agosto de 2026.
El estudio reunió 1.466 casos válidos a nivel nacional, mediante un cuestionario autoadministrado en línea. La muestra fue ponderada por región, edad, sexo y voto declarado, de acuerdo con el último padrón electoral.
Según la metodología informada por la consultora, el relevamiento presenta un margen de error teórico de ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%. La propia consultora advierte que los resultados no deben extrapolarse directamente a niveles subnacionales sin considerar las particularidades metodológicas correspondientes.