03/10/2026 - Edición Nº681

Provinciales

Informe

Turismo bonaerense: más escapadas, menos noches y un consumo que pierde fuerza

10:36 | El turismo continúa movilizando millones de personas en la Provincia, pero el movimiento ya no se traduce en la misma actividad económica. Un relevamiento del Observatorio de Datos Estratégicos muestra estadías más cortas, menor consumo y fuertes diferencias entre destinos.



El turismo bonaerense mantiene un importante volumen de visitantes, pero atraviesa una transformación en los hábitos de viaje que modifica el impacto económico de la actividad. Durante la temporada 2026, la Provincia informó 8,2 millones de turistas, un 1,2% menos que en el período anterior. Al mismo tiempo, los registros oficiales señalaron una caída del consumo del 25,4% y una retracción del 28% en el rubro turismo, en un escenario marcado por estadías promedio más cortas.

La actividad turística representa alrededor del 5,2% del producto provincial, involucra unos 130.000 puestos de trabajo y reúne cerca de 11.000 empresas turísticas.

El dato central de un relevamiento elaborado por el Observatorio de Datos Estratégicos (ODE), presidido por Pedro Perrotta, es que la cantidad de personas que se movilizan ya no alcanza por sí sola para medir la actividad turística. También resulta necesario observar cuántas noches permanecen los visitantes, cuánto gastan y qué impacto generan sobre el comercio, la gastronomía, el alojamiento y el empleo local.

“La discusión turística ya no puede quedarse en cuántos visitantes llegan. Hay que mirar cuántas noches permanecen, cuánto consumen y qué efecto real tiene ese movimiento sobre el comercio, la gastronomía y el empleo local”, afirmó Pedro Perrotta.

Menos noches y más escapadas

El cambio en el comportamiento de los turistas aparece en destinos con características muy diferentes.

En Tandil, por ejemplo, se alcanzó el 100% de ocupación durante Semana Santa de 2026, aunque con una alta rotación y numerosas familias que permanecieron apenas una o dos noches.

En Marisol, en tanto, se observó un desplazamiento de la tradicional quincena hacia estadías de tres, cuatro o cinco días, mientras que Pehuén Co registró permanencias frecuentes de tres o cuatro días, con una fuerte concentración durante los fines de semana.

En Monte Hermoso se observó un menor movimiento entre lunes y jueves. En Claromecó, por su parte, la estadía habitual durante la temporada 2025/26 se ubicó entre cuatro y cinco noches.

La situación también alcanzó a destinos urbanos. En La Plata, la actividad turística cayó un 2,5% interanual durante el segundo trimestre de 2026, con restaurantes y agencias de viajes entre los sectores más afectados, de acuerdo con un estudio elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y la Cámara de Turismo Regional La Plata.

La Provincia también señaló durante la temporada 2026 una estadía promedio más corta y un aumento de los viajes hacia destinos de cercanía.

El fenómeno no significa que los bonaerenses hayan dejado de viajar. El cambio está relacionado con la forma en que lo hacen: presupuestos más ajustados, mayor selectividad y una creciente preferencia por escapadas breves.

De 2023 a 2026: un escenario diferente

Los datos de los últimos años permiten dimensionar la transformación.

Durante las vacaciones de invierno de 2023, la Provincia recibió 2.554.044 visitantes y registró casi $55.000 millones de gasto turístico.

A nivel nacional, el verano de 2024 movilizó 29,2 millones de turistas, un 13,7% menos que en 2023, mientras que la estadía promedio bajó de 4,1 a 3,9 días.

En 2025, durante las vacaciones de invierno, viajaron 4,3 millones de turistas en todo el país, un 10,9% menos que en 2024 y un 21,5% menos que en 2023. En ese período, el impacto económico cayó un 11,2% en términos reales.

Durante 2026 hubo una recuperación parcial del movimiento turístico nacional. En las vacaciones de invierno viajaron 4,6 millones de personas, un 5,9% más que en 2025, según datos de CAME.

Sin embargo, la dinámica bonaerense fue diferente. Entre el 17 y el 26 de julio se movilizaron alrededor de 296.000 turistas, un 21,2% menos que en 2025 y un 31,1% menos que en 2023.

Alta ocupación, pero menos consumo

Uno de los aspectos más significativos del relevamiento aparece al comparar los niveles de ocupación con el gasto realizado por los visitantes.

Mar del Plata recibió 3.141.472 turistas entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, un 3,7% menos que durante el verano anterior, con una ocupación promedio del 50,7%.

A estos datos se sumaron relevamientos sectoriales que señalaron una caída del consumo cercana al 20%, particularmente en el sector gastronómico.

En Villa Gesell, la ocupación alcanzó el 74% durante enero de 2026 y se contabilizaron alrededor de 750.000 visitantes. Sin embargo, el municipio informó una caída del consumo cercana al 26%.

Mar Chiquita registró picos próximos al 90% durante los fines de semana, aunque la ocupación general cayó un 6,6% interanual. Además, se informaron bajas cercanas al 30% en gastronomía y algunos servicios.

En General Alvarado, con eje en Miramar, se registró un 71,5% de ocupación hotelera ponderada durante un fin de semana de enero, mientras que autoridades locales estimaron una caída del consumo de entre 25% y 30%.

Monte Hermoso cerró enero con una ocupación promedio del 87%. El sector inmobiliario alcanzó el 93% y los complejos turísticos llegaron al 95%, aunque desde el municipio se advirtió que esos niveles de ocupación no se trasladaron en igual proporción al consumo.

Necochea, en cambio, mostró una mejora puntual hacia el final de la temporada, con incrementos en hotelería y alquileres inmobiliarios.

Los distintos períodos y universos contemplados por estos relevamientos muestran una tendencia: una alta ocupación puede coexistir con un menor gasto por visitante.

La Costa mantiene el volumen, pero con resultados desiguales

La Costa Atlántica continúa concentrando el mayor volumen turístico de la Provincia, aunque los resultados presentan diferencias entre localidades.

El Partido de La Costa superó los 1,3 millones de turistas durante enero de 2026 y registró una ocupación promedio del 72%.

Pinamar también mantuvo niveles elevados durante enero, con un 90% de ocupación en Pinamar y Cariló, 87% en Ostende y 88% en Valeria del Mar, aunque posteriormente se registró un descenso.

Mar del Plata continúa siendo el principal centro turístico bonaerense por volumen, mientras que los municipios más pequeños dependen en mayor medida de los fines de semana, las temporadas y los eventos para sostener la actividad.

Sierras, eventos y escapadas

Fuera de la costa, los destinos serranos y de cercanía mantienen capacidad para captar viajes vinculados con la naturaleza, la gastronomía y los eventos, aunque también enfrentan estadías más breves.

Tandil alcanzó el 100% de ocupación durante Semana Santa de 2026. Sin embargo, los registros de la Encuesta de Ocupación Hotelera muestran que la cantidad de viajeros alojados pasó de 154.616 en 2023 a 131.304 en 2024, una caída del 15,1%.

En Tornquist y Sierra de la Ventana, las vacaciones de invierno de 2026 mostraron ocupaciones de entre el 50% y el 61%, con picos de hasta el 79% y una fuerte concentración durante los fines de semana.

Los grandes eventos también aparecen como motores de convocatoria.

La Fiesta Nacional del Automovilismo de Balcarce reunió a más de 80.000 personas durante cuatro jornadas y alcanzó el 100% de ocupación.

En Azul, el Encuentro Mototurístico de Semana Santa de 2025 generó un impacto estimado en $107 millones, mientras que en Olavarría distintos eventos registraron importantes niveles de ventas.

Sin embargo, el relevamiento advierte que el impacto de una fiesta o de un fin de semana exitoso no necesariamente equivale a una recuperación del turismo anual.

El alquiler temporario gana espacio

Otro de los fenómenos que se consolidaron durante 2026 es la expansión de los alquileres de corta estadía.

Los datos de AirDNA corresponden específicamente a este segmento y no son equivalentes a la hotelería tradicional.

Mar del Plata registra 9.769 propiedades activas; Pinamar, 3.410; y Villa Gesell, 1.102.

En el interior bonaerense, Tandil contabiliza 1.014 propiedades, Necochea 572 y Monte Hermoso 344.

El crecimiento de este mercado amplía las opciones para quienes buscan estadías más cortas y flexibles y, al mismo tiempo, modifica la composición de la oferta de alojamiento en los principales destinos.

Los problemas que atraviesan al turismo bonaerense

Más allá de las diferencias entre municipios, el relevamiento identifica una serie de dificultades que se repiten en buena parte de la Provincia.

Entre ellas aparecen las estadías más cortas y el menor gasto, la fuerte estacionalidad, las necesidades de mantenimiento de infraestructura vial y accesos, la falta de estadísticas homogéneas y la escasa integración entre destinos cercanos.

La infraestructura adquiere especial importancia en municipios rurales, costeros y vinculados con la pesca. El informe registra caminos que se anegan, accesos que requieren mantenimiento y rutas con obras pendientes.

La estacionalidad también condiciona fuertemente la actividad. Carnavales, fiestas gastronómicas, automovilismo, celebraciones religiosas, vacaciones, pesca y festivales pueden llevar la ocupación a niveles máximos durante pocos días y generar posteriormente fuertes descensos.

A esto se suma un déficit estadístico. Muchos municipios no publican regularmente datos sobre visitantes, plazas, ocupación, pernoctes, gasto o procedencia. Otros difunden cifras correspondientes a eventos sin diferenciar residentes, excursionistas y turistas.

La falta de una metodología homogénea dificulta comparar destinos y evaluar con precisión el impacto de las políticas públicas.

Qué debería cambiar para que el turismo vuelva a crecer

El desafío para el turismo bonaerense no pasa solamente por recuperar el número de visitantes, sino por lograr que permanezcan más tiempo, gasten más y distribuyan ese gasto entre distintos destinos.

Una de las alternativas planteadas es extender las estadías. La expansión de las escapadas obliga a generar propuestas capaces de sumar una segunda o tercera noche.

La articulación entre municipios cercanos, con circuitos que combinen playa, sierras, gastronomía, naturaleza, pesca, termas y eventos, aparece como una herramienta para ampliar la permanencia.

Otro eje es reducir la estacionalidad. Una parte importante de los destinos alcanza elevados niveles de ocupación durante vacaciones, feriados o eventos, pero posteriormente enfrenta períodos de baja actividad.

Una agenda de actividades fuera de temporada y una mayor coordinación entre municipios permitirían distribuir el movimiento durante más meses y también durante los días de semana.

El informe también plantea la necesidad de mejorar accesos e infraestructura. Caminos rurales, rutas, accesos y servicios básicos forman parte de la experiencia turística y constituyen una condición para que los destinos puedan crecer. La conectividad vial adquiere especial importancia en localidades pequeñas, rurales, costeras, serranas y vinculadas con la pesca.

Otro desafío es convertir los eventos en estadías. Las fiestas populares, encuentros deportivos, automovilismo y propuestas gastronómicas generan importantes picos de visitantes. El objetivo es que ese público no se limite a concurrir durante unas horas, sino que encuentre motivos para permanecer y recorrer otros atractivos de la región.

También aparece como una necesidad medir mejor para decidir mejor. La falta de estadísticas homogéneas dificulta conocer cuántos turistas llegan, cuánto permanecen, cuánto gastan y qué actividades realizan.

Un sistema provincial con criterios comunes permitiría comparar destinos, detectar cambios en los hábitos de los visitantes y orientar políticas de promoción e inversión.

De destinos aislados a corredores regionales

La transformación del comportamiento turístico también plantea una posibilidad para los municipios: combinar destinos cercanos para extender la permanencia.

Circuitos que integren playa y sierras, termas y pueblos rurales, pesca y gastronomía o naturaleza y fiestas tradicionales podrían contribuir a generar una segunda o tercera noche y distribuir el gasto entre varias localidades.

La integración regional permitiría, además, que los destinos con mayor volumen funcionen como puerta de entrada hacia otras localidades cercanas.

El desafío: convertir movimiento en actividad económica

Buenos Aires continúa siendo un territorio turístico de enorme escala, pero el relevamiento muestra que el desafío dejó de ser solamente atraer visitantes.

El turismo bonaerense enfrenta la necesidad de transformar el volumen de movimiento en más permanencia, menor estacionalidad, mayor consumo local y una distribución más amplia del gasto.

La evidencia reunida por el ODE muestra cuatro fenómenos simultáneos: menor duración de los viajes, mayor peso de las escapadas y los fines de semana, consumo más débil en diversos destinos y una fuerte heterogeneidad territorial.

El desafío, entonces, no pasa únicamente por lograr que más personas lleguen a la Provincia, sino por generar las condiciones para que permanezcan más tiempo, recorran más de un destino y produzcan mayor actividad económica durante todo el año.

El informe “Turismo bonaerense 2023-2026” fue elaborado por el Observatorio de Datos Estratégicos (ODE), presidido por Pedro Perrotta, a partir de información provincial, municipal, sectorial, de la Encuesta de Ocupación Hotelera, CAME, INECO-UADE, AirDNA y relevamientos propios.