04/10/2026 - Edición Nº682

Junín

economía

El consumo de pollo le ganó a la carne vacuna y en Junín aseguran que casi no aumentó de precio en 2026

10:07 | Por primera vez en la historia económica de la Argentina, el consumo de carne aviar superó al de carne vacuna. El fenómeno tiene una explicación central en la diferencia de precios, pero también en un dato que sorprende en medio de la inflación: en Junín, comerciantes del rubro aseguran que el pollo prácticamente mantiene el mismo valor desde el verano.



Las estadísticas oficiales, relevadas en el último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), marcaron un cambio histórico en los hábitos de consumo. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo de carne aviar alcanzó los 47 kilos por habitante, mientras que la carne vacuna cerró el mismo período en 46,7 kilos.

La diferencia es estrecha en términos estadísticos, pero tiene un fuerte significado económico y social: por primera vez, los argentinos consumieron durante un año más pollo que carne vacuna.

El cambio no tomó por sorpresa a los especialistas del sector. La industria avícola ya venía advirtiendo desde fines de 2024 una transformación en la dieta de los hogares, impulsada principalmente por la diferencia de precios y por consumidores que comenzaron a buscar alternativas más accesibles para sostener el consumo de proteínas.

De acuerdo con el informe del IERAL, durante los doce meses analizados un kilo de carne vacuna equivalió al precio de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo.

Pero en Junín aparece otro dato que ayuda a explicar por qué el pollo ganó terreno en las mesas familiares: su precio prácticamente no se movió durante buena parte de 2026, aun en un contexto de inflación interanual cercana al 30%.

“El pollo hace bastante tiempo que no sube”

Germán Suárez, responsable de Dorys Pollería, describió el comportamiento que viene registrando el producto durante los últimos meses y aseguró que se trata de una situación poco habitual para el mercado.

“La verdad que el pollo hace bastante tiempo que no sube”, explicó.

Según Suárez, en años anteriores el comportamiento era diferente: los proveedores aplicaban aumentos importantes que luego sufrían pequeñas correcciones.

“Hace un tiempo atrás, el pollo aumentaba, a veces hacían un aumento grande, después lo bajaban un poquito y lo sostenían. Siempre hacían lo mismo: un estirón, después lo bajaban un poquito y lo sostenían”, recordó.

Sin embargo, durante 2026 el escenario fue diferente. “Ahora está pasando esto de que el cajón de pollo, durante todo el año, desde el verano, está rondando ese precio, entre 60.000 y 70.000 pesos”, detalló.

El comerciante precisó que actualmente el cajón de pollo que comercializa el establecimiento ronda los 65.000 pesos, aunque durante el año llegó a ubicarse en distintos valores dentro de esa franja.

“Ha llegado a estar 61.000, 63.000, fue variando entre 60.000 y 70.000 pesos, el pollo que trabajamos nosotros”, aclaró.

Se trata de un cajón de aproximadamente 20 kilos de pollo de buena calidad, por lo que el valor actual representa unos $3.250 por kilo para el comercio antes de otros costos y márgenes.

Suárez también marcó una diferencia con el producto congelado de menor precio. “El pollo congelado muchas veces es mucho más económico. Se han visto cajones de pollo de 38.000, 40.000 pesos. Pero un cajón de 20 kilos de buena calidad, hoy te lo cobran 65.000 pesos, alrededor de eso anda”, explicó.

Un precio que se sostuvo mientras todo lo demás aumentó

El dato adquiere mayor relevancia cuando se lo compara con la evolución del resto de los costos que enfrenta cualquier comercio.

Suárez señaló que desde el verano el precio del pollo se mantuvo prácticamente estable y que, incluso cuando se producen pequeñas variaciones en el valor mayorista, muchas veces vuelven a retroceder.

“Desde el verano ya, por lo menos nosotros mantenemos el precio. Porque sube 2.000 pesos el cajón, o sea que el kilo, que sube 100 pesos, al otro día lo bajan”, explicó.

Ante esa dinámica, los comerciantes optan muchas veces por no trasladar inmediatamente las pequeñas modificaciones al consumidor.

“Uno trata, para no marear al cliente, cuando no son márgenes tan altos, de no modificarlo”, sostuvo.

Y agregó: “Creo que tanto nosotros como muchos, veo que muchas pollerías o carnicerías incluso mantienen el precio del pollo”.

De esta manera, mientras el resto de la estructura de costos de los comercios continúa aumentando, el pollo aparece como una excepción.

“Es algo que se mantiene. Sí subieron los alquileres, que tiene que ver con los costos; los sueldos; y siempre constantemente lo que es luz. Ya este mes ya viene con aumento", enumeró Suárez.

Según explicó, se trata de incrementos que individualmente pueden parecer pequeños, pero que acumulados generan una presión cada vez mayor sobre los comercios.

“Son porcentajes chicos los que hay de aumento, pero siempre constantemente. Eso va creciendo. El costo, lo que cuesta mantener un local abierto, eso sí, hay una diferencia que va creciendo paulatinamente”, remarcó.

El precio se sostiene, pero el consumo se retrae

La paradoja es que, pese a que el pollo mantuvo su precio durante buena parte del año, el comercio también registra cambios en el comportamiento de los consumidores.

“Se nota mucho la merma por ahí en el consumo”, afirmó Suárez, si bien el pollo superó por primera vez a la carne.

Y puso como ejemplo el cambio en las cantidades que compran los clientes: “La gente hoy por ahí muchas veces pide por unidades, algo que antes no pasaba. Antes por ahí la gente compraba un kilo de milanesa directamente; ahora por ahí hay gente que va y te compra tres unidades”.

El fenómeno muestra que mantener un precio no necesariamente significa que el consumidor tenga el mismo poder adquisitivo que meses atrás.

“En una palabra, como decir comer hasta donde hay”, sintetizó el comerciante.

El pollo dejó de ser sólo una alternativa económica

La evolución del consumo nacional muestra que el fenómeno ya excede una cuestión coyuntural. Durante años, el pollo fue considerado fundamentalmente una alternativa más económica frente a la carne vacuna. Ahora, los números indican que pasó a ocupar un lugar central en la dieta argentina.

El nuevo escenario combina dos factores: un precio relativo mucho más conveniente frente a la carne vacuna y una estabilidad poco habitual en el valor del pollo durante 2026.

En ese contexto, la diferencia de precios dejó de ser solamente una cuestión de elección y comenzó a convertirse en un factor determinante para las familias.

El dato del IERAL lo confirma: 47 kilos de carne aviar por habitante contra 46,7 kilos de carne vacuna en el período agosto de 2025-julio de 2026.

Por primera vez, el pollo quedó arriba.

Y mientras la inflación continúa impactando sobre alquileres, servicios, salarios y otros costos de funcionamiento, en Junín quienes trabajan diariamente con el producto observan una situación llamativa: el pollo prácticamente no modificó su precio desde el verano, convirtiéndose en una de las pocas proteínas cuyo valor logró permanecer relativamente estable durante un año marcado por la pérdida de poder adquisitivo.