En una jornada electoral marcada por una profunda polarización, Brasil celebró este domingo 4 de octubre la primera vuelta de sus elecciones generales. Con el 99% de las mesas escrutadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE), el senador Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,19% de los votos sobre el actual mandatario Luiz Inácio "Lula" da Silva, quien obtuvo el 44,98%.
Al no haber superado el candidato de la derecha el umbral del 50% de los sufragios válidos necesarios para definir la contienda en primera instancia, la Presidencia del país sudamericano se resolverá en un balotaje el domingo 25 de octubre.
Los primeros datos oficiales comenzaron a difundirse a partir de las 17 (hora de Brasilia). Según los registros del TSE, un total de 158.745.463 ciudadanos estuvieron habilitados para votar en una jornada donde no solo se disputó la fórmula ejecutiva nacional, sino también las gobernaciones, bancas en el Senado y la Cámara de Diputados, junto a cargos legislativos estaduales y distritales.
El escenario político brasileño reeditó su histórica división entre dos modelos antagónicos. Por un lado, Lula da Silva, líder y referente del Partido de los Trabajadores (PT), buscaba ratificar su mandato al frente del Palacio del Planalto. Por el otro, Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro— logró capitalizar el voto opositor para intentar devolver al espacio conservador al poder tras el período transcurrido entre 2019 y 2023.
A nivel mundial, el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) contabiliza un total de 918.876 brasileños habilitados para sufragar desde el exterior, distribuidos en 186 ciudades de distintos países. De los más de 13 mil ciudadanos brasileños empadronados en Argentina, una gran mayoría pertenece a la jurisdicción de Buenos Aires.
Al analizar la composición demográfica del padrón brasileño en el país, se destaca un perfil mayormente joven. La franja etaria que va de los 25 a los 29 años representa el 22,5% de los votantes y, al sumar a todos los electores menores de 39 años, se alcanza el 60% del padrón. A su vez, las estadísticas marcan una fuerte presencia femenina (dos de cada tres votantes son mujeres) y un alto nivel de instrucción, ya que el 56,7% cuenta con estudios universitarios, ya sea en curso o terminados.
Para la numerosa comunidad de brasileños que residen en La Plata, la jornada cívica demandó un esfuerzo extra, ya que no contarán con mesas de votación dispuestas en la Ciudad. La jurisdicción electoral correspondiente a Buenos Aires centralizó su sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), lo que obligó al electorado platense a trasladarse.
El lugar de votación informado para esta jurisdicción fue el Centro Cultural del Palacio Pereda, residencia del embajador de Brasil, ubicado en la calle Cerrito 1350 de la Ciudad de Buenos Aires. La jornada electoral se desarrolló en la franja horaria de 8:00 a 17:00 horas.
Esto implica que quienes viven en La Plata y tienen asignado allí su domicilio electoral debieron emprender un viaje hacia la Capital Federal para poder cumplir con su derecho al voto. Esta exigencia logística y de distancia es un aspecto que históricamente aparece asociado de manera directa a los niveles de abstención entre los brasileños que deben trasladarse para participar de la elección. Como antecedente directo que refleja esta problemática, en los comicios del año 2022 la abstención de los electores brasileños en Argentina alcanzó el 43%.
La importancia de los comicios trasciende las fronteras brasileñas. Por su peso económico, político y demográfico, el rumbo que adopte Brasil tendrá repercusiones en América Latina y también en las relaciones de la región con las principales potencias mundiales.
Brasil es además uno de los grandes productores agrícolas del planeta y posee enormes reservas de recursos naturales, entre ellos petróleo, agua y minerales estratégicos. Esa dimensión económica convierte a la elección en un acontecimiento seguido de cerca por gobiernos, mercados y organismos internacionales.
Aunque la política exterior no ocupó el centro de la campaña, Lula y Bolsonaro mantienen posiciones diferentes respecto de la inserción internacional del país y, particularmente, del vínculo con Estados Unidos.
Lula ha defendido durante su gobierno una política exterior basada en el multilateralismo y en mantener relaciones tanto con Washington como con Beijing. China ocupa desde hace años un lugar central entre los socios comerciales de Brasil.
Esa posición volvió a quedar expuesta el 22 de septiembre, durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando Lula aseguró que Brasil “no es el patio trasero de nadie”, en medio de las tensiones que durante los últimos años marcaron el vínculo con la administración estadounidense de Donald Trump.
Flávio Bolsonaro, en cambio, mantiene una mayor cercanía política con Trump y busca continuar parte del legado internacional de su padre, Jair Bolsonaro, quien durante su presidencia cultivó una estrecha relación con el mandatario estadounidense.
La campaña de Flávio Bolsonaro estuvo inevitablemente atravesada por la situación de su padre. El expresidente fue condenado a 27 años de prisión por su participación en el intento de impedir la continuidad institucional después de las elecciones de 2022.
La situación de Jair Bolsonaro también generó tensiones diplomáticas entre Brasilia y Washington. La administración Trump aplicó sanciones contra autoridades brasileñas, entre ellas integrantes del Poder Judicial, medidas que posteriormente fueron objeto de negociaciones entre ambos gobiernos.
La jornada de este domingo no estará limitada a la carrera por el Palacio del Planalto. Los brasileños deberán votar candidatos para seis cargos, en una elección que renovará buena parte del mapa político nacional y estadual.
Por ese motivo, el Tribunal Superior Electoral recomendó a los votantes concurrir con una “cola”, como se denomina en Brasil al ayuda memoria en el que pueden anotarse previamente los números de sus candidatos para facilitar la votación.
El proceso será seguido además por numerosas delegaciones extranjeras. Entre las organizaciones acreditadas para observar los comicios aparecen la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, el Parlamento del Mercosur, la Liga de Estados Árabes y otros organismos internacionales.
La OEA desplegó para estos comicios una misión integrada por 91 observadores que tendrá presencia en el Distrito Federal y en otros 20 estados brasileños.
Con más de 158 millones de ciudadanos convocados a las urnas y una competencia presidencial que podría extenderse hasta una segunda vuelta, Brasil se prepara así para una jornada electoral cuyo resultado tendrá impacto no sólo en el futuro político del país, sino también en el equilibrio regional de América Latina.