La ciudad de Junín fue escenario de la presentación del libro “Junín, capital de los bonaerenses”, una obra del ensayista Luis Gotte y el exdiputado nacional Miguel Saredi, que propone trasladar la sede del Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires al corazón de la Pampa Húmeda.
La presentación se llevó a cabo en el Salón de la Democracia de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y contó con la presencia del intendente Juan Fiorini, el senador Pablo Petracca, la senadora Valeria Arata, el desarrollista Patricio Rosas, el dirigente Alejandro Franco, exlegisladores, concejales, autoridades universitarias, representantes del sector agropecuario y público en general.
El planteo de los autores parte de un diagnóstico sobre la concentración del poder político, económico y administrativo bonaerense en La Plata y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Según sostienen Gotte y Saredi, esa concentración genera un desequilibrio territorial frente a un interior productivo que aporta una parte significativa de la riqueza provincial, pero que, desde su perspectiva, tiene una participación limitada en las decisiones que afectan cotidianamente a sus comunidades.
En ese sentido, la obra plantea una redefinición del rol de la capital provincial. “La nueva capital dejará de ser una simple administradora de pobreza para ser productiva”, sostienen los autores.
La propuesta busca, de esta manera, abrir una discusión sobre la distribución territorial del poder y sobre la relación entre el gobierno provincial y las distintas regiones que integran el territorio bonaerense.
La elección de Junín como sede del Poder Ejecutivo provincial es presentada como parte de una estrategia territorial.
Los autores destacan la ubicación de la ciudad en un punto de conexión de importantes corredores viales nacionales y regionales, entre ellos las rutas 7, 188, 33, 3 y 9, con especial énfasis en la Ruta Nacional 7 como corredor bioceánico vinculado con el Mercosur.
El proyecto, según explicaron, no contempla la construcción de una nueva ciudad administrativa desde cero, como ocurrió con La Plata en el siglo XIX, sino el aprovechamiento de la infraestructura y las capacidades ya existentes en Junín.
En ese esquema aparecen como elementos centrales su capacidad municipal, infraestructura hotelera, presencia universitaria, servicios sanitarios, actividad industrial y ubicación estratégica dentro de la región.
Uno de los ejes de la propuesta es la conformación de una red regional articulada a partir de tres ciudades cabecera, cada una con una función específica.
Junín sería el centro político, administrativo y logístico.
Tandil asumiría un papel como polo científico, tecnológico y del conocimiento.
Bahía Blanca funcionaría como nodo energético, industrial y portuario.
Los autores sostienen que esta articulación permitiría avanzar hacia un modelo territorial diferente al actual eje La Plata-Conurbano, con una mayor participación de las distintas regiones productivas de la Provincia.
El proyecto también propone modificar la matriz productiva bonaerense. En lugar de concentrarse exclusivamente en un modelo basado en la extracción y producción primaria, plantea avanzar hacia la bioeconomía y la economía circular.
La idea es incorporar mayor valor agregado a las materias primas provenientes del campo y vincular esa producción con las universidades y centros de conocimiento existentes en el interior bonaerense.
En este punto, la propuesta plantea un mayor protagonismo de los laboratorios universitarios y del sistema científico y tecnológico regional, con el objetivo de generar innovación y nuevas cadenas productivas en las distintas regiones de la Provincia.
Otro de los capítulos centrales del libro está relacionado con el régimen municipal.
Gotte y Saredi cuestionan la vigencia de la Ley Orgánica de las Municipalidades de 1958 y reclaman avanzar en el reconocimiento de la autonomía municipal prevista por el artículo 123 de la Constitución Nacional.
Ese artículo establece que cada provincia debe asegurar la autonomía municipal en los órdenes institucional, político, administrativo, económico y financiero.
En el caso bonaerense, la Constitución provincial establece actualmente que La Plata es la capital y que allí funcionan permanentemente las Cámaras Legislativas, el Poder Ejecutivo y la Suprema Corte de Justicia, salvo situaciones extraordinarias previstas por ley.
Sobre esa base, el libro propone una serie de reformas institucionales que incluyen:
Para llevar adelante el proyecto, los autores plantean la convocatoria a una Convención Constituyente o, como alternativa, una enmienda acompañada por un plebiscito popular.
El objetivo sería modificar el artículo 5° de la Constitución bonaerense para establecer a Junín como capital provincial y sede del Poder Ejecutivo.
La propuesta toma como referencias distintos antecedentes constitucionales de otras provincias que contemplan mecanismos vinculados con la ubicación de sus capitales y órganos de gobierno.
Según Gotte y Saredi, el traslado no implicaría necesariamente una expansión de la estructura estatal ni la construcción de nuevos edificios públicos.
El proyecto contempla, entre otras medidas, una reducción del 40% de las reparticiones políticas, aclarando que no se trataría de una reducción de la planta permanente.
También plantea una reducción del 50% de los ministerios, mientras que las secretarías tendrían un carácter itinerante y recorrerían las distintas secciones electorales junto con técnicos y especialistas de las universidades de cada región.
En cuanto al Poder Legislativo, la propuesta contempla que la Legislatura permanezca en La Plata, mientras que el vicegobernador tendría entre sus funciones la presentación de los proyectos de ley.
La presentación del libro en la ciudad no se limitó a discutir dónde debería funcionar la capital bonaerense. El planteo de sus autores apunta a abrir un debate más amplio sobre la distribución territorial del poder, el desarrollo del interior y la organización institucional de la Provincia.
En ese marco, Gotte y Saredi vinculan el traslado de la sede del Poder Ejecutivo con una transformación más profunda del modelo de desarrollo provincial y con un mayor protagonismo de los municipios.
La propuesta se apoya, además, en el mandato constitucional nacional incorporado en la reforma de 1994: el artículo 123 establece que las provincias deben asegurar la autonomía municipal y definir su alcance institucional, político, administrativo, económico y financiero.
Con “Junín, capital de los bonaerenses”, los autores buscan instalar así una discusión que excede la elección de una ciudad como sede gubernamental: plantean rediscutir cómo se distribuyen el poder, las decisiones y las oportunidades de desarrollo dentro de la provincia más extensa y poblada del país.