Las ventas en los comercios minoristas pymes durante el Día de la Madre 2026 registraron un descenso del 1,4% frente al mismo período del año anterior, medidas a precios constantes, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Con este resultado, se acumularon cinco caídas interanuales consecutivas para la misma fecha, confirmando la persistencia de un consumo acotado por presupuestos familiares estrictos. En este contexto, el financiamiento en cuotas y las promociones comerciales funcionaron como herramientas indispensables para atenuar la retracción de la actividad.
El ticket promedio se ubicó en $63.197. A pesar de la disponibilidad de descuentos, promociones y opciones de financiación, estas herramientas comerciales sirvieron principalmente para sostener la actividad operativa y generar liquidez, sin modificar el comportamiento cauteloso de los consumidores.
El resultado confirmó un escenario de demanda contenida, en el que el público priorizó artículos de menor valor unitario antes que compras de mayor escala.
En relación con la incidencia de la festividad en las ventas del mes, el 39,9% de los comercios relevados consideró que el impacto fue moderado, mientras que el 31,7% señaló que la fecha suma ventas, pero no cambia el panorama general.
Por su parte, el 19,3% indicó que la celebración no generó impacto en su actividad y solamente el 9% la definió como clave para impulsar las ventas mensuales.
Los resultados confirmaron que el Día de la Madre representó un alivio temporal para parte del sector minorista, pero no consiguió convertirse en un motor sostenido de la actividad comercial.
El relevamiento también analizó el desempeño de los comercios en comparación con sus previsiones iniciales.
El 51,3% de los establecimientos señaló que las ventas se ubicaron en los niveles esperados. En tanto, el 32,5% reportó resultados inferiores a sus estimaciones: el 29,4% calificó el desempeño como peor de lo previsto y el 3,1% como mucho peor.
Por otra parte, el 16,2% de los comerciantes manifestó haber superado sus previsiones. Dentro de este grupo, el 15,2% indicó que las ventas fueron mejores de lo esperado y el 1% afirmó que fueron mucho mejores.
En conjunto, la distribución reflejó un desempeño mayormente alineado con las proyecciones, aunque hubo más comercios por debajo de lo esperado que por encima. De esta manera, la fecha mantuvo su relevancia tradicional, pero sin generar un cambio significativo en la tendencia general de demanda contenida.
El monto promedio por operación presentó diferencias importantes entre los seis rubros relevados por CAME. El promedio general ponderado fue de $63.197, aunque algunos sectores se ubicaron por encima de ese valor y otros quedaron por debajo.
Los tres rubros con los tickets promedio más elevados fueron:
Cosméticos y perfumería: $88.000.
Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video: $72.581.
Calzado y marroquinería: $67.332.
En cambio, los siguientes sectores se ubicaron por debajo del promedio general:
Equipos periféricos, accesorios y celulares: $60.089.
Indumentaria: $55.416.
Librería: $37.638.
Las librerías registraron el menor monto promedio por operación de todo el relevamiento, mientras que cosméticos y perfumería encabezó la lista con el ticket más elevado.
De los seis rubros relevados, cuatro registraron bajas interanuales y dos exhibieron variaciones positivas. El promedio ponderado de las ventas arrojó una retracción del 1,4%.
Las caídas se distribuyeron de la siguiente manera:
Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video: -3,6% interanual.
Cosméticos y perfumería: -3,2%.
Equipos periféricos, accesorios y celulares: -3,2%.
Calzado y marroquinería: -2,2%.
En el extremo opuesto, las librerías registraron un incremento del 3,4% interanual, mientras que la indumentaria presentó un crecimiento marginal del 0,1%.
El sector registró una baja interanual del 2,2%, con un ticket promedio de $67.332 a precios corrientes.
Si bien la fecha impulsó una mayor afluencia de público en comparación con septiembre, el nivel de facturación real continuó condicionado por la cautela en el gasto de las familias. La demanda se concentró predominantemente en artículos de menor valor unitario, calzado de uso diario y productos pequeños de marroquinería, lo que limitó el crecimiento del ticket promedio.
En cuanto a las estrategias comerciales, las ventas dependieron fuertemente de los esquemas de financiación en tres y seis cuotas y de las rebajas de hasta el 20%. Estos instrumentos resultaron fundamentales para generar liquidez operativa, aunque implicaron resignar rentabilidad.
Varios comercios advirtieron restricciones crediticias entre los consumidores, relacionadas con la falta de margen disponible en las tarjetas de crédito. También señalaron una marcada reticencia a comprar calzado de gama alta.
En el balance, las promociones permitieron sostener el volumen físico de ventas, aunque en un contexto de márgenes reducidos.
El rubro registró una caída interanual del 3,2%, con un ticket promedio de $88.000 a precios corrientes, el valor unitario más elevado del relevamiento general.
El desempeño de los comercios tradicionales estuvo fuertemente condicionado por factores climáticos adversos en centros de alta densidad comercial, lo que amortiguó el impacto estacional propio de la fecha.
De acuerdo con el relevamiento sectorial aportado por la cámara del rubro, las precipitaciones registradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en el interior dificultaron la llegada de clientes a los locales a la calle durante las jornadas previas a la celebración.
Si bien hacia la tarde del sábado y durante las primeras horas de la jornada festiva se observó una reactivación del tránsito comercial, la actividad continuó limitada por las condiciones climáticas, lo que redujo el nivel de operaciones en los puntos de venta físicos.
Este sector exhibió una contracción interanual del 3,6%, la más pronunciada entre los seis rubros analizados. El ticket promedio se ubicó en $72.581 a precios corrientes.
A pesar del incentivo comercial que representa el Día de la Madre, la demanda continuó condicionada por las restricciones presupuestarias de los hogares. Los consumidores se volcaron principalmente hacia pequeños electrodomésticos y productos de menor valor unitario.
Los canales de venta digital mostraron un dinamismo superior al de los locales tradicionales y compensaron parcialmente la menor concurrencia presencial.
En cuanto a las condiciones para concretar operaciones, el informe señaló que las ventas estuvieron supeditadas a plazos extendidos de financiación y al acceso a créditos personales, en un escenario de escasez de liquidez.
Los comerciantes destacaron que asumir los costos financieros y ofrecer bonificaciones para competir recortó sensiblemente los márgenes de ganancia por unidad vendida.
Además, la falta de esquemas de cuotas sin interés en determinados segmentos limitó la rotación de artículos de mayor tamaño durante la jornada comercial.
El rubro registró una baja interanual del 3,2%, con un ticket promedio de $60.089 a precios corrientes.
El sector evidenció una menor tracción en comparación con ediciones anteriores, caracterizada por la postergación de la renovación de teléfonos móviles y un público enfocado en compras de bajo costo.
La demanda se concentró casi exclusivamente en artículos complementarios y gadgets accesibles, como auriculares, fundas y relojes inteligentes.
Desde el punto de vista comercial, las operaciones se concretaron mediante descuentos por pago al contado y esquemas de tres y seis cuotas sin interés. Estos mecanismos permitieron cerrar ventas, aunque redujeron los márgenes unitarios.
Los comerciantes reportaron un comportamiento de compra orientado a regalos menores y de compromiso, condicionado por presupuestos acotados.
Asimismo, señalaron que la competencia de productos importados incidió negativamente en el desempeño de los locales tradicionales.
La indumentaria fue uno de los dos sectores que registraron una variación interanual positiva. Las ventas crecieron un 0,1%, con un ticket promedio de $55.416 a precios corrientes.
El rubro logró mantenerse en terreno neutro gracias a la estacionalidad de la fecha y a la demanda de prendas livianas de temporada y ropa deportiva.
Sin embargo, el comportamiento de los consumidores estuvo marcado por decisiones de compra de último momento y una búsqueda rigurosa de precios bajos para ajustar el presupuesto disponible.
El sostenimiento de las operaciones dependió fuertemente de promociones comerciales agresivas, como los esquemas 2x1 y 3x2 en remeras, además de rebajas de hasta el 20%.
La financiación mediante cuotas sin interés y las promociones bancarias locales resultaron determinantes para impulsar las ventas, aunque redujeron sensiblemente los márgenes unitarios.
De esta manera, el sector logró estabilizar el volumen vendido a costa de una menor rentabilidad por operación.
Las librerías exhibieron un incremento interanual del 3,4%, el mayor crecimiento entre los seis rubros relevados. El ticket promedio fue de $37.638 a precios corrientes, el valor más bajo del informe.
El sector se posicionó como una alternativa económica recurrente para la compra de regalos en un escenario de presupuestos familiares restringidos.
Además, en algunas localidades, la realización de eventos específicos, como las ferias del libro, complementó el movimiento comercial generado por la celebración.
En cuanto a los productos elegidos, las ventas se concentraron en títulos de cocina, desarrollo personal y opciones de bajo costo. La demanda estuvo favorecida por las rebajas aplicadas por las editoriales y las promociones con tarjetas.
No obstante, los comerciantes señalaron que los descuentos y los costos asociados a las plataformas de cobro redujeron el margen operativo por operación.
Por otra parte, las condiciones climáticas adversas tuvieron una incidencia dispar en la concurrencia a los locales a la calle, por lo que muchos consumidores optaron por realizar sus compras a través del comercio electrónico.
Los resultados del relevamiento de CAME mostraron que el Día de la Madre volvió a representar una oportunidad comercial para los negocios minoristas, aunque sin alcanzar para revertir las dificultades que atraviesa el consumo.
La caída del 1,4% interanual se produjo en un contexto en el que las promociones, los descuentos y la financiación en cuotas fueron indispensables para sostener las operaciones, pero no consiguieron modificar el comportamiento cauteloso de los consumidores.
Con cinco descensos interanuales consecutivos para esta fecha, el sector continúa enfrentando una demanda contenida, con familias que priorizan los productos de menor valor y comerciantes que deben recurrir a estrategias comerciales cada vez más agresivas para sostener sus ventas, incluso a costa de resignar rentabilidad.