Sarmiento se quedó con las manos vacías en una noche que tuvo distintos matices y un desenlace difícil de asimilar. El equipo de Facundo Sava volvió a mostrar variantes tácticas, tuvo un primer tiempo de buen nivel, compitió ante uno de los protagonistas del campeonato y estuvo cerca de rescatar un punto. Sin embargo, las expulsiones y un arbitraje que generó un profundo malestar terminaron condicionando el desarrollo y le permitieron a Rosario Central llevarse los tres puntos sobre el final.
El Verde salió decidido a imponer condiciones desde el comienzo. Con una disposición diferente, Facundo Sava apostó por Julián Mavilla y Gastón González abiertos, acompañados por un mediocampo numeroso que buscó presionar, multiplicarse en las marcas y disputar cada pelota. La intención fue clara: incomodar a Central, quitarle espacios y atacar con decisión.
La propuesta tuvo un resultado inmediato. A los cinco minutos, Manuel García aprovechó una buena acción colectiva y puso el 1-0 para el conjunto juninense. El partido se transformó en un duelo de mucha intensidad, con enfrentamientos individuales en distintos sectores y dos equipos que buscaron lastimarse. Rosario Central también mostró sus argumentos, con futbolistas de jerarquía como Ángel Di María, Jaminton Campaz y Enzo Copetti, este último especialmente difícil de controlar durante buena parte del encuentro.

A los 29 minutos, Gastón Ávila encontró el empate después de una asistencia de Copetti. Sarmiento no perdió el orden ni la intención de competir y continuó sosteniendo un desarrollo de mucha exigencia física. Incluso, debió afrontar la salida de Cristian Zabala por lesión, una modificación que obligó al ingreso de Mauricio Martínez antes del descanso.
En el complemento, el encuentro comenzó a cambiar. Las tarjetas amarillas acumuladas durante la primera etapa ya representaban un condicionamiento para el Verde, que debía sostener la intensidad sin quedar expuesto. A los 22 minutos, Andrés Merlos expulsó a Renzo Orihuela, quien había ingresado por Mavilla, tras una infracción sobre Ávila. La decisión fue cuestionada por Sarmiento, que consideró excesiva la sanción.

Con un hombre menos, el equipo intentó reorganizarse y resistir los avances de un Central que tenía futbolistas para aprovechar la superioridad numérica. Sava buscó reforzar la estructura defensiva con los ingresos de Gastón Arturia y Jonathan Herrera, pero el panorama volvió a complicarse sobre el cierre.
A los 45 minutos, Santiago Salle recibió la segunda tarjeta roja, en una acción en la cual toca primero la pelota y también pasó por la revisión del VAR. Sarmiento quedó con nueve jugadores y prácticamente sin margen para sostener el resultado. En el quinto minuto de adición, Gastón Ávila apareció nuevamente y estableció el 2-1 definitivo para Rosario Central.

Más allá del resultado, la actuación de Andrés Merlos y del VAR, a cargo de José Carreras, concentró buena parte de las críticas. El desempeño arbitral fue calificado como indigno, bochornoso y vergonzoso, con cuestionamientos que excedieron las dos expulsiones.
Desde la mirada del conjunto juninense, Merlos condicionó el desarrollo desde el comienzo con la distribución de tarjetas amarillas, no sancionó infracciones que consideraron claras a favor de Sarmiento y mantuvo una actitud de destrato hacia los futbolistas y el cuerpo técnico.

Las dos expulsiones fueron injustificadas y condicionaron directamente el desarrollo del encuentro. La de Renzo Orihuela resultó particularmente exagerada, teniendo en cuenta que el defensor no sujetó al futbolista rival, sino que apenas llegó a rozarlo antes de que este terminara tropezándose con sus propias piernas.
En el caso de Santiago Salle, el futbolista tocó primero la pelota y luego impactó sobre su adversario, sin intención de cometer una infracción que mereciera la tarjeta roja. La decisión inicial de Merlos, que había mostrado amarilla, era la correcta, pero tras la intervención del VAR modificó su criterio y terminó expulsándolo. A esto se sumó otro episodio que despertó indignación: al comunicar una de las decisiones, Merlos se refirió al futbolista como «el número 8 de Junín», sin mencionar el nombre de Sarmiento.
El malestar también se alimentó de los antecedentes de Merlos en anteriores enfrentamientos entre ambos equipos, en los que desde el entorno verdolaga ya se habían cuestionado sus decisiones. La sensación fue que volvió a quedar en el centro de una actuación polémica, en una noche en la que el VAR tampoco estuvo exento de críticas.
Por ese motivo, el reclamo apuntó tanto al árbitro principal como a José Carreras, responsable de la asistencia tecnológica, y llegó incluso a plantear que ambos deberían recibir una sanción por su desempeño.

Sarmiento perdió un partido que había comenzado de buena manera y en el que logró competir durante buena parte del desarrollo. La derrota dejó bronca por la forma en que se produjo, especialmente por las circunstancias que rodearon el desenlace.
El Verde continúa dentro de los puestos de clasificación a los playoffs, aunque dejó pasar una oportunidad importante de sumar ante el líder de la Zona B. Ahora deberá reponerse de una noche en la que tuvo argumentos futbolísticos para conseguir otro resultado, pero terminó condicionado por las expulsiones y un arbitraje que dejó demasiadas controversias.