Desde el arranque, Sarmiento se vio superado por un rival que, por nombres y funcionamiento, insinuaba ser peligroso. Gimnasia manejó mejor la pelota, encontró espacios y generó infracciones cerca del área que terminaron siendo un arma clave. La falta de coordinación en el mediocampo y las marcas imprecisas sobre jugadores determinantes como Ignacio Fernández y Nicolás Barros Schelotto complicaron a Sarmiento, que nunca logró asentarse en esa primera mitad.
Además, las lesiones tempraneras, como la de Carlos Villalba y Jhon Rentería, alteraron rápidamente el plan de juego del equipo dirigido por Facundo Sava y condicionaron las variantes para el segundo tiempo. A eso se sumó el bajo rendimiento de algunas piezas clave, lo que terminó de inclinar la balanza en favor del “Lobo”, que justificó la ventaja parcial concretada cerca del cierre de la primera etapa.
Sin embargo, el complemento fue otra historia. Sarmiento salió con otra actitud, más agresivo, decidido a disputar cada pelota y a jugar en campo rival. Con mayor orden y empuje por las bandas, el equipo comenzó a crecer, emparejó el trámite y logró lastimar. El ingreso de variantes le dio frescura y dinámica, y el empate llegó como consecuencia de ese cambio de postura.
A partir del gol del ingresado Pablo Magnín, el partido se jugó como quiso el “Verde”. Con el envión anímico, fue en busca de más, generó aproximaciones y dejó la sensación de que podía ganarlo. Gimnasia, lejos de replegarse, sostuvo su idea y nunca renunció al ataque, manteniendo el duelo abierto hasta el final.
Cuando el empate parecía sellado y el punto tenía valor por el desarrollo, Sarmiento no logró “bajar la persiana”. En una acción evitable, un error en salida derivó en el gol de la visita que fue obra de Torres en los minutos finales, golpeando de lleno en el ánimo de todos en el “Eva Perón”.
El resultado dejó un sabor de tristeza y enojo. Porque más allá de las dificultades iniciales, el equipo mostró carácter para revertir la imagen y estuvo cerca de quedarse con algo más. Pero en el fútbol, los detalles pesan, y esta vez, volvieron a jugar en contra con la ingenuidad como protagonista principal.