19/04/2026 - Edición Nº514

Junín

economía

Era Milei: inflación del 280%, carne +550%, nafta +500%, transporte +1.000% y salarios apenas arriba del 200%

11:01 | El punto más delicado del esquema actual es que gran parte de los salarios, jubilaciones y acuerdos paritarios siguen corrigiéndose en base a la inflación oficial. Eso genera una brecha entre el dato estadístico y el costo concreto de vivir.



El Gobierno de Javier Milei convirtió a la baja de la inflación en su principal argumento económico y político. La desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) es presentada como el eje ordenador de la economía tras la crisis heredada de 2023.

Sin embargo, detrás del dato agregado aparece una realidad distinta: mientras la inflación acumulada desde diciembre de 2023 ronda el 280%, sectores estratégicos y esenciales para la vida cotidiana crecieron muy por encima de ese porcentaje.

En el mismo período, los combustibles aumentaron alrededor de un 520%, mientras que el transporte público acumuló subas cercanas al 1.000%. La diferencia entre esos números y la inflación general no es menor: muestra que los precios más sensibles para trabajadores y familias avanzaron a una velocidad mucho mayor que el promedio oficial.

Pero además de los porcentajes, los valores concretos exponen con crudeza el cambio de escenario económico. En diciembre de 2023, el litro de nafta súper costaba alrededor de $330. Hoy, en ciudades como Junín, la nafta súper supera los $2.037, la Infinia ronda los $2.225, el Diesel 500 se ubica en $2.244 y la Infinia Diesel alcanza los $2.302. En estaciones premium de otras marcas, algunos valores ya se acercan a los $2.500 por litro.

En transporte ocurre algo similar. A fines de 2023, el boleto mínimo en la Ciudad de Buenos Aires costaba $52,96. En marzo de 2026 pasó a $681,85 y luego escaló a $715,24. En Provincia de Buenos Aires, el mínimo llegó a $832,57, mientras que líneas interjurisdiccionales rondan los $700.

Es decir, no se trata solamente de subas porcentuales elevadas, se trata de precios concretos que modificaron de forma drástica el presupuesto cotidiano de millones de argentinos.

Combustible: de $330 a más de $2.000 el litro

El caso de la nafta es uno de los más visibles del período. En poco más de dos años, el litro de súper pasó de $330 a superar los $2.000 en numerosos puntos del país.

Eso significa que cargar 40 litros, una cantidad habitual para un auto mediano, costaba cerca de $13.200 en diciembre de 2023. Hoy demanda más de $81.000 solamente con nafta súper, y cerca de $90.000 con combustibles premium.

La suba no impacta solo en quienes tienen vehículo. El combustible es un insumo transversal de la economía: afecta fletes, transporte de alimentos, distribución comercial, actividad agropecuaria, remises, taxis y costos industriales.

Cada aumento en surtidores termina repercutiendo en góndolas, tarifas y servicios.

Además, Argentina dejó de tener combustible barato en términos internacionales. Mientras antes estaba entre los precios más bajos del mundo, hoy el litro se acerca a valores en dólares comparables con países desarrollados, aunque con salarios muy inferiores.

Transporte: de $52 a más de $700 y hasta $832

El transporte público también sufrió una transformación profunda.

En diciembre de 2023, el boleto mínimo en CABA costaba $52,96. Hoy supera los $715. Eso implica que un trabajador que toma dos colectivos por día hábil pasó de gastar unos $2.330 mensuales a más de $31.000 solo en viajes laborales básicos.

En Provincia de Buenos Aires, donde el mínimo llegó a $832,57, el costo mensual resulta todavía más elevado.

Si se suman combinaciones, trenes, subtes o más de un integrante del hogar viajando todos los días, el impacto sobre el ingreso familiar es mucho mayor.

Según distintos estudios económicos, una familia tipo en el AMBA ya necesita más de $100.000 mensuales para cubrir sus necesidades de movilidad.

El transporte dejó de ser un gasto marginal para convertirse en uno de los rubros más pesados del presupuesto.

Salarios ajustados al IPC, pero perdiendo frente a la economía real

El punto más delicado del esquema actual es que gran parte de los salarios, jubilaciones y acuerdos paritarios siguen corrigiéndose en base a la inflación oficial.

Eso genera una brecha entre el dato estadístico y el costo concreto de vivir.

Un trabajador puede recibir aumentos del 280% acumulado, similares al IPC, pero si la nafta subió 600%, el transporte 1.000% y muchos alimentos escalaron muy por encima del promedio, el ingreso pierde capacidad de compra real, como la carne.

Por eso persiste la percepción social de que el sueldo no alcanza, aun cuando algunos indicadores macroeconómicos muestren mejoras.

Del kilo de asado al sueldo promedio

La pérdida del poder adquisitivo se observa con claridad en un producto emblemático del consumo argentino.

Cuando asumió el actual gobierno, el kilo de asado rondaba los $3.000 y el salario promedio estaba cerca de $400.000.

Con ese ingreso se podían comprar aproximadamente 133 kilos de asado.

Hoy, con un salario promedio de alrededor de $900.000 y un kilo de asado cercano a $20.000, la capacidad cayó a 45 kilos.

La comparación muestra una pérdida cercana al 66% medida en carne vacuna.

Más allá del ejemplo puntual, refleja un fenómeno más amplio: los salarios crecieron nominalmente, pero muchos precios básicos crecieron bastante más.

Alquileres

El acceso a la vivienda en alquiler se consolida como uno de los principales factores de presión sobre los ingresos de los hogares juninenses. Con un costo que ronda los 450 mil pesos mensuales para un departamento de dos ambientes, más expensas y servicios, para una persona cerca del 70 por ciento de un salario promedio termina absorbido por gastos habitacionales básicos, tasas, impuestos y servicios, en un contexto de pérdida sostenida del poder adquisitivo.

El dólar oficial pasó de $400 a $1.390

Otro dato central del período es el tipo de cambio.

Cuando comenzó la gestión actual, el dólar oficial se ubicaba en torno a los $400. Hoy ronda los $1.390.

A la vez, en diciembre de 2023 el dólar blue ya rozaba los $1.000, evidenciando el atraso cambiario de aquel momento.

El sinceramiento cambiario posterior impactó sobre bienes dolarizados o con componentes importados: combustibles, maquinaria, tecnología, medicamentos e insumos industriales.

Inflación más baja, pero costo de vida más alto

La paradoja económica actual es evidente.

La inflación desaceleró respecto de los niveles extremos de 2023, pero el costo de vida siguió escalando en rubros esenciales.

Bajó la velocidad promedio de los aumentos, pero muchos precios clave quedaron en niveles históricamente altos.

Para una familia trabajadora, la discusión no pasa solo por el IPC mensual, sino por cuánto cuesta cargar combustible, pagar boletos, comprar carne, sostener servicios y llegar a fin de mes.

La tensión de fondo

Mientras la inflación acumulada ronda el 280%, la nafta pasó de $330 a más de $2.000 y el transporte de $52 a más de $700, con casos de $832.

Con salarios que continúan ajustándose sobre el promedio estadístico, cada vez más trabajadores sienten que corren detrás de precios que avanzan más rápido que sus ingresos, por lo que terminan tomando deuda con prestamos personales o utilizado las tarjetas de crédito.

Y allí aparece una de las tensiones centrales de la era Milei: ordenar variables macroeconómicas sin que eso se traduzca, por ahora, en una recuperación contundente del poder de compra.