01/05/2026 - Edición Nº526

Junín

Columna

Cultura y deporte: reglas distintas para esfuerzos iguales

12:49 |



En Junín hay algo que está claro: el deporte cuenta con un acompañamiento sostenido. Y está bien. Nadie discute el valor de respaldar a quienes entrenan, compiten y representan a la ciudad. El punto es otro: ¿por qué el arte no recibe el mismo trato?

 

Y vale aclararlo desde el inicio: esto no es una crítica al deporte. Es, en todo caso, un llamado a equiparar oportunidades.

 

Hoy, un deportista puede acceder —según disciplina y nivel— a apoyo directo: indumentaria, cobertura de viajes, becas, recursos para competir. Existe una lógica clara de acompañamiento institucional, similar a la que promueve a nivel nacional. En cambio, el artista local se mueve bajo otra lógica.

 

A nivel local existe una herramienta de mecenazgo, un sistema que busca impulsar proyectos culturales. Pero en la práctica funciona de una manera muy distinta, el artista tiene que salir a buscar una empresa que financie su proyecto, y esa empresa, a cambio, obtiene beneficios impositivos en tasas municipales. Es decir, el Estado no acompaña directamente, sino que intermedia.

 

El problema no es la idea del mecenazgo en sí —que puede ser válida—, sino que termina trasladando al artista una carga extra: además de crear, ensayar, producir y gestionar su carrera, también debe convertirse en gestor de financiamiento, vendedor de su proyecto y nexo con el sector privado.

 

Mientras tanto, el acompañamiento al deporte suele ser más directo, más claro y más accesible, y está muy bien, pero la diferencia es evidente.

 

Junín tiene teatro, danzas y una escena musical enorme: tango, folclore, rock, cumbia, cuarteto. Tiene formación académica, con un conservatorio que es referencia regional. Tiene artistas que sostienen espacios, generan movimiento y representan a la ciudad en distintos escenarios.

 

Pero para muchos de ellos, por ejemplo, en el caso musical, grabar un disco, viajar a tocar, o simplemente sostener sus instrumentos sigue siendo un esfuerzo individual

 

Entonces la discusión no pasa por quitarle recursos al deporte, sino por ampliar la mirada:
¿por qué no pensar en becas culturales directas?
¿por qué no generar programas de apoyo concreto para músicos y artistas?
¿por qué no facilitar el acceso a estudios de grabación o financiamiento de giras

 

Porque la cultura no es un gasto accesorio. Es identidad, es trabajo y también es desarrollo.

 

Hoy, el sistema plantea dos caminos distintos:

  • El deportista recibe acompañamiento directo.
  • El artista debe conseguir quién lo financie.

 

Y ahí es donde aparece la desigualdad.

 

Igualar no significa uniformar, pero sí implica reconocer que el esfuerzo, la disciplina y la representación existen en ambos mundos.

 

Si Junín apuesta al deporte —como debe hacerlo—, también puede apostar con la misma decisión por su cultura. Porque cuando un artista crece, también crece la ciudad.