La dolorosa derrota del último fin de semana dejó una sensación ambigua en el mundo de Sarmiento de Junín. Más allá de que fue la fecha culmine de la fase regular, lo que se vio dentro del campo volvió a exponer una problemática que se repite: la falta de regularidad y potencia a la hora que el equipo se presenta de visitante.
El equipo venía de una victoria ante Tigre que invitaba a ilusionarse. Incluso, el contexto de la fecha y algunos marcadores ajenos abrían una puerta para acercarse a posiciones más expectantes de clasificación a los playoffs. Sin embargo, esa expectativa chocó con una actuación que estuvo lejos de lo esperado, sobre todo desde la actitud.
Lo más llamativo no pasó tanto por lo futbolístico, sino por lo anímico. Sarmiento mostró tramos en los que no compitió, ni logró reaccionar tras estar en desventaja y hasta por momentos Belgrano parecía el equipo que necesitaba ganar a como dé lugar para poder meterse en la siguiente instancia. Por eso esta versión del "Verde" se volvió preocupante porque en la cancha se vio un equipo apático, sin energía ni decisión para buscar un resultado positivo.
En este escenario, el margen de error es cada vez más corto. Porque la lucha no permite distracciones y obliga a mirar de reojo a rivales directos como Estudiantes de Río Cuarto, Aldosivi de Mar del Plata y Banfield, que desde atrás intentan presionar en ambas tablas. Por eso, depender de otros resultados o alternar buenas y malas actuaciones puede resultar determinante.
El desafío, entonces, está claro: encontrar una identidad que le permita competir con mayor constancia. Porque cuando Sarmiento se conecta, demuestra que está a la altura. El problema aparece cuando se desconecta y sale a jugar fuera de Junín.
Y en ese vaivén, hoy por hoy, están las principales dudas. Actualmente se encuentra fuera de la zona de descenso en los promedios y la tabla general, sin embargo en el Clausura, donde todos compiten al máximo nivel de sus posibilidades porque ahí se define absolutamente todo, tendrá que ajustar tuercas para que las alarmas no empiecen a sonar.
Foto: Prensa C.A.S.