10/05/2026 - Edición Nº535

Junín

Columna

¿No hay plata o faltan servicios regionales? Cada vez más vecinos hacen dedo para viajar desde o hacia Junín

11:45 |


por Agustín Panizza


Una imagen que comenzó a repetirse con mayor frecuencia en los accesos a Junín vuelve a poner en debate el estado del transporte regional y el impacto del ajuste económico en la vida cotidiana. Personas esperando al costado de la ruta para “hacer dedo” hacia localidades vecinas ya no son una excepción, sino una postal cada vez más habitual.

A mediados de semana, en el cruce este de Ruta 7 y Ruta 65, al menos siete personas aguardaban que algún automovilista las acercara hacia sus destinos. El número llamó la atención por un motivo concreto, ya que años atrás, en ese mismo lugar, rara vez se observaban más de dos o tres personas intentando conseguir viaje.

La escena abre inevitablemente una pregunta: ¿la gente hace dedo porque no tiene plata para viajar o porque faltan servicios regionales accesibles y frecuentes?

Lo cierto es que ambos factores parecen confluir. Por un lado, el fuerte aumento en el costo del transporte golpeó directamente el bolsillo de quienes necesitan trasladarse de manera habitual. En apenas dos años y cuatro meses, los pasajes de media y larga distancia aumentaron alrededor de un 300%, muy por encima de la capacidad económica de muchos trabajadores, estudiantes y jubilados.

Pero además, vecinos de distintas localidades vienen señalando desde hace tiempo la reducción de frecuencias y la falta de conexiones regionales eficientes entre pueblos del noroeste bonaerense. En muchos casos, viajar pocos kilómetros puede transformarse en una combinación complicada de horarios limitados y tarifas elevadas.

Así, el “hacer dedo” reaparece como una alternativa de supervivencia cotidiana. Una práctica que parecía haber quedado en otra época vuelve a ganar presencia en rutas y accesos de la región, impulsada por la necesidad.

La postal observada en el cruce de ruta 7 y 65 sorprendió por la cantidad de personas esperando viaje y dejó al descubierto una realidad más profunda. Cada vez más vecinos quedan atrapados entre el alto costo del transporte y un sistema regional que ofrece menos opciones para moverse entre ciudades y pueblos cercanos.

Mientras tanto, sobre la banquina, la escena se repite. Mochilas, bolsos, miradas atentas al tránsito y un brazo levantado buscando llegar al próximo destino.