Con el inicio de la temporada de bajas temperaturas y el incremento en el uso de sistemas de calefacción, desde Grupo Servicios Junín y Gas Junín volvieron a insistir en la importancia de extremar los cuidados para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas altamente tóxico que puede provocar consecuencias graves para la salud y cuya presencia suele pasar inadvertida.
En diálogo con El Diario del Lunes, Fernando Favarolo, gerente técnico de Gas Junín, remarcó la necesidad de realizar controles periódicos en los artefactos a gas, revisar los sistemas de ventilación y mantener hábitos seguros dentro de los hogares durante todo el invierno.
El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido que se produce por la combustión incompleta de materiales como gas, leña, carbón, kerosene, alcohol, gasoil y nafta, entre otros combustibles. Debido a sus características, muchas personas pueden inhalarlo sin advertirlo, lo que convierte a este tipo de intoxicaciones en uno de los principales riesgos domésticos durante el invierno.
Desde Gas Junín señalaron que la mayoría de los casos ocurren por el uso incorrecto de artefactos de calefacción o por equipos que presentan fallas de funcionamiento, instalaciones deficientes o falta de mantenimiento.
“Con la llegada del frío es fundamental reforzar las medidas de prevención y hacer revisar las instalaciones por profesionales matriculados. Muchas veces pequeños desperfectos o malos hábitos pueden derivar en situaciones muy peligrosas”, explicó Favarolo.
Entre las principales recomendaciones difundidas por la empresa prestataria del servicio de gas natural domiciliario se destaca la prohibición de utilizar artefactos que no sean de tiro balanceado en dormitorios y baños.
También remarcaron que nunca deben utilizarse las hornallas ni el horno de cocina como método de calefacción, una práctica frecuente en épocas de frío que representa un serio riesgo para la salud.
Otro aspecto central es controlar el estado de la llama de los artefactos. Desde Gas Junín indicaron que una combustión adecuada produce una llama azul y uniforme. Si la llama se presenta amarilla, anaranjada o rojiza, podría estar generándose monóxido de carbono.
“Ese es uno de los principales indicadores de alerta. Cuando la llama no es azul significa que la combustión no se está realizando correctamente y el artefacto debe apagarse y ser revisado inmediatamente por un gasista matriculado”, detallaron.
Además, recomendaron verificar periódicamente que los conductos y rejillas de ventilación no se encuentren obstruidos, desconectados, fisurados o deteriorados, ya que son fundamentales para garantizar la correcta circulación del aire y la evacuación de gases tóxicos.
La presencia de rejillas de ventilación es obligatoria en ambientes donde funcionan artefactos de cámara abierta, como calefones convencionales o estufas infrarrojas. En ese sentido, remarcaron que este tipo de equipos no puede instalarse en dormitorios, baños ni espacios cerrados conectados directamente con ellos.
En los dormitorios y baños únicamente deben colocarse artefactos de cámara cerrada o tiro balanceado, diseñados especialmente para funcionar de manera segura en esos ambientes.
Desde la empresa insistieron en la importancia de realizar controles preventivos antes del invierno y recomendaron hacer revisar anualmente:
Todas las instalaciones, reparaciones o modificaciones deben ser efectuadas exclusivamente por gasistas matriculados.
Asimismo, advirtieron que ante cualquier anomalía en el funcionamiento de un artefacto —como explosiones pequeñas, llamas inestables, olor extraño o dificultades para encender— se debe suspender inmediatamente su uso y solicitar una revisión técnica.
Otra práctica desaconsejada es utilizar estufas para secar ropa, ya que esto altera el funcionamiento normal del equipo y aumenta los riesgos de combustión deficiente.
Sobre este punto, Pablo Torres, presidente del directorio de Grupo Servicios Junín, explicó que los combustibles sólidos son los que generan mayores emisiones de monóxido de carbono.
“A su vez, detallamos que el monóxido de carbono está presente en materiales como leña, carbón, gas, kerosene, alcohol, gasoil y nafta, entre otros, y que por eso se aconseja no utilizar carbón vegetal o mineral para calefaccionar o cocinar dentro de un ambiente cerrado. Los combustibles sólidos son los que generan mayor cantidad de emisión de monóxido de carbono”, sostuvo.
Por este motivo, recomendaron no utilizar braseros ni carbón dentro de ambientes cerrados y mantener siempre algún tipo de ventilación, incluso durante los días más fríos.
Los especialistas recordaron que reconocer rápidamente los síntomas puede resultar clave para evitar consecuencias mayores.
Entre los principales síntomas de intoxicación por monóxido de carbono se encuentran:
En muchos casos, los síntomas pueden confundirse inicialmente con un cuadro gripal o malestar general, lo que retrasa la detección del problema.
Ante la sospecha de una intoxicación por monóxido de carbono, las recomendaciones son actuar rápidamente para reducir la exposición al gas y solicitar asistencia médica inmediata.
Las medidas indicadas son:
Desde Gas Junín remarcaron finalmente que la prevención y el mantenimiento adecuado de los artefactos son las principales herramientas para evitar accidentes durante el invierno y pidieron a los usuarios no subestimar ninguna señal de alerta vinculada al funcionamiento de estufas y calefactores.