El fuerte incremento de los valores fiscales de los automóviles en la provincia de Buenos Aires comenzó a generar preocupación entre compradores, vendedores y agencias de autos usados, ya que el costo de las transferencias se disparó y, en algunos casos, puede llegar a representar hasta el 6% del valor total de la operación.
La situación guarda similitudes con lo que sucede en el mercado inmobiliario, donde el aumento de las valuaciones fiscales también impactó sobre impuestos y gastos administrativos y una escritura puede costar el 10% del valor de la propiedad.
En el caso de los vehículos, el problema no radica en un aumento de los aranceles, sino en la actualización de los valores fiscales provinciales que se utilizan como base para calcular los impuestos.
Desde la agencia juninense Vendo Tu Auto, su responsable Frodo explicó que hoy existen casos donde la valuación fiscal supera incluso el precio real de venta del vehículo.
“Estuve sacando cuentas y los costos de transferencia van entre el 3 y el 6%. Porque a veces el valor fiscal del auto no tiene nada que ver con el valor de mercado. Inclusive, en algunos casos está por encima”, señaló.
Como ejemplo, mencionó la venta reciente de un Fiat Cronos cuyo valor fiscal provincial era mayor al precio que finalmente se pidió por el vehículo en el mercado.
Según explicó, para calcular los impuestos provinciales se toma como referencia la valuación fiscal establecida por la Provincia, mientras que para tributos nacionales se utiliza otra tabla, generalmente mucho más baja.
“A veces un auto vale para la Provincia 30 millones y para Nación 20 millones. Los impuestos se calculan sobre esos valores. Aunque el auto esté chocado o tenga problemas y realmente valga menos, la transferencia igual se paga como si estuviera impecable”, indicó.
La consecuencia directa es un fuerte encarecimiento de las operaciones. Hoy, un vehículo mediano o de gama media puede superar fácilmente los 20 millones de pesos, lo que implica gastos de transferencia cercanos o superiores al millón de pesos.
“Es mucha plata. A veces te hace perder negocios”, resumió.
Además, remarcó que el fenómeno no es nuevo, aunque se profundizó en los últimos años. “Antes los valores fiscales eran bastante más bajos, quizás dos tercios del valor real del auto. Hoy en muchos casos están al mismo nivel o incluso más arriba”, explicó.
Otro de los puntos que genera preocupación aparece en las operaciones financiadas o prendarias. Allí, además del costo de transferencia, se suma el impuesto de sellos calculado sobre el monto total a devolver del crédito.
“Si hacés una financiación larga, el impuesto se dispara. Por eso siempre recomiendo financiar en pocas cuotas. Cuanto más devolvés, más pagás de impuesto de sello, y a veces eso puede llegar a duplicar el valor de la transferencia”, advirtió.
En el sector aseguran que gran parte de lo recaudado termina en las arcas provinciales y que Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con costos más elevados para transferir un vehículo usado, especialmente en comparación con otras provincias.
Mientras tanto, compradores y vendedores deben afrontar gastos cada vez más altos en un mercado automotor donde el valor de los vehículos ya se encuentra fuertemente tensionado por la inflación y la carga impositiva.