16/05/2026 - Edición Nº541

Opinión

Román Guibelalde: el valor inmenso de acompañar y escuchar

10:58 |


por Agustín Panizza


La partida de Román Guibelalde deja un vacío enorme en Junín, no solo por su reconocido trabajo profesional dentro del psicoanálisis, sino también por la huella silenciosa y profunda que supo dejar en cada persona a la que acompañó a lo largo de su vida.

En lo personal, Román me acompañó durante veinte años (desde mis 18), no de manera muy lineal ni constante, sino cada vez que la vida me volvía a enfrentar con alguna crisis, un miedo, una decisión importante o cada vez que venía de visita a Junín mientras vivía en Buenos Aires.

La terapia comenzó en el verano de 2006, después de aquellos primeros pánicos que sufrí tras mi primer año viviendo en Capital Federal. En medio de la incertidumbre, el desconcierto y el temor, apareció su escucha serena, su mirada humana y su enorme capacidad profesional.

Desde entonces, cada vez que sentía que necesitaba volver a ordenar pensamientos, enfrentar miedos existenciales o atravesar momentos bisagra, ahí estaba Román.

Con paciencia, compromiso y una sensibilidad única, supo llevar adelante cada sesión con una mezcla de profesionalismo y calidez que pocas veces se encuentra.

Esas conversaciones fueron fundamentales para ayudarme a mantener los pies sobre la tierra, para encontrar algo de estabilidad en distintos momentos de mi vida y para comprenderme un poco más a mí mismo.

Quienes pasaron por su consultorio seguramente tendrán historias distintas, pero imagino que muchos coincidirán en algo: Román tenía esa capacidad especial de acompañar sin invadir, de escuchar sin juzgar y de hacer sentir al otro contenido incluso en los momentos más oscuros.

Hoy solo queda el agradecimiento. Uno inmenso, sincero y eterno.

Gracias eternas, Román.

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