29/05/2026 - Edición Nº554

Deportes

Fútbol

Mauricio Laburdette y el Modelo Cognitivo Competitivo: una metodología que nació en el fútbol del interior y busca revolucionar la formación de futbolistas

20:09 | Oriundo de la ciudad de Azul, Laburdette es el creador de una metodología surgida a partir de experiencias en el fútbol regional del interior argentino y que posteriormente fue aplicada en distintos escenarios de Sudamérica y Centroamérica.



En un fútbol cada vez más exigente, donde los partidos suelen definirse por detalles y la capacidad de responder bajo presión marca diferencias, el entrenador argentino Mauricio Laburdette desarrolló una propuesta metodológica que pone el foco en un aspecto clave del juego moderno: la toma de decisiones.

Oriundo de la ciudad de Azul, Laburdette es el creador del denominado Modelo Cognitivo Competitivo, una metodología surgida a partir de experiencias en el fútbol regional del interior argentino y que posteriormente fue aplicada en distintos escenarios de Sudamérica y Centroamérica.

Según explica el entrenador, la evolución del juego obliga a mirar más allá de las capacidades físicas o técnicas tradicionales.

“El fútbol moderno no se define solamente por correr más. La diferencia aparece en quién logra decidir mejor cuando el tiempo y el espacio desaparecen”, sostiene.

Un jugador que piensa antes de ejecutar

La premisa central del modelo es desarrollar futbolistas capaces de competir, interpretar y resolver situaciones bajo condiciones reales de presión. Desde esta perspectiva, el jugador deja de ser un simple ejecutor de movimientos para transformarse en un decisor permanente dentro del campo de juego.

Cada acción exige percibir estímulos, interpretar escenarios, detectar ventajas y ejecutar soluciones en tiempo real, tanto en posesión de la pelota como sin ella.

“En el fútbol moderno, el jugador necesita interpretar antes de ejecutar”, afirma Laburdette.

Para lograrlo, el Modelo Cognitivo Competitivo integra de manera sistémica los aspectos técnicos, tácticos, físicos, cognitivos y emocionales dentro de tareas diseñadas para reproducir la incertidumbre, la intensidad y la complejidad propias de la competencia.

A través de rondos, juegos reducidos, ejercicios de posesión, juegos de posición y tareas competitivas contextualizadas, los futbolistas son constantemente estimulados a percibir, interpretar, decidir y ejecutar bajo presión.

El objetivo no es generar automatismos mecánicos, sino formar jugadores capaces de sostener lucidez mental y responder con velocidad y precisión frente a escenarios cambiantes.

Una propuesta nacida en el fútbol regional

Laburdette destaca que el modelo tiene sus raíces en el duro y competitivo fútbol del interior argentino, donde las condiciones de juego suelen exigir un alto nivel de adaptación.

“El modelo nació desde experiencias en el duro fútbol regional del interior, donde muchas veces predominan los partidos friccionados, el juego aguerrido, la intensidad física y los escenarios de máxima presión competitiva, para luego consolidarse en distintos contextos competitivos y geográficos de Sudamérica y Centroamérica”, explica.

Dentro de este enfoque, las acciones a balón parado también ocupan un lugar central. El entrenador considera que, especialmente en categorías y competencias regionales, las diferencias suelen surgir a partir de segundas jugadas, duelos físicos, concentración y situaciones de pelota detenida.

“En el fútbol muchas veces una pelota parada define un campeonato. Por eso también entrenamos la toma de decisiones, la concentración y la respuesta emocional en esos contextos.”

Qué se entrena y cómo se entrena

Para organizar el proceso de trabajo, el Modelo Cognitivo Competitivo se articula con la Periodización Estructurada, una herramienta utilizada para planificar cargas, intensidades y estímulos de entrenamiento de manera coherente con el modelo de juego y las demandas de la competencia.

En este sentido, Laburdette establece una diferenciación clara:

  • El Modelo Cognitivo Competitivo define qué se entrena.

  • La Periodización Estructurada define cómo y cuándo se entrena.

La metodología se sostiene sobre tres pilares fundamentales:

  • Identidad de juego.

  • Intensidad cognitiva.

  • Fortaleza emocional.

La identidad de juego apunta a construir equipos con comportamientos colectivos claros y reconocibles. La intensidad cognitiva busca mantener altos niveles de concentración, percepción y velocidad de decisión durante todo el partido. Por su parte, la fortaleza emocional pretende formar futbolistas capaces de sostener el rendimiento mental incluso en escenarios adversos.

“Correr, corren todos. Decidir bien cuando no hay tiempo ni espacio es lo que separa a los mejores”, resume el entrenador.

Resultados en la competencia

La propuesta metodológica fue aplicada en distintos equipos y contextos competitivos de Sudamérica y Centroamérica, con el objetivo de consolidar identidades de juego, aumentar la capacidad de respuesta bajo presión y mejorar el rendimiento colectivo.

Uno de los logros recientes más destacados de Laburdette fue la obtención del Torneo Clasificatorio 2025 con el club Deportivo San Martín, resultado que permitió la clasificación a la Copa Simón Bolívar 2026. Durante esa campaña, el equipo alcanzó una efectividad del 88% de los puntos disputados.

“Si el jugador no aprende a resolver bajo estrés, la táctica se convierte solo en un dibujo.”

Una mirada integral del fútbol moderno

Más allá de los sistemas tácticos o los esquemas de juego, el Modelo Cognitivo Competitivo busca preparar futbolistas para afrontar escenarios reales de alta exigencia, donde la personalidad, la concentración y la capacidad de decidir terminan siendo factores determinantes.

La filosofía que impulsa Mauricio Laburdette se resume en una idea sencilla pero contundente:

“Porque en el fútbol muchas veces los partidos no los gana solamente el que más corre o el que más mete, sino el que logra interpretar, competir y decidir mejor cuando el caos aparece.”