por Agustín Panizza
La música popular argentina celebró esta semana un hecho histórico. La Orquesta de Tango de la Escuela de Música Popular de Avellaneda obtuvo el Premio Gardel al Mejor Álbum Orquesta y/o Grupo de Tango y/o Instrumental, convirtiéndose en la primera institución pública de este tipo en alcanzar una distinción de semejante magnitud.
Entre los integrantes del conjunto premiado se encuentra el músico juninense Andrés Cáseres, quien formó parte de la grabación del disco y compartió la emoción vivida durante la ceremonia.
La orquesta pertenece al área de Tango de la EMPA, una institución especializada en música popular con orientaciones en tango, folclore y jazz. El disco ganador fue grabado durante 2024, editado en 2025 y luego presentado a los Premios Gardel, donde terminó imponiéndose en su categoría.
“Mi historia en la EMPA empezó en 2006, cuando me vine a Buenos Aires. Primero estudié guitarra, terminé la carrera y después me pasé a Bandoneón. Este año me recibí de bandoneonista en música popular”, contó Cáseres.

El músico juninense destacó el carácter colectivo del reconocimiento y la emoción compartida por todos los integrantes del proyecto.
“Cuando lo ganamos fue hermoso porque éramos muchos. Tenía con quién abrazarme. Estábamos todos muy emocionados, muy contentos. Es un premio colectivo. Un pedacito de ese premio va para Junín, pero es de todos. La EMPA es una escuela provincial, es de todo el país”, expresó.
Para Alejandro Bordas, guitarrista y jefe del área de Tango de la EMPA, el premio representa mucho más que una distinción artística.
"Realmente es algo inédito para la provincia de Buenos Aires, para todo el país y para una escuela de música popular única en su tipo, creada hace 40 años. Para nosotros la emoción es enorme”, señaló.
Bordas remarcó que, aunque el premio fue recibido por la Orquesta de Tango, el logro pertenece a toda la comunidad educativa que construyó la institución durante décadas.
“Eventualmente lo gana la orquesta, pero esto fue un trabajo mancomunado de muchos años. Son 40 años de esfuerzo de generaciones de docentes, directivos, jefes de área, auxiliares, estudiantes y centros de estudiantes que le pusieron todo para construir este proyecto. Es un logro de toda la comunidad”, afirmó.
También destacó el trabajo realizado por quienes actualmente conducen la materia “Artista de Tango”, entre ellos el subdirector Bruno Ludueña y la ayudante de cátedra Elena Ferreira.
El docente consideró que el premio adquiere una relevancia especial en un contexto social donde predominan la inmediatez y los resultados rápidos.
“Vivimos en tiempos acelerados, donde parece que se premia la recompensa inmediata a distancia de un clic. Por eso confiar en el trabajo sostenido, inclusivo y de largo plazo, y que ese trabajo reciba un reconocimiento tan importante como un Premio Gardel, tiene un valor enorme. Es muy importante para adentro de la escuela, pero también para afuera, porque de alguna manera nacionaliza el trabajo que la EMPA viene realizando desde hace muchos años”, sostuvo.
Bordas subrayó además otro dato histórico: se trata del primer disco de producción propia realizado por la EMPA en sus cuatro décadas de existencia.
“Eso le agrega una emoción extra. Es el primer disco de producción propia de la escuela en 40 años”, resaltó.
El docente también puso en valor el acompañamiento brindado por el Municipio de Avellaneda para concretar el proyecto.
“Nada de esto hubiese sido posible sin el trabajo articulado con el municipio. Queremos agradecer al intendente Jorge Ferraresi y a Federico Bonaldi, del Centro Municipal de Arte de Avellaneda, porque pusieron a disposición un estudio de grabación para toda la comunidad. El disco fue grabado allí con un esfuerzo enorme de los técnicos y de todos los que participaron”, explicó.
Entre ellos mencionó especialmente a Danilo Di Pace, responsable del estudio donde se registró el álbum.
Más allá del premio, Bordas sostuvo que la propuesta artística de la EMPA busca mantener viva la tradición tanguera desde una perspectiva actual.
“Queremos mantener el tango vivo desde una mirada contemporánea. No solamente interpretamos tangos tradicionales, también obras de compositores contemporáneos. Somos una escuela de música popular parada en el presente. Miramos el pasado para comprenderlo, pero proyectamos hacia el futuro y hacia nuevas músicas populares argentinas”, explicó.

Como ejemplo de ese trabajo recordó el concierto realizado el año pasado en el Teatro Roma, donde se estrenaron 16 obras de compositores contemporáneos de tango en un espectáculo compartido con la Orquesta Municipal de Tango.
“No somos un conservatorio tradicional dedicado únicamente a conservar una tradición histórica. Somos una escuela de música que está viva, haciendo música. El proyecto profesionalizante de la orquesta apunta justamente a eso”, señaló.
Por su parte, el director de la orquesta, Bruno Ludueña, reconoció que la posibilidad de ganar un Gardel nunca fue el objetivo inicial.
“Cuando quedamos nominados sabíamos que era una posibilidad, pero la verdad es que no fue la motivación original. El disco nació simplemente como una forma de dejar un registro de muchas cosas que venían sucediendo en la EMPA”, recordó.
Según explicó, la idea surgió a partir de distintas articulaciones con el Centro Municipal de Arte de Avellaneda, donde ya venían realizando grabaciones de piezas aisladas.
“En un momento dijimos: ‘¿Y si hacemos un disco con la orquesta?’. La orquesta venía creciendo, participando en festivales, haciendo presentaciones importantes. Además de ser una materia para estudiantes avanzados de las carreras de tango, también es un organismo institucional que representa a la escuela en distintos escenarios”, detalló.
Con el paso del tiempo, el proyecto fue tomando una dimensión impensada.
“Fue creciendo con la fuerza de la escuela, con la tradición que tiene la EMPA, y llegó a niveles que nunca imaginamos. Eso nos da una alegría enorme”, expresó.
Ludueña definió a la orquesta como un “logro político” en el contexto actual. “Hoy sostener una orquesta típica es un logro político. La economía no brinda muchas posibilidades para que existan agrupaciones grandes. El mercado no consume este tipo de formaciones como antes. Sin embargo, nosotros creemos que el tango es una música fundamental para nuestra cultura y que vale la pena sostener estos espacios”, afirmó.
También destacó el carácter inclusivo de la formación. “Las orquestas típicas suelen tener una instrumentación muy específica. Nosotros decidimos incluir instrumentos que tradicionalmente no forman parte de esas formaciones, como guitarras o algunos vientos. Siempre priorizamos que nadie quedara afuera. Queríamos una orquesta inclusiva”, explicó.
En relación con el repertorio, señaló que la propuesta combina tradición y renovación. “Hacemos desde tangos tradicionales hasta obras actuales. Incluso compuse especialmente para este disco una obra llamada ‘EMPAtango’. Queríamos que el repertorio mostrara una memoria activa de la tradición, preservando sus raíces, pero con una mirada puesta en el futuro”, sostuvo.
El director remarcó además que uno de los aspectos más emocionantes de la premiación fue compartirla con estudiantes que participaron activamente del proyecto.
“Era muy importante que hubiera estudiantes arriba del escenario con nosotros. Porque llega un momento en que dejan de ser estudiantes y pasan a ser colegas. Entre ellos estaba Andrés, como también muchos otros que aportaron muchísimo para este disco”, dijo.
La producción, contó, fue realizada íntegramente desde la comunidad educativa.
“Hubo estudiantes que ayudaron con la grabación y la edición. Un profesor de canto que también es artista plástico hizo la tapa. Fue una construcción muy interna, muy colectiva, muy casera. Y justamente ahí radica una parte de su fuerza”, destacó.
Finalmente, Ludueña consideró que el mayor valor del reconocimiento es que ratifica la importancia de los proyectos colectivos y de largo plazo.
“Lo más valioso es confirmar que el trabajo grupal, consciente y sostenido en el tiempo genera resultados. Todo esto nació mucho antes de pensar en un premio. Nació de la búsqueda de reivindicar la música popular, de defender la educación pública, de construir espacios inclusivos. Este Gardel llega como consecuencia de ese recorrido”, afirmó.
Y concluyó: “Este reconocimiento genera una apropiación de toda la comunidad educativa. Es de los estudiantes, de los docentes, de los no docentes, de los directivos, de quienes están y de quienes ya pasaron por la escuela. Es una demostración de que el trabajo sostenido vale la pena y de que el camino sigue siendo éste”.