La noticia del fallecimiento de Carlos Alberto "El Indio" Solari conmueve al mundo de la música argentina. Referente indiscutido del rock nacional, primero al frente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, dejó una huella imborrable en varias generaciones.
En Junín, su figura está inevitablemente asociada a una noche histórica: la del 3 de septiembre de 2011, cuando el Autódromo Eusebio Marcilla se convirtió en el epicentro del rock argentino y recibió a una multitud estimada en más de 120 mil personas.
Aquel recital formó parte de la gira presentación de El Perfume de la Tempestad y fue el segundo show de ese recorrido. Desde horas antes del comienzo, la ciudad vivió una verdadera transformación. Miles de fanáticos llegaron desde distintos puntos del país para participar de un fenómeno cultural que excedía largamente lo musical.
A las diez de la noche, Solari apareció en escena junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y abrió el concierto con las canciones más recientes de su repertorio. Pero el clima cambió por completo cuando comenzaron a sonar los clásicos de los Redondos.
"Yo caníbal", "Tarea fina", "La hija del fletero" y "Mariposa Pontiac/Rock del país" hicieron estallar al inmenso predio juninense. Sin embargo, uno de los momentos más especiales llegó con la interpretación de "La murga de la virgencita", una canción que no sonaba en vivo desde el último recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, realizado en 2001.
Durante más de dos horas, el Indio repasó buena parte de una obra que ya formaba parte de la historia grande del rock argentino. También hubo espacio para mensajes sociales, reflexiones y el habitual vínculo emocional que mantenía con su público.
La noche tuvo además una particularidad: fue el primer gran recital del Indio sin bengalas, una práctica que durante años había acompañado los shows ricoteros. El contexto de la época y los recientes antecedentes vinculados a espectáculos masivos llevaron a que el concierto se desarrollara sin pirotecnia, marcando una nueva etapa en la historia de sus presentaciones.
El cierre llegó con una sucesión de himnos que incluyó "Vamos las bandas", "Maldición, va a ser un día hermoso", "Juguetes perdidos", "Flight 956" y, por supuesto, "Ji ji ji", que volvió a dar forma al llamado "pogo más grande del mundo".
Quienes estuvieron allí todavía recuerdan la magnitud de aquella jornada. Junín fue escenario de uno de los recitales más convocantes de la carrera solista del Indio y de uno de los eventos culturales más importantes que haya vivido la ciudad.
Quince años después, y en el día en que el rock argentino despide a uno de sus artistas más trascendentes, el recuerdo de aquella noche adquiere una dimensión diferente. Ya no se trata solamente de un recital multitudinario, sino de un capítulo inolvidable en la historia de Junín y de la despedida emocional de una generación que encontró en las canciones del Indio una forma de entender la vida.
Porque para miles de personas que llegaron aquel septiembre de 2011 al Autódromo Eusebio Marcilla, el recuerdo sigue intacto: la voz del Indio resonando en la noche, una ciudad desbordada de banderas y canciones, y la certeza de estar viviendo un momento que con el tiempo se volvería irrepetible.
Durante más de dos horas de show, el Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado interpretaron 26 canciones que recorrieron su carrera solista y gran parte del legado ricotero. Ésta fue la lista completa de temas que sonó aquella noche en el Autódromo Eusebio Marcilla: