La muerte de Carlos Alberto "El Indio" Solari deja innumerables recuerdos para el rock argentino. Entre ellos, una de sus últimas grandes entrevistas públicas, concretada en diciembre de 2025 gracias al trabajo de una juninense.
Se trata de Sol Liggera, productora del programa Perros de la Calle, quien durante años persiguió un objetivo que parecía imposible: conseguir que el Indio volviera a brindar una extensa entrevista en vivo para un medio nacional.
Finalmente, en diciembre de 2025, el sueño se hizo realidad. En una charla íntima y profunda con Andy Kusnetzoff en Urbana Play FM, Solari habló sobre su salud, su presente, la creación artística, la tecnología aplicada a la música y hasta su particular mirada sobre la muerte.
Lo que convirtió aquella entrevista en un acontecimiento especial para Junín fue que el propio Kusnetzoff decidió comenzar la nota reconociendo públicamente el trabajo de Liggera.
“Me parecía que ameritaba que ella salude para empezar. Este encuentro que agradezco y que me hace feliz es fruto de la perseverancia”, expresó el conductor antes de darle la palabra.
La emoción fue inmediata. Después de años de mensajes, contactos, gestiones y paciencia, Sol pudo dirigirse por primera vez al músico al que había intentado entrevistar durante tanto tiempo.
“Hola, Míster querido”, dijo, utilizando la misma frase con la que iniciaba los mensajes que le enviaba al artista. “Aguanté hasta acá sin emocionarme”, agregó, visiblemente conmovida.
Aquella breve intervención resumió una historia de esfuerzo silencioso detrás de una de las entrevistas más buscadas del país.
La charla dejó además definiciones que hoy cobran una dimensión diferente. Al referirse al Parkinson que padecía desde hacía años, Solari explicó que la enfermedad lo había obligado a reaprender acciones cotidianas.
“No es una buena mañana, pero yo me estoy acostumbrando a eso también porque es una enfermedad que te obliga a aprender a vivir de nuevo”, contó durante aquella conversación.
También sorprendió por la naturalidad con la que habló sobre la muerte. “No tengo ningún miedo”, aseguró cuando Kusnetzoff le preguntó por el tema.
Lejos de mostrarse retirado intelectualmente, el músico se describió como un creador permanente, rodeado de ideas, grabaciones y proyectos. “Tengo canciones para la cuarta generación de Solaris”, bromeó, al tiempo que definía su relación con la música como una pasión que nunca abandonó.
Durante la entrevista también reivindicó el trabajo digital en la composición musical y explicó con entusiasmo su proceso creativo, demostrando que seguía siendo un observador inquieto y curioso de la tecnología, el arte y la cultura.
Más allá de las declaraciones del artista, aquella jornada representó un motivo de orgullo para Junín.
La entrevista fue celebrada en medios de todo el país, pero para la ciudad tuvo un valor agregado: detrás de ese logro estaba el trabajo de una profesional local que durante años insistió hasta alcanzar un objetivo que muchos consideraban inalcanzable.
Cinco años de perseverancia quedaron resumidos en una nota que recorrió la escena musical argentina y que hoy, tras la muerte del Indio Solari, adquiere el carácter de un documento histórico.
En medio de las despedidas y los homenajes que se multiplican en todo el país, aquella entrevista también vuelve a ocupar un lugar especial porque permitió escuchar una vez más la voz de uno de los artistas más influyentes de la historia argentina.
Y porque detrás de ese momento quedó la huella de una juninense que creyó que era posible y trabajó durante años para hacerlo realidad.