La crisis económica, la pérdida del poder adquisitivo y la retracción del consumo siguen impactando de lleno en el comercio y los emprendimientos de todo el país. En ciudades del interior como Junín, cada vez son más los comerciantes y emprendedores que recurren a estrategias alternativas para generar ingresos, fidelizar clientes y mantener en movimiento sus negocios.
En este contexto, las rifas, sorteos y concursos en redes sociales se multiplican semana tras semana. Lo que antes era una herramienta ocasional de promoción hoy se convirtió en una práctica frecuente para intentar compensar la caída de las ventas.
A través de Instagram, Facebook y WhatsApp, se pueden encontrar rifas de prendas de vestir, productos de belleza, artículos para el hogar, electrodomésticos, servicios profesionales, mercadería de almacenes, viajes e incluso vehículos. La modalidad es sencilla: se venden números a bajo costo y el ganador obtiene un premio cuyo valor suele superar ampliamente el monto invertido.
Para muchos emprendedores, esta alternativa representa una forma rápida de obtener liquidez. En lugar de esperar semanas o meses para vender determinados productos, logran reunir dinero en pocos días mediante la venta de números, mientras mantienen activa la interacción con sus seguidores y potenciales clientes.
La tendencia se observa especialmente en pequeños comercios y emprendimientos familiares, sectores que suelen ser los más afectados cuando el consumo se retrae. La disminución de las compras impulsivas y la prioridad que muchas familias otorgan a los gastos esenciales obligan a buscar nuevas formas de atraer público.
Las redes sociales juegan un papel central en este fenómeno. Publicaciones patrocinadas, transmisiones en vivo para realizar los sorteos y campañas de difusión entre seguidores permiten alcanzar a cientos o miles de personas con una inversión mínima. Además, los sorteos generan visibilidad y ayudan a aumentar la cantidad de seguidores, algo que también puede traducirse en futuras ventas.
En algunos casos, las rifas ya no están vinculadas únicamente a la promoción de productos. También aparecen como una herramienta de supervivencia económica. Comerciantes que necesitan afrontar alquileres, reponer mercadería o cubrir gastos operativos encuentran en esta modalidad una alternativa para generar ingresos inmediatos en un escenario cada vez más desafiante.
La situación refleja una realidad que atraviesa a gran parte del sector comercial: la necesidad de reinventarse constantemente para sostener la actividad. Frente a un mercado con menor circulación de dinero y consumidores más cautelosos, la creatividad se convierte en una herramienta tan importante como el propio producto que se ofrece.
Mientras la recuperación del consumo sigue sin consolidarse, las rifas y sorteos parecen haber dejado de ser una simple estrategia de marketing para transformarse en una de las respuestas más visibles de comerciantes y emprendedores frente a la crisis.
En un escenario económico marcado por el ajuste, los precios dolarizados y salarios que no logran acompañar el costo de vida, cada vez más personas apelan a la venta de bienes personales como estrategia para llegar a fin de mes, pagar deudas o afrontar los vencimientos de tarjetas de crédito. Ventas de garage, publicaciones en redes sociales y plataformas digitales se convirtieron en una postal cotidiana, con avisos atravesados por palabras como “líquido”, “urgente” o “vendo ya”, casi siempre acompañadas de rebajas significativas respecto del valor original.
El fenómeno se observa con fuerza en Instagram, Mercado Libre y Marketplace, donde la cantidad de publicaciones de artículos usados no deja de crecer y la opción de permuta gana terreno. Según distintas fuentes del sector, los autos usados encabezan la tendencia, seguidos por muebles del hogar, electrodomésticos, artículos deportivos, bicicletas e instrumentos musicales, que pasan de ser bienes de uso cotidiano a convertirse en una salida rápida para obtener efectivo.
Pero la necesidad de generar ingresos no se limita a quienes buscan desprenderse de pertenencias. La crisis también golpea de lleno a comerciantes y emprendedores, que enfrentan una fuerte caída de las ventas y una demanda cada vez más retraída. En ese contexto, rifas y sorteos de mercadería, indumentaria, productos de belleza, electrodomésticos, servicios profesionales e incluso automóviles comenzaron a multiplicarse en las redes sociales como una alternativa para conseguir liquidez inmediata y sostener la actividad.
Desde Las Marías Vendemos, una cuenta de Instagram de Junín que actúa como intermediaria entre vendedores de pertenencias y potenciales compradores, describieron el momento como una consecuencia directa del ajuste económico. “Boom de ventas no hay, pero sí hay un crecimiento en la oferta. Es la oportunidad de la crisis”, explicaron. En esa misma línea, detallaron: “Actualmente explota la cantidad de consultas para publicar bienes”.
El testimonio suma otro dato revelador sobre el cambio de hábitos de consumo y descarte. “La oportunidad de la crisis se da en que lo que antes se regalaba o tiraba, hoy se vende”, señalaron, graficando cómo objetos que antes no tenían valor comercial hoy encuentran un lugar en el mercado, incluso en cualquier estado de conservación.
Sin embargo, el aumento de la oferta no va acompañado por un crecimiento equivalente de la demanda. Desde el mismo espacio advirtieron que la falta de poder adquisitivo condiciona las operaciones. “No hay dinero en la calle, por lo que no hay tanta demanda por parte de compradores”, explicaron, describiendo un escenario de estancamiento tanto para la venta como para la compra.
La misma lógica se traslada al comercio minorista y a los emprendimientos. Frente a un mercado donde cada vez cuesta más concretar ventas, muchos recurren a sorteos y rifas para captar la atención de potenciales clientes y obtener recursos en el corto plazo. Con números de bajo valor y premios atractivos, esta modalidad permite recaudar dinero rápidamente y mantener cierta circulación económica en negocios que ven reducida su facturación.
El resultado es un mercado prácticamente paralizado, con precios a la baja, negociaciones extensas y operaciones que muchas veces no llegan a concretarse. Vender se vuelve una urgencia, pero comprar es una decisión que se posterga. Mientras algunos liquidan bienes personales para afrontar gastos cotidianos, otros rifan productos o servicios para sostener sus emprendimientos.
Así, la economía del “vendo ya” y del “sorteo para subsistir” se consolida como uno de los reflejos más visibles del momento que atraviesan miles de hogares y pequeños comerciantes. Desprenderse de bienes, liquidar mercadería o apelar a la creatividad comercial para conseguir ingresos inmediatos dejó de ser una elección para convertirse, en muchos casos, en una necesidad.
“Es un momento difícil”, resumieron quienes están a diario en contacto con vendedores y compradores, una definición que también alcanza a emprendedores y comerciantes que buscan nuevas estrategias para mantenerse a flote en un contexto económico cada vez más desafiante.