15/06/2026 - Edición Nº571

Nacionales

INDEC

Criar un hijo en Argentina ya cuesta hasta $676.000 por mes y presiona cada vez más el presupuesto familiar

11:08 | En los más chicos, el impacto económico está fuertemente marcado por las horas de cuidado directo necesarias, mientras que en la franja de 6 a 12 años, la balanza se inclina hacia la indumentaria, los útiles, el transporte y las actividades escolares y extracurriculares.



La economía argentina atraviesa una etapa en la que la desaceleración de los precios comienza a reflejarse en algunos indicadores mensuales. Sin embargo, el costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hogares y, dentro de ese escenario, la crianza de los hijos aparece como uno de los gastos más significativos para las familias.

En los últimos años, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) incorporó una herramienta que permite dimensionar con mayor precisión este fenómeno: la Canasta de Crianza. Se trata de un indicador que calcula cuánto dinero demanda sostener a niños y adolescentes en distintas etapas de la vida, contemplando tanto los bienes y servicios necesarios para su desarrollo como el valor económico del tiempo destinado a su cuidado.

Los números reflejan el peso que tiene la crianza en la economía doméstica. Según los últimos datos disponibles, mantener a un menor de un año requiere $515.236 mensuales. En el caso de los niños de entre 1 y 3 años, el costo asciende a $616.046 por mes. Para la franja de 4 a 5 años, la cifra alcanza los $538.587, mientras que en los chicos de entre 6 y 12 años llega a $676.431 mensuales.

La composición de estos gastos varía según la edad. Durante los primeros años de vida, una parte importante del costo está asociada a las horas de cuidado que demandan los niños. En cambio, a medida que crecen adquieren mayor relevancia los gastos en alimentación, indumentaria, transporte, útiles escolares, educación y actividades extracurriculares.

El impacto de estas cifras se vuelve aún más evidente cuando se las compara con los ingresos que necesita una familia para sostenerse en la actualidad.

El piso para no ser pobre

De acuerdo con las mediciones oficiales del INDEC, una familia tipo integrada por dos adultos de 31 y 35 años y dos hijos de 6 y 8 años necesitó ingresos por al menos $1.469.768 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT).

Esta cifra representa el ingreso mínimo requerido para afrontar gastos esenciales como alimentación, transporte, salud, educación, vestimenta y otros bienes y servicios básicos. Cualquier ingreso por debajo de ese monto ubica técnicamente al hogar bajo la línea de pobreza.

Si se considera únicamente la Canasta Básica Alimentaria, que contempla los alimentos indispensables para cubrir los requerimientos nutricionales mínimos, esa misma familia necesitó $665.053 para no caer en la indigencia.

Un aspecto clave es que la medición del INDEC no incluye el costo del alquiler. Por lo tanto, para los millones de hogares que no poseen vivienda propia, el gasto mensual necesario para llegar a fin de mes resulta considerablemente mayor.

Cuánto pesa la crianza en el presupuesto familiar

Los datos permiten observar que la crianza representa una porción cada vez más importante de los ingresos familiares.

Por ejemplo, una familia con dos hijos de entre 6 y 12 años debería afrontar un costo superior a $1.350.000 mensuales solamente para cubrir los gastos vinculados a la crianza de ambos menores. Se trata de una cifra que prácticamente equivale al monto total que el INDEC establece como necesario para no ser pobre.

La situación refleja cómo los costos asociados al desarrollo de los niños se han convertido en uno de los factores determinantes de la economía doméstica, especialmente para los sectores medios y trabajadores.

El costo de pertenecer a la clase media

La realidad se vuelve todavía más exigente en los grandes centros urbanos.

Según los datos de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), una familia tipo necesitó ingresos superiores a $2.450.044 mensuales para ser considerada de clase media.

El organismo distingue diferentes niveles socioeconómicos:

  • Menos de $844.146: situación de indigencia.
  • Entre $844.146 y $1.549.225: pobreza no indigente.
  • Entre $1.549.225 y $1.960.035: hogares vulnerables que superan la línea de pobreza pero permanecen expuestos a cualquier imprevisto económico.
  • Entre $1.960.035 y $2.450.044: sector medio frágil.
  • Entre $2.450.044 y $7.840.142: clase media.

La clasificación permite observar cómo una parte importante de los hogares logra superar la línea de pobreza, pero aun así enfrenta dificultades para sostener determinados niveles de consumo.

Los gastos que más presionan sobre las familias

Además de los costos asociados a la crianza, existen otros rubros que absorben gran parte del presupuesto mensual.

Entre los principales se encuentran:

  • Alimentos y bebidas.
  • Alquiler y vivienda.
  • Servicios públicos.
  • Transporte.
  • Educación.
  • Salud.
  • Internet y telefonía.
  • Indumentaria.

En numerosos hogares, estos gastos representan más del 80% de los ingresos familiares, lo que deja escaso margen para el ahorro o para afrontar imprevistos.

Una clase media que siente la pérdida de poder adquisitivo

Diversos estudios coinciden en que la clase media argentina atraviesa un período de creciente tensión económica.

Si bien muchas familias consiguen cubrir sus necesidades básicas y mantenerse por encima de la línea de pobreza, cada vez encuentran más dificultades para acceder al ahorro, planificar vacaciones, renovar bienes durables o sostener actividades recreativas.

Esta situación genera una sensación de deterioro del poder adquisitivo incluso entre quienes continúan formando parte de los sectores medios.

El rol de los ingresos

La evolución de salarios, jubilaciones y prestaciones sociales continúa siendo determinante para la capacidad de compra de los hogares.

Cada incremento en alimentos, transporte, educación o servicios impacta directamente sobre el presupuesto familiar y obliga a reorganizar gastos para sostener el equilibrio económico.

En los hogares con hijos, esa presión suele ser todavía mayor debido al peso creciente de los costos de crianza.

Una economía que obliga a planificar

En este contexto, elaborar presupuestos, comparar precios y controlar gastos se ha transformado en una práctica cotidiana para millones de argentinos.

La Canasta de Crianza elaborada por el INDEC aporta una mirada más completa sobre la realidad económica de las familias, al poner números concretos sobre una tarea que históricamente resultó difícil de cuantificar.

Mientras los ingresos intentan acompañar la evolución de los precios, el costo de criar hijos aparece como uno de los indicadores más sensibles para comprender la situación económica de los hogares argentinos y el esfuerzo que implica sostener el desarrollo de niños y adolescentes en el país.