15/06/2026 - Edición Nº571

Sociedad

travesía

De 9 de Julio a Alaska: Héctor Clerc cumplió el sueño de unir el continente en su histórico Citroën 3 CV

12:30 | El mecánico nuevejuliense alcanzó esta semana el extremo norte de América a bordo de un Citroën 3 CV modelo 1986. Después de meses de ruta, miles de kilómetros y numerosos desafíos mecánicos y logísticos, concretó una travesía que parecía imposible.



Lo que comenzó como una aventura personal terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia, pasión y resistencia. Esta semana, Héctor Mario Clerc, el mecánico oriundo de 9 de Julio que partió desde la provincia de Buenos Aires a bordo de un Citroën 3 CV modelo 1986, llegó finalmente a Alaska y cumplió el objetivo que se había propuesto meses atrás.

La noticia fue celebrada por familiares, amigos y miles de seguidores que acompañaron el recorrido a través de la cuenta de Instagram alaskaencitroen, donde durante todo el viaje compartió imágenes, anécdotas y postales de una travesía que atravesó gran parte del continente americano.

Cuando inició el viaje, Clerc ya tenía experiencia recorriendo largas distancias. Había viajado durante años en moto por distintos puntos de Argentina y Chile y luego encontró en el clásico Citroën un nuevo compañero de aventuras. Sin embargo, esta vez el desafío era de otra magnitud: recorrer desde el centro de la provincia de Buenos Aires hasta uno de los puntos más remotos de América del Norte.

Una filosofía diferente de viajar

Desde el comienzo, quienes lo conocen dejaron en claro que no se trataba de un viaje convencional.

Su hijo Brian había explicado en diálogo con El Diario del Lunes que su padre no entiende los viajes como vacaciones ni como una experiencia turística tradicional.

"Él va con un objetivo. No sale a pasear ni a recorrer lugares. Dice: 'Tengo que llegar'. Puede manejar doce horas por día y hacer cientos de kilómetros sin detenerse más de lo necesario", contaba.

Esa filosofía fue la que lo acompañó durante todo el recorrido. Sin hoteles de lujo ni comodidades especiales, muchas noches las pasó en una carpa o descansando sobre el propio vehículo. El foco siempre estuvo puesto en avanzar.

El desafío de hacerlo en un Citroën

Si llegar a Alaska ya representa una aventura para cualquier viajero, hacerlo en un Citroën 3 CV de cuatro décadas de antigüedad multiplica la complejidad.

El pequeño vehículo, que rara vez supera los 80 kilómetros por hora, tuvo que enfrentar rutas de montaña, caminos en mal estado, extensas jornadas de conducción y cambios extremos de clima.

La experiencia de Clerc como mecánico especializado en Citroën fue determinante. Durante el recorrido cargó herramientas y repuestos, realizó reparaciones preventivas y resolvió inconvenientes mecánicos que podrían haber significado el final del viaje para cualquier otro conductor.

A lo largo del trayecto atravesó países de Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica, superando incluso uno de los mayores obstáculos logísticos del continente: el Tapón del Darién, la selva que interrumpe la conexión terrestre entre Colombia y Panamá y obliga a trasladar los vehículos por vía marítima.

Un sueño que parecía imposible

Meses atrás, cuando todavía transitaba Colombia, Alaska aparecía como una meta lejana. Sin embargo, el nuevejuliense continuó avanzando kilómetro tras kilómetro hasta alcanzar finalmente el extremo norte del continente.

La llegada representa mucho más que un destino geográfico. Es la culminación de una idea que nació del amor por la ruta, la mecánica y los desafíos personales.

Para quienes siguieron la travesía desde Argentina, la imagen del pequeño Citroën frente a los paisajes de Alaska simboliza algo más profundo: la demostración de que la determinación puede llevar más lejos que cualquier limitación técnica o material.

Desde 9 de Julio hasta Alaska. Miles de kilómetros después, Héctor Clerc demostró que los sueños también pueden llegar a destino sobre cuatro ruedas y un motor de apenas 602 centímetros cúbicos.